Objetivo: matar al Papa

Univision.com | Feb 10, 2012 | 1:11 PM

El Sumo Pontífice de la Iglesia Católica ha sido blanco de al menos cinco atentados desde 1979

La denuncia de un complot para asesinar a Benedicto XVI,  publicada el viernes por el periódico italiano Ill Fatto Quotidiano, revive los recuerdos del atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, y de otros intentos hechos públicos por el propio Vaticano.
Al menos cinco intentos se han registrado hasta ahora desde 1979. El primero ocurrió el 25 de enero de 1979 durante el primer viaje de Juan Pablo II a América Latina, cuando realizó una visita pastoral a la República Dominicana y México.
Las autoridades mexicanas detuvieron y acusaron a Fernando Álvarez Tejada de intentar colocar una bomba en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, donde el papa polaco oficiaría una misa.
Diez meses más tarde, el 6 de noviembre de 1979, un joven italiano que intentó atacar al Papa fue detenido antes de cometer la agresión.
12 de mayo de 1982, durante una visita al santuario de Nuestra Señora de Fátima en la Cova da Iría, Portugal, un sacerdote de nacionalidad española identificado como Juan Fernández intentó agredir a Juan Pablo II con una bayoneta de fusil.
La rápida acción del cuerpo de seguridad del pontífice frustró  el ataque de Fernández, un miembro activo de un movimiento católico tradicionalista que se oponía, en ese tiempo, a la modernización de la práctica de la iglesia, reforma que encabezaba el Papa Wojtyla.
Juan Pablo II había acudido a Fátima para dar gracias a la Virgen María por haberle salvado la vida un año antes, el 13 de mayo de 1981, cuando el turco Alí Mehmet Agca le hizo varios disparos con un arma de fuego y lo dejó gravemente herido. El atentado fue visto por millones de televidentes en todo el mundo.
El milagro de 1981
Uno de los principales testigos del ataque ocurrido en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, el ahora cardenal Stanislaw Dziwisz, en un discurso pronunciado en la Universidad Católica de Dublin, Polonia, cuando recibió el título de doctor Honoris Causa en 2001, describió aquellos momentos que pusieron de rodillas al mundo católico. Dijo que cuando el pontífice se desvaneció tras los disparos, le sujetó la cabeza con su mano derecha y preguntó: "¿Dónde?". El Obispo de Roma respondió: "En el vientre". Eran exactamente las 17:17 horas.
Dziwisz permaneció junto al Papa desde la década de los 60, cuando el Pontífice era Arzobispo de Cracovia, la segunda ciudad más importante de Polonia después de Varsovia, la capital.
Según los biógrafos del Vaticano, Dziwisz fue el hombre que salvó la vida del Papa, porque fue él quien dispuso que fuera trasladado al Policlínico Gemelli después de haber sido mortalmente herido de bala.
"Para el 13 de mayo estaba anunciada una gran manifestación convocada por el partido comunista", en las calles de Roma, explicó Dziwisz. "Ese mismo día el Papa debía fundar el Instituto de estudios sobre matrimonio y familia en la Pontificia Universidad Lateranense, y crear en la Sede apostólica el Consejo pontificio para la familia".
La hora de la muerte
A las cinco de la tarde, en la Plaza de San Pedro, debía tener lugar la tradicional audiencia general de los miércoles. Mientras daba la segunda vuelta, en un automóvil blanco descapotable, "se escucharon los disparos", relató Dziwisz.
Agca, un asesino profesional, disparó con una pistola e hirió al Santo Padre en el vientre, en el codo derecho y en el dedo índice de su mano izquierda.
"Uno de los proyectiles traspasó el cuerpo del Papa y el plomo cayó entre el Pontífice y yo", relató Dziwisz. "Escuché dos tiros. Las balas hirieron a otras dos personas que se encontraban en la plaza. A mí no me alcanzaron, aunque tenían tanta fuerza que podían atravesar a varias personas. Pero no me alcanzaron".
La multitud gritó, lloró y rezó. Los oficiales de la Guardia Suiza rodearon el automóvil del Papa mientras el obispo Dziwisz le sujetaba la cabeza y lo acomodaba en el asiento trasero del 'papamóvil'.
"Le pregunté al Santo Padre: ¿Dónde? Él me respondió: En el vientre. Yo volví a preguntar: ¿Le duele? Y él dijo: Me duele".
Tiempo para nada
Dziwisz dijo que aquellos momentos fueron "dramáticos". Y agregó: "No había tiempo para pensar; no había un médico al alcance de la mano. Una sola decisión equivocada podía tener efectos catastróficos. No intentamos prestarle los primeros auxilios, ni pensamos en llevar al herido a su apartamento. Cada minuto era precioso. Así, inmediatamente lo introdujimos en la ambulancia [que siempre estaba estacionada detrás de la Plaza de San Pedro] y a gran velocidad nos dirigimos al Policlínico Gemelli".
El Herido primero fue trasladado a una habitación del piso décimo, reservada a los casos especiales, y desde allí inmediatamente fue llevado a la sala de operaciones.
La situación era extremadamente seria. El Papa se estaba desangrando, y la sangre destinada a transfusiones no correspondía al grupo sanguíneo del Papa.
"Pero en el policlínico se encontraron médicos con el mismo grupo sanguíneo, los cuales, sin dudarlo, dieron sangre al Papa para salvarle la vida", contó Dziwisz.
El 15 de agosto de 1981, tres meses después del atentado, el Papa fue dado de alta. "Cuando fue a visitar a la cárcel al hombre que le disparó, éste sólo le interesaba conocer el misterio de Fátima", contó Dziwisz.
El Secretario recordó que Agca estaba "turbado, confundido y no entendía la fuerza que lo había superado en la plaza el 13 de mayo. Él había apuntado bien, la víctima cayó, pero quedó viva".
Complot en Londres
A los cinco atentados se agrega un sexto desvatarado en Londres en septiembre de 2010 cuando seis barrenderos de nacionalidad argelina que limpiaban las calles de Westminster, en Londres, fueron arrestados por Scotland Yard como sospechosos de urdir un atentado terrorista para matar al Papa Benedicto XVI.
Los sospechosos s tenían entre 21 y 50 años de edad, según la policía londinense.
El Papa fue informado sobre el arresto y anunció a las autoridades inglesas su intención de seguir adelante con el itinerario de la visita.
Tras un allanamiento al lugar de trabajo de los individuos detenidos, las autoridades no hallaron ni armas ni explosivos.
Algunos medios destacaron que para la policía el grupo que preparaba el supuesto atentado actuaba en forma autónoma, sin recibir instrucciones del exterior.
Scotland Yard dijo en un comunicado que “después de los arrestos, la organización policial para la visita papal fue revisada y estamos satisfechos con nuestro plan actual de vigilancia, que consideramos sigue siendo apropiado”.
La última denuncia
La revelación del diario Il Fatto Quotidiano del viernes señala la existencia de un plan para asesinar al Papa Benedicto XVI en los próximos 12 meses.
El periódico aseguró que el cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, entregó en enero una carta a Benedicto XVI en la que le refirió una conversación que mantuvo con el arzobispo de Palermo, Sicilia, Paolo Romeo, según el cual el jefe de la Iglesia Católica enfrentaría un “serio riesgo” y podría ser víctima de un atentado en los próximos 12 meses.
Según Il Fatto Quotidiano, el cuerpo de seguridad del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica está verificando las circunstancias en las que fueron pronunciadas esas previsiones y su veracidad.
En el documento –añade el reportaje del diario italiano- se hace un análisis “preocupante” de profundas divisiones al interior de la Iglesia, en el que se vería enfrentado a Benedicto XVI con el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, al que detestaría.
El diario dijo además que Benedicto XVI ya se ocupa de su sucesión y ha elegido en secreto al cardenal italiano Angelo Scola, arzobispo de Milán, quien tampoco tendría buenas relaciones con Bertone.
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