Terminó la guerra en Irak. ¿Y ahora qué?

Univision.com | Dec 19, 2011 | 1:18 PM

En el momento en que miles de soldados retornan a casa, se siente un profundo vacío.

Al finalizar uno de los conflictos bélicos más largos en la historia de Estados Unidos, y en el momento en que miles de soldados retornaron a casa, se siente un profundo vacío alrededor de esta larga y costosa guerra. Los platillos no suenan, los fuegos artificiales no iluminan el cielo, el papel picado no cae de los edificios…La reacción del pueblo estadounidense fue “tibia”.
Otras guerras terminaron el medio de los gritos de júbilo y al compás de soldados norteamericanos marchando por calles atestadas de gentes con los brazos abiertos. Así, por lo menos, fue cuando acabaron dos guerras mundiales y numerosos conflictos, tal como la Guerra del Golfo.
¿Cómo fue el fin de la guerra de Irak? ¿Qué se logró? ¿Valió la pena? ¿Cuántos murieron? ¿Cuántos resultaron heridos? ¿Cuánto costó? ¿Cuánto seguirá costando? Lo peor de todo, es que da la impresión que a pocos, muy pocos, les importan los resultados conseguidos en Irak.
Ninguna cifra pasará desapercibida ni ahora ni después. Más de 4,400 soldados estadounidenses muertos, otros 32 mil heridos, un coste estimado en primera instancia de al menos $800 mil millones más otros $400 mil millones para atender, indemnizar y curar a las tropas lesionadas durante el largo conflicto de casi nueve años.
Sin duda esta situación no pasará desapercibida por aquellos uniformados que regresan y encuentran un país sumido en preocupaciones económicas, enfrentamientos políticos y un sinfín de temas en el discurso nacional que contribuyen a ocultar el legado de la guerra que acaba de finalizar, y que para ellos tiene un significado personal importantísimo. No es que exista un desprecio hacia los militares, nada de eso. Todo lo contrario. Los soldados son respetados a lo largo y ancho del país, de costa a costa, pero cando los estudios muestran que menos de la mitad de los estadounidenses puede identificar a Irak en un mapa, cuando hubo más de 150,000 mil tropas desplegadas en aquel país, es evidente que se viven dos realidades, dos mundos, dos historias.
También se puede afirmar, como lo hizo la revista TIME en un artículo el mes pasado, titulado “An Army Apart”, que la desconexión que existe entre el mundo militar y el mundo civil pocas veces ha sido mayor que el registrado ahora, cuando llega a su fin una guerra larga y costosa, demasiado cara en vidas y recursos.
El estadounidense de a pie cree fielmente que las buenas intenciones y la moralidad son casi inherentes a las acciones de su país. Al mismo tiempo, el poderío militar de su ejército y el estatus de Estados Unidos como potencia mundial permean su concepción del mundo. Por ende, la comprensión de lo ocurrido en Irak pareciera ser una anomalía. Por lo menos para algunos.
No estamos frente a WWII o Vietnam. No hay una narrativa que explique bien que sucedió, que sea comprensible para el ciudadano común y que permita que exista una conexión o comprensión. A pesar de los intentos del ex presidente George W. Bush de crear una narrativa sobre la democracia en el Medio Oriente, o de imponer su doctrina en una parte del mundo donde se vive y se piensa de forma distinta a Occidente, es cuento que nadie cree.
Lo más trágico es que -como reflejan testimonios de soldados que lucharon en Irak- ellos mismos desconocen bien que hacían allí. Y esto resulta ser una gran fuente de desmoralización para aquellos que sirvieron a su país con el mayor sentido de orgullo y devoción, y que hoy en día regresan sin saber que justificación tuvieron los horrores que  contemplaron, al igual que aquellos que ocasionaron con su presencia.
Y la incómoda verdad o la verdad inconveniente del conflicto de casi nueve años, es que se trató una guerra iniciada bajo argumentos que al poco tiempo fueron perdiendo fuerza, como las polémicas armas de destrucción masiva (ADM) en poder del ex dictador Saddam Hussein, o los arsenales nucleares que no existían, o un vínculo con Al Qaeda y los ataques del 11 de septiembre.
La guerra en Irak abrió una caja de pandora y sobredimensionó conflictos religiosos y étnicos que antes de 2003 se mostraban y se veían de una manera diferente. Se eliminó a un terrible dictador, sí, pero por esa lógica habría entonces que invadir un tercio del planeta.
Nadie compra esa historia, y por ende prefieren colocarla atrás en la mente -pero no es tan fácil para aquellos que la vivieron o perdieron familiares en aquel error que a partir de ahora tiene ocupados a los historiadores de la guerra.
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