Reforma migratoria, talón de Aquiles para demócratas y republicanos en Estados Unidos

Univision.com* | Feb 13, 2012 | 8:59 PM

Activistas hispanos dudan de promesas y exigen a ambos partidos que legalicen a los indocumentados

Para nadie es un secreto que el tema de la reforma migratoria  decidirá el comportamiento del voto latino en los comicios presidenciales de noviembre en Estados Unidos. Y que si un candidato, de cualquier partido, se compromete a invertir una buena cuota de capital político si llega a la Casa Blanca, lo más probable que consiga el 40 o más por ciento de los 12 millones de hispanos que, se espera, acudan a las urnas. Pero nada está dicho, tampoco nada está escrito.
Nadie puede cantar victoria y nadie puede asegurar que tiene los votos asegurados. Ni el propio presidente Barack Obama, que en la elección de 2008 consiguió 6.7 millones de votos hispanos de los 10.3 millones que participaron en la contienda.
A finales de 2007 Obama prometió que en los primeros 100 días como presidente iba a empujar una reforma migratoria comprensiva. En 2008 movió el plazo y dijo que lo haría durante el primer año de su mandato. Tres años después de haber asumido, la oferta se halla perdida en los pasillos de un Congreso que no quiere hablar del tema, amenazada por estados donde se prefiere aprobar iniciativas antiinmigrantes y campañas que optaron por mencionar logros tales como cifras de deportados y advertencias de veto a beneficios para indocumentados que apruebe el Congreso.
Familias separadas
"Tuvimos un incumplimiento muy grave acompañado de una promesa política", dijo a Univision.com Juan José Gutiérrez, coordinador de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes en Los Angeles, California. "Fue un asunto grave porque el incumplimiento (del Presidente) estuvo acompañado de un dramático incremento de arrestos y deportaciones. Todo esto ha costado mucha división y separación familiar".
El reclamo de Gutiérrez se apoya en las estadísticas de deportaciones entregadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Durante el año fiscal 2010 (el primero de Obama en la Presidencia) fueron deportados 392 mil indocumentados, mientras que en año fiscal 2011 la cifra se elevó a más de 397 mil. Ambas cifras establecieron un nuevo récord.
"El Presidente no nos cumplió en el ámbito migratorio y eso nadie lo puede maquillar más que de fracaso", dijo Jorge Mario Cabrera, Director de Comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA). "Sus cálculos políticos no le dieron los resultados que él quería y la consecuencia de ello es que ahora tenemos un presidente a quien no se le cree todo lo que dice. Y lo que es peor, una comunidad cada día más adolorida y separada por el incremento de medidas y esfuerzos antiinmigrante".
Cabrera apunta que en los últimos tres años más de 1.2 millones de inmigrantes han sido deportados por el gobierno, y que entre seis a siete de cada 10 expulsados no tenía antecedentes criminales que los convirtiera en una amenaza para la seguridad nacional.
El activista agrega a causa del rechazo en el Congreso de una reforma migratoria comprensiva y la aprobación en varios estados de leyes severas contra la inmigración, "nos volvió una nación que se siente ansiosa", y que "esta incertidumbre, aparte de los millones de desempleados, la retórica antiinmigrante y la inestabilidad política a nivel mundial, complementan un ambiente que se torna hostil y deshumanizante".
"El inmigrante continuará siendo el escritor de la historia de este país, pero en este momento nos han quitado pluma y papel", matizó.
Buena memoria
El incumplimiento de la promesa de Obama "es un tema que está presente en las mentes de muchos votantes latinos", dijo Clarissa Martinez de Castro, Directora de Campañas y Política Migratoria del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, la principal organización hispana de Estados Unidos). Pero advierte que la falta de avance en este tema "no sólo le toca y corresponde al Presidente Obama, sino también al Congreso".
Entre 2009 y 2010, los primeros dos años de Administración Obama, los demócratas tuvieron el control de ambas cámaras del Congreso y no fueron capaces de reunir los votos necesarios para aprobar la reforma migratoria (tenían 59 en el Senado y 256 en la Cámara. Se necesitaban 60 votos en el Senado y 218 en la cámara baja para aprobar la reforma). En los comicios de medio tiempo de noviembre de 2010 los republicanos recuperaron el control de la Cámara y al menos cinco asientos en el Senado.
A partir de entonces la reforma migratoria fue desplazada a un segundo plano, y los republicanos enfatizaron en que no aprobarían ningún tipo de beneficio migratorio que incluyera una vía de legalización para indocumentados. Algunos demócratas electos en distritos donde la mayoría de los votantes rechazan la reforma migratoria dieron un paso al costado y tampoco respaldaron los planes de Obama.
"Le tocará pensar a cada votante y responder qué clase de cambios se han estado haciendo (en los últimos tres años) y qué cambios no se han llevado a cabo por falta de acciones del Congreso para traer un poco de alivio a la comunidad inmigrante", dijo Martínez. "De eso dependerá el nivel de respaldo del voto hispano".
Escenario complejo
A nueve meses de la elección presidencial nada está escrito. Obama no puede dar por sentado que tiene el voto hispano y los republicanos ni siquiera saben quién será el candidato que conseguirá la nominación del partido en la Convención Nacional del 27 de agosto en Tampa, Florida.
"Ambos partidos tendrán que luchar para ganarse la confianza, el respeto y el respaldo del voto latino", indicó Katherine Vargas, Directora de Comunicaciones del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración -NIF-). "Los votantes latinos juzgarán a cada partido y a cada candidato de acuerdo con su habilidad o no de responder a los intereses de la comunidad hispana. Obviamente, al igual que el resto de los electores, a los votantes latinos les importa la economía, el acceso a servicios de salud y a una buena educación, pero el tema migratorio es un asunto muy personal y sirve para distinguir qué candidato respeta a su familia y a su comunidad".
Vargas agregó que la falta de soluciones a nivel federal "han causado que muchos estados tomen el tema migratorio por sus propias manos y las consecuencias han sido devastadoras para la comunidad inmigrante. Lamentablemente, en tiempos de crisis económica se suele echarle la culpa al extranjero y al más vulnerable, y eso es lo que hemos estado viendo en los últimos años con el auge de medidas antiinmigrantes a nivel estatal. Por eso es tan importante que los hispanos salgan a votar en grandes números durante las próximas elecciones, para responsabilizar a los políticos por sus acciones y por sus propuestas en contra de la comunidad inmigrante".
Y en ello no escapa el incumplimiento de la promesa de Obama de empujar una reforma migratoria comprensiva en el primer año de su mandato. Y tampoco es válido el ciento por ciento del argumento de que el objetivo no se cumplió porque los republicanos se negaron a respaldar la legalización de los 11 millones de inmigrantes indocumentados.
"Los votantes hispanos van a juzgar al Presidente sobre sus acciones y avances en el tema migratorio. Por un lado, ésta administración ha deportado a más inmigrantes que la administración del Presidente Bush y eso ha causado mucha decepción en la comunidad inmigrante que esperaba una mejor política migratoria. Pero tampoco podemos olvidar el contexto político de los últimos cuatro años, la histórica recesión económica y el debate de la reforma de salud que le quitó oxígeno y ganas al Congreso para avanzar el espinoso tema migratorio", señaló Vargas.
Escenario difícil
Ganas y desgano, interés y desinterés, oportunidades y abandono, visión y ceguera, inversión de capital político, pérdida de votos… En los últimos tres años la reforma migratoria pasó de ser una promesa a un proyecto irrealizable por falta de respaldo bipartidista. ¿Cómo entonces demócratas y republicanos conseguirán la mayoría de los votos hispanos en noviembre y con ello asegurar la Casa Blanca?
Gutiérrez indica que si Obama "reconoce la importancia del voto hispano y lo busca proactivamente, podría ser reelecto”. Y agrega que el término proactivo “quiere decir incluir en la conversación electoral al liderato de nuestra comunidad y comprometerse a no repetir los errores que ha cometido durante su primer mandato".
Del discurso republicano durante la nominación –que arrancó en Iowa el 3 de enero y finaliza con la Convención Nacional a finales de agosto-, Gutiérrez piensa que a partir de septiembre se convertirá en un tono más cercano a la necesidad hispana, "porque saben que si no cuentan con por lo menos el 30% de nuestros votos, no llegarán a la Casa Blanca".
La Coalición por los Derechos Plenos de los Inmigrantes de Los Angeles estima que el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, ganará la nominación y se enfrentará a Obama en noviembre. "Si el presidente no despliega una política de inclusión de los hispanos y los republicanos se abren al diálogo, nosotros tendremos la obligación política de dialogar con ellos y esto le puede costar votos", advirtió Gutiérrez. "La elección para presidente está lejos de estar definida… Todo dependerá de cómo van a solucionar el problema migratorio".
Gutiérrez también señaló que en noviembre pocos hispanos acudieran a las urnas. "Pudiera darse el caso", dijo. "Pudiera ser que muchos se convencieran que a los inmigrantes nos fue mejor con George W. Bush que con Obama".
Sin bipartidismo, nada
A diferencia de Gutiérrez, Cabrera está convencido que en noviembre "ganará el candidato que no prometa mucho, porque parece ser que en Washington DC no se puede trabajar si no para hacer trizas al contrincante". Y agrega que "lo que no cambia es que quien ocupe la Casa Blanca el próximo año no podrá ignorar a los del otro partido, porque necesitará de su voto para avanzar su agenda" y que no le suceda lo mismo que o a Obama en estos tres años.
"Espero que los latinos y los inmigrantes no nos quedemos en casa el día de las elecciones. Demasiado está en juego para que despreciemos esta oportunidad. No sé cuánto se involucrarán los jóvenes, ojalá que mucho, pero me temo que el mismo interés que funcionó en el 2008 ya no funcionará para muchos en noviembre de este año".
Pero nada está escrito, todavía. La Raza tampoco sabe quién ganará las elecciones en noviembre. "Si lo supiera estaría en otro negocio", dijo Martínez y soltó una ligera sonrisa. "Es importante hacer notar que para los latinos hay otros temas más importantes, como la economía y el trabajo. Inmigración es importante, pero también hay preocupaciones por las pérdidas de viviendas y la crisis hipotecaria. Los electores hispanos estarán al tanto de cómo manejan todos estos temas los candidatos. Son ellos quienes decidirán quién ganará en noviembre".
Del impacto y la tendencia del voto latino, Martínez de Castro dijo que "debido al estado de la economía, la pérdida de viviendas y la falta de una reforma migratoria, muchas personas puede que se sientan desilusionadas y esto pudiera generar un empuje para no ir a las urnas en noviembre. Pero en 2010 muchos salieron a votar para defender a su comunidad. Pienso que ese ánimo seguirá pendiente en 2012 y esto incitará a la gente para que salga de sus casas, vote y le exija cuentas a los políticos" de ambos partidos.
America’s Voice tampoco puede predecir un resultado. "Cualquier cosa puede suceder a meses, días e incluso horas antes de una elección", dijo Maribel Hasting, Asesora Ejecutiva de la organización con sede en Washington DC. "Sólo espero que la participación de los votantes latinos siga en aumento, que ambos partidos se peleen ese voto y que siga demostrándose, una vez más y con mayor fuerza, que nuestra comunidad tiene el poder de decidir elecciones, sobre todo cuando son cerradas, como ocurrió en 2008".
En 2008 acudieron a las urnas 10.3 millones de votantes hispanos y de ellos 6.7 sufragaron por Obama y el resto por el senador de Arizona, John McCain. "Este año se pronostica que lo harán 12.2 millones. Todavía la intención de voto latino favorece a Obama, pero el desempleo, la crisis hipotecaria y la falta de una reforma migratoria han desmotivado a muchos votantes latinos. Y he ahí uno de los retos centrales que tiene el Partido Demócrata: movilizar a esos votantes que pueden hacer la diferencia en elecciones cerradas de estados necesarios para ganar la presidencia. El Partido Republicano, por su parte, no parece haber aprendido de la lección de 2008 cuando ahuyentó el voto hispano al rechazar la reforma migratoria", dijo Hasting.
Los cinco activistas coincidieron en que durante 2012 no habrá reforma migratoria pero sí apuestan a que el presidente Obama anunciará algunas acciones ejecutivas para otorgar beneficios a indocumentados. "Necesita votos y los votos se consiguen con acciones concretas que ayuden a nuestra comunidad inmigrante", dijo Cabrera.
"Está claro que ambos partidos nos tienen que rendir cuentas, pero no lo harán a menos que nosotros se los exijamos una y otra vez", concluyó.
©Univision.com*
Commentarios