Aumentó la cifra de muertos tras incendio en penal hondureño

Univision.com | Feb 18, 2012 | 2:19 PM

Dolor, indignación y pocas respuestas en Comayagua

TEGUCIGALPA - Dos reos con graves quemaduras fallecieron en un hospital de Tecucigalpa, con lo que aumentó a 358 el número de muertos en el incendio de la cárcel de Comayagua, en el centro de Honduras, informó este sábado una portavoz del centro médico.
Citada por la agencia AFP, la vocera del Hospital Escuela, Lilia Leiva, identificó a los fallecidos como Oscar Mancía, quien murió la noche del viernes, y Alexis Bonilla, ambos de 24 años y quienes presentaban "el 70 por ciento del cuerpo quemado".
Según las autoridades, de 852 reclusos que había en el penal de Comayagua, 353 murieron en el lugar del incendio -ocurrido en la noche del martes al miércoles-; cinco -incluidos Mancía y Bonilla- en hospitales y otros cinco permanecen internados. El resto de los sobrevivientes están recluidos en lo que quedó de la cárcel.
El presidente Porfirio Lobo reconoció la noche del viernes que habría presos fugados, pero no precisó cifras.
La agencia informó que unos mil familiares procedentes de diferentes zonas del país se aglomeran a unos 200 metros de la morgue del Ministerio Público, adonde fueron llevados todos los cuerpos de las víctimas de la conflagración, desesperados porque les entreguen los cuerpos para llevarlos a sus pueblos y sepultarlos, una vez que sean identificados.
Al menos 32 cuerpos han sido identificados
Apenas 32 cuerpos habían sido identificados hasta la madrugada de este sábado por forenses de Honduras, El Salvador, Chile, México, Guatemala y Perú, a los que se agregarán expertos de Argentina y Venezuela que llegarán al país para colaborar en esa tarea.
"Hay cuerpos que solo se pueden identificar con el examen de ADN", explicó a medios locales la forense Antonieta Zúniga al precisar que muchos de los cadáveres se encuentran calcinados.
Citando a una fuente del Ministerio Público, la agencia EFE informó que el viernes habían sido entregados 16 cuerpos a sus familiares.
"Es muy doloroso ver a familiares angustiados esperando que les sean entregados a sus seres queridos que han perdido en la tragedia", agregó la fuente.
Una víctima estaba acusada de robar frutas; muchos otros no habían sido sentenciados
Por su parte, la agencia mexicana Notimex informó que uno de los reclusos que falleció calcinado estaba acusado de haber robado unas frutas.
“Mi yerno Nery Noe Flores estaba preso por haberse robado unas guayabas, imagínese qué desgracia, qué injusticia, mientras a los grandes delincuentes no les hacen nada”, dijo Cándida Vásquez al periódico local El Heraldo.
Vásquez, una campesina que vive en el Valle de Amarateca, a unos 30 kilómetros de Tegucigalpa, narró que su yerno estaba en prisión desde diciembre pasado, después de ser capturado por robar unas guayabas de una propiedad privada.
“Me duele porque apenas tenía dos meses de estar preso y por una tontera que le costó la vida”, agregó.
Duelo y júbilo se mezclan
En tanto, The Associated Press informó que entre lágrimas de tristeza y de ira, familiares y amigos enterraron el sábado a Ivis Javier Avila Raudales, una de las primeras víctimas del incendio en la Granja Penal de Comayagua.
Mientras, decenas de familiares hacían cola para ingresar al penal para visitar a sus parientes presos por primera vez desde el trágico episodio del martes en la noche. Las autoridades no permitieron el acceso de la prensa.
Avila Raudales, tenía 19 años y cayó preso a los 17, cuando después de un partido de su equipo de fútbol favorito, el Olimpia, lo detuvieron por romper el cristal de la ventanilla de un vehículo. "No era nada grave (pero) cuando ya iba a salir se escapó, esa fue su mala pensada", dijo a la The Associated Press, Adán Avila, padre de la víctima.
Después de la fuga lo agarraron y le dieron dos años de cárcel, "pero como ya era mayor de edad lo llevaron a la Granja y allí murió mi niño, porque era un niño de edad y de la cabeza", agregó el doliente, mientras en medio de llanto culpaba a las autoridades penitenciarias de la muerte de su hijo.
"Yo lo único que pido es que se haga justicia, que investiguen, pero no estos pícaros, porque yo creo que hubo mano criminal, aquí la gente dice que les regaron gasolina, todos escuchamos las ráfagas de tiros, como en una guerra, como si era fin de año. Que investiguen y van a encontrar la verdad", manifestó.
Exigen justicia e insisten en la versión de la mano criminal
Este es un sentimiento generalizado entre los deudos de las víctimas del fuego. Las autoridades dijeron inicialmente que el incendio había sido causado por un reo que incendió su colchón, sin embargo, el vocero de la fiscalía Melvin Duarte ha dicho que no descartarán ninguna hipótesis en la investigación.
Para ayudar en las pesquisas, el viernes se instaló en la prisión un equipo de expertos estadounidenses en incendios y explosivos del Buró de Armas de Fuego, Tabaco y Alcohol, que buscarán encontrar una respuesta a la incógnita de qué propició las llamas que se expandieron rápidamente por seis de los 12 cobertizos que eran utilizados como celdas colectivas en la penitencieria.
Mientras, en el cementerio los familiares y amigos despedían los restos de Avila. La abuela del joven parecía serena y daba órdenes para el desarrollo del funeral, pero cuando metieron la caja dentro de la sepultura, dejó escapar el mar de sentimientos y hasta trató de lanzarse.
"Qué barbaridad la que han hecho, déjeme irme con mi niño", dijo la mujer de unos 60 años. "Yo soy la que debe de estar allí, él es un niño y no quiero que se vaya solo".
Pero en la puerta de la prisión reinaba una atmósfera distinta, alegría y tranquilidad se percibía en las personas que habían podido abrazar y ver por primera vez desde la letal conflagración a algún familiar encarcelado.
"Yo ya había hablado por celular con mi hijo pero quería verlo, tocarlo y hoy me voy tranquilo", expresó a la AP Luis Valladares, de 65 años, quien entró a visitar a su hijo Marcos Antonio Valladares, de 32.
"Está quebrado de la pierna derecha, eso fue cuando saltó del techo y también tiene heridas que se le dieron en las lámina", detalló.
Desgarradores testimonios
Valladares dijo que su hijo le contó que el peligró no pasó cuando logró romper las láminas para escapar de las llamas que se esparcían dentro del cobertizo en donde estaba confinado, ya que al llegar al techo debió todavía esquivar los disparos que los guardias hacían contra él.
"El pidió auxilio buscando rincones donde no había fuego. El fuego era por todos lados y los policías les hacían tiros, a ellos les disparaban los policías. Pero a él no lo hirieron, a él no lo balearon, dicen que cayeron quince baleados", contó Valladares.
Algunos de los guardias que estuvieron de turno la noche del incendio explicaron antes que los disparos que hubo fueron al aire y con la intención de alertar al resto de compañeros de la emergencia que se había desatado. Sin embargo, varios testigos han dicho que se escucharon muchos disparos aunque de momento ningún reo parece haber resultado herido de bala.
Lidia Regina Dimas Barahona, de 54 años, también se cercioró que su hijo encarcelado Carlos Alberto Dimas, de 31 años, "está bien, gracias a Dios solo tiene unos rasguños".
Después de visitarlo en el penal, comentó a la AP que "me voy tranquila porque está bien. Mire la desgracia que ha pasado y yo le dije que Dios lo quiere".
Mientras decenas de personas más hacían fila esperando su turno para entrar a visitar a algún pariente en la cárcel.
En Tegucigalpa, decenas de expertos forenses continúan la identificación de las víctimas, algo que se ha tornado complicado por el estado de los cuerpos, por lo que en muchos casos ha sido necesario realizar confrontación de placas dentales y ADN para corroborar la identidad de las personas.
Para agilizar la labor han llegado al país peritos de México, El Salvador y Chile, quienes se han incorporado a los trabajos de identificación de los reos para su posterior entrega a los familiares.
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