Partido Popular le da paliza al socialismo en España; Rajoy dirigirá al nuevo gobierno

Univision.com | Nov 20, 2011 | 3:26 PM

Fiesta del PP

MADRID - Los españoles dieron el domingo una aplastante victoria al centroderechista Partido Popular y a su líder Mariano Rajoy para gobernar el país durante los próximos cuatro años y gestionar la peor crisis económica y de empleo de su historia reciente.
"El Partido Popular y su líder Mariano Rajoy han ganado las elecciones", anunció en rueda de prensa el portavoz del gobierno, el socialista José Blanco.
El triunfo popular vino acompañado de una debacle sin precedentes del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que cosechó su peor resultado en la era democrática inaugurada tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.
Con el 85% de los votos escrutados, el PP obtenía 187 de los 350 escaños de la cámara baja lo que le garantiza la mayoría absoluta para gobernar en solitario.
Centenares de personas se congregaron en la sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid para celebrar la victoria a falta de cerrar el escrutinio.
Se trata del mejor resultado del PP en toda su historia tras los 183 escaños logrados por el ex presidente José María Aznar en las elecciones del 2000.
"El PP ha conseguido la mayoría absoluta más amplia de su historia", dijo María Dolores de Cospedal, secretaria general de los populares.
Según el escrutinio, el socialismo, que encabeza el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, se hundiría con 110 escaños, casi 60 menos de los que tenía hasta el momento.
La diferencia entre los dos grandes partidos era de 15 puntos.
Uno de los principales beneficiados del hundimiento socialista, fue la formación comunista Izquierda Unida, que lograba 11 escaños, nueve más que en el 2008.
"De antemano, nos comprometemos a ejercer la responsabilidad que las urnas nos otorguen", señaló en rueda de empresa Elena Valenciano, directora de campaña de Rubalcaba casi concediendo la derrota.
A falta del último dato oficial, la abstención fue ligeramente superior a la anterior cita electoral de 2008. La participación se situaba en el 71.8% del los 35.7 millones de españoles llamados a las urnas, un 2% menos que hace tres años.
La de Rajoy fue la crónica de una victoria anunciada.
El dirigente popular, que perdió ante el presidente saliente José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y 2008, logró la presidencia del gobierno en su tercera tentativa.
Los sondeos anticipaban desde hace semanas la victoria del PP y el castigo al socialismo en las urnas. Sobre todo por la gestión de la crisis económica.
El desempleo del 21,5% tiene a casi 5 millones de personas desocupadas. La economía se estancó en el tercer trimestre de 2011 y amenaza con volver a la recesión, mientras que la crisis que asola al euro y la presión sobre la deuda ibérica siguen teniendo a España como candidato a un rescate financiero similar al de Grecia, Irlanda y Portugal.
Perfil de Rajoy
A falta de carisma, el conservador Mariano Rajoy, que tras la aplastante victoria de su partido en las legislativas de este domingo dirigirá el nuevo gobierno español, hizo de la perseverancia un arma política que le llevó finalmente al poder tras dos fracasos, según la AFP.
"Soy Mariano Rajoy, español y gallego, nacido en Santiago (de Compostela) hace cincuenta y seis años", así comenzó su autobiografía, publicada antes de las elecciones, este hijo y nieto de juristas, educado en la tradición católica y que cultiva una imagen sobria, incluso tediosa, de acuerdo a la AFP.
Poco conocido en el extranjero -habla francés, pero admite tomar clases de inglés-, criticado por su indecisión, este hombre de pelo castaño, de barba blanca y gafas rectangulares, logró, sin embargo, reagrupar en torno suyo al Partido Popular y hacer olvidar sus dos duras derrotas en los comicios de 2004 y 2008.
"Rajoy, es la victoria de la perseverancia", cree Antón Losada, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Santiago de Compostela, informó la agencia AFP.
Tras estudiar en una escuela jesuita y en la facultad de derecho, entra "tímidamente" en política adhiriéndose a Alianza Popular (AP), partido de derecha fundado por el ex ministro franquista Manuel Fraga Iribarne, que se convertirá luego en el PP.
Discreto pero firme, es elegido diputado regional con 26 años, antes de seguir subiendo hasta convertirse en el hombre de confianza de José María Aznar, presidente del gobierno de 1996 a 2004, que lo nombrará para sucederle.
Varias veces ministro, portavoz del gobierno y vicepresidente, Rajoy se forja una imagen de mediador fuera de serie, además de ser el hombre que da la cara ante las críticas por la desastrosa gestión de la marea negra del petrolero "Prestige" en 2002 y la entrada de España en la guerra de Irak, en 2003.
Borrando poco a poco su imagen de conservador puro y duro, se presenta como un dirigente "previsible, patriota, independiente, moderado" en contraste con "la inconsistencia" y la "frivolidad" supuestas de Zapatero.
"De mi padre heredé un sentido muy marcado por el respeto a las reglas, el sentido de la justicia y el esfuerzo", destacó en su libro, titulado "En confianza".
Nacido el 27 de marzo de 1955, gran amante de los deportes, aficionado del Real Madrid y al ciclismo, se presenta como un buen padre de familia, capaz de tranquilizar a sus electores y de coger el timón mientras "el milagro español" hace aguas.
"Su principal punto fuerte es la crisis y el paro. Su gran debilidad que era ser un hombre aburrido, previsible, se ha acabado convirtiendo en su gran fortaleza", comenta Losada.
Presentándose como un hombre de Estado, llegó a acuerdos con los socialistas sobre la reducción del déficit y se congratuló por el anuncio del fin de la violencia de ETA, pese a que desde entonces ha dicho en varias ocasiones que no negociará con la organización armada independentista vasca.
Protestó cuando el gobierno socialista logró la aprobación de la ley de liberalización del aborto y ya ha anunciado que piensa modificarla.
También se declaró contrario a la legislación sobre el matrimonio homosexual, pero, como en otros temas, se mantiene ambiguo sobre sus intenciones.
Esta falta de definición "es una estrategia, pero el problema es que al final, le da la imagen de alguien que no sabe comprometerse y eso se puede volver contra él", puntualiza el editorialista José Maria Ridao.
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