Suben a 359 los muertos por incendio en cárcel de Honduras

EFE | Feb 19, 2012 | 5:28 PM
TEGUCIGALPA, Honduras - La cifra de muertos por el incendio de la cárcel de la ciudad de Comayagua, Honduras, aumentó hoy a 359 con el deceso en Tegucigalpa del reo Wilson Recarte, de 30 años, informó a EFE una fuente del Ministerio Público.
"Hoy se ha registrado un muerto más en el Hospital Escuela de la tragedia de la cárcel de Comayagua" el pasado martes, dijo a Efe el portavoz del Ministerio Público, Melvin Duarte.
Con el deceso de Recarte suman seis los reos fallecidos, de diez que fueron ingresados de emergencia el pasado miércoles en el Hospital Escuela.
El siniestro de la Granja Penal de Comayagua, en el departamento central del mismo nombre, se produjo entre la medianoche del martes y la madrugada del miércoles, por causas que aún se desconocen, aunque son investigadas por expertos de Estados Unidos.
Versiones no confirmadas difundidas por algunos medios locales de prensa indican que el siniestro pudo ser provocado por prisioneros que planeaban una fuga masiva, mientras que otros aseguran que obedeció a la quema de un colchón por parte de un prisionero, en tanto que los bomberos no descartan que haya sido por un cortocircuito.
Una de las 359 víctimas era una mujer que se había quedado en la cárcel acompañando a su marido, uno de los cuatro reos que siguen hospitalizados en Tegucigalpa.
El día de la tragedia las autoridades del penal tenían un registro de 852 reclusos, más del doble de la capacidad del penal.
Indignación por lenta investigación
Familiares de víctimas del incendio del penal que dejó 359 muertos en Honduras reclamaron este domingo justicia en un mural improvisado, indignados por la lentitud en la entrega de los cuerpos y de las investigaciones sobre la causa del siniestro, ocurrido hace cinco días.
"Tu hermanita que tanto te quiere desea que se haga justicia por la crueldad que les hicieron a todos ustedes, pero sabes que diosito está con ustedes", reza un cartel en la fachada del albergue donde los parientes aguardan por los restos de las víctimas de la tragedia para darles sepultura.
Los dolientes reflejaron su indignación en mensajes escritos con marcadores en cartulinas blancas y montaron un mural en el Instituto de Formación Profesional (Infop). "Pido justicia por todos los que murieron injustamente", anotó Faustina Flores en otra de las pancartas.
Dilma Padilla afirmó que su marido, que cumplía una pena de 15 años por homicidio, era soldado y "si no hizo algo por salvarse fue porque todo sucedió muy rápido". "Hubo mano criminal, lo único que pido es que se investigue y se haga justicia", dijo a la AFP.
"Mario Enrique Cáceres, esposo te llevaré siempre en mi corazón. Tu adorada Dilma", se leía en el cartel de esa humilde mujer de 39 años.
Doris Martínez, que buscaba el cadáver de su hermano Marvin José, detenido hacía 90 días por robo, y el de su esposo, Víctor Carranza, que había cumplido 11 de sus 18 años de condena por homicidio, sostiene que ellos murieron por impactos de bala.
"Vimos en un canal de televisión los cuerpos de los dos abrazados. No los quieren entregar porque murieron de disparos. Un muchacho se tiró de la cama y cuando cayó al suelo (policías) le dispararon y lo mataron", aseveró Padilla, de 31 años y quien dijo conocer esos hechos por relatos de sobrevivientes.
Sin embargo, un informe de Medicina Forense señaló que "por el momento no se han encontrado indicios que indiquen muertes por armas de fuego".
Lenta identificación de cuerpos
Apenas 38 cuerpos habían sido identificados y 19 entregados a las familias por el equipo formado por forenses de Honduras, El Salvador, Chile, México, Perú y Guatemala.
Ante el lento proceso de identificación, unas 1.000 personas pernoctan sobre colchonetas en un amplio salón del Infop y reciben alimentación en tiendas de campaña instaladas por organismos de socorro.
Bajo una extensa tienda de campaña verde olivo, montada en un polvoriento campo de fútbol, 30 técnicos de Medicina Forense comenzaron a extraer muestras de sangre a los familiares de las víctimas para las pruebas de ADN, quienes tras la extracción son asistidos por psicólogos.
Decenas de niños eran atendidos por estudiantes de psicología y se entretenían pintando en cartulinas. Uno de ellos dibujó el rostro de su padre desfigurado como había visto en los diarios.
En medio de persistentes denuncias de que las autoridades fueron negligentes y dejaron encerrados a los presos durante el incendio, seis miembros de la agencia estadunidense de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estado de Estados Unidos trabajan desde el jueves en el penal.
"Se han dividido en dos equipos, los que están en el campo y los que revisan áreas determinadas, con el fin de encontrar indicios que permitan establecer las causas del incendio", dijo el ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social, Edgardo Martínez.
Aunque aún no hay un informe de las investigaciones, "tienen una gran cantidad de muestras que han sido tomadas" y "ellos determinarán si el fuego fue provocado o no", declaró a la prensa.
Según el balance oficial, de los 852 reclusos que había en el penal, 353 murieron en el lugar del incendio y seis en hospitales, cuatro están internados en centros médicos y cerca de 500 sobrevivientes están recluidos en lo que quedó de la cárcel.
La Policía Nacional reiteró el sábado que no hay fugados, en contra de lo que dijo el viernes el presidente Porfirio Lobo sin precisar cifras.
La granja penal de Comayagua, donde los presos cultivan y crían animales, era presentada por las autoridades como el "modelo" de un sistema penitenciario colpsado por el hacinamiento y el alto porcentaje de presos sin condena. Pero la población del penal doblaba su capacidad y un 60% de los reos estaba sin condena.
©EFE
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