Blog: Ayudando a su hijo a elegir cursos

Univision.com | Nov 15, 2011 | 7:37 PM
Durante mis años de escuela secundaria, no había, realmente,"planificación de cursos", porque todos tomábamos más o menos las mismas clases: Lengua, matemáticas, ciencia, historia, y (en el caso de las niñas) economía doméstica.
Eso fue hace ya…unos cuantos años.  El paisaje que navegan mis hijos hoy día y acá, en Estados Unidos, es muy diferente.   Hace unos meses, mi esposo y yo llevamos a nuestra hija a la escuela a diseñar su programa de cursos de noveno grado.
El asunto fue mucho más complicado de lo que esperábamos.
¿Qué matemáticas debe tomar una estudiante de noveno grado, por ejemplo? Pues resulta que…depende.   En su escuela, las opciones incluyen Álgebra I, Álgebra II, y dos versiones distintas de geometría.  ¿Qué tal historia, inglés, y biología?  En el listado de noveno grado, cada uno de esos cursos aparecía en dos sabores distintos: "básico” e "intensificado".  En décimo y más allá, había etiquetas como "honores" y "ubicación avanzada" (AP.)
¿Y las electivas?  ¿Tomaría cosmetología, cerámica, o mecánica automotriz? ¿Teatro, computación, mandarín? ¿Pre-ingeniería? ¿Diseño de modas?
Después de algunas horas, salimos de allí con un programa de clases. Cometimos errores pero también, de un modo muy tangible, aprendimos o reforzamos valiosas lecciones. Permítame compartir algunas con usted:
1.  Pregunte, pregunte, pregunte.  El programa ideal está diseñado según las necesidades, destrezas, e intereses de cada estudiante.  Términos como "básico", "intensificado" y "honor" describen el nivel de desafío o rigor de un curso.  Los cursos de ubicación avanzada, o “AP”, son rigurosos y además permiten tomar exámenes especiales para adquirir crédito universitario para el futuro.  Hay muchas etiquetas distintas, y varían de escuela en escuela y entre distritos.  Si no está seguro, pregunte qué significan. Recuerde que el predictor más poderoso de éxito universitario es la calidad e intensidad del currículo de escuela superior, de modo que su regla básica debe ser ésta: Mientras más rigurosos los cursos, mejor.
2. Involúcrese en el proceso.  En varias ocasiones, tuvimos que intervenir en la conversación entre la niña y sus consejeros para recomendar mayor rigor.  Por ejemplo, cuando intentaban, gentilmente, disuadirla de tomar geometría “intensificada”, ello a pesar de sus buenas notas previas en matemáticas, su puntuación en los exámenes, y su propia inclinación.  Decían que como era su primer año en Estados Unidos, debía tomar las cosas “poco a poco.” Nosotros pensábamos que ella podría manejar el curso intensificado muy bien, y lo comunicamos así.
3. No permita que estereotipos de género, raza o clase social guíen decisiones curriculares.  Una cantidad desproporcionada de jovencitas hispanas o afroamericanas toma electivas como cosmetología, por ejemplo.  En muchas ocasiones, nadie se ha sentado con ellas a explorar otras alternativas como periodismo, o ciencias de computación. Si no conoce otras alternativas, ¿cómo puede realmente "elegir" una "electiva"? Así que si su hijo quiere verdaderamente  tomar mecánica automotriz, no lo detenga, pero no permita que se le limiten sus opciones.
4. Cuidado con los cursos "light".  Son cursos académicos livianos, que con frecuencia se le asignan a estudiantes matriculados en electivas particulares.  Estudios sugieren que, por ejemplo, una joven que toma cosmetología tiene mayor probabilidad de estar asignada a cursos como “destrezas matemáticas" o "inglés básico".  Como les conté arriba, mi esposo y yo logramos que nuestra hija tomara un curso riguroso de matemáticas, y en eso actuamos bien.  Pero con inglés e historia cometimos un error: Cuando el consejero recomendó que la estudiante tomara historia básica, no protestamos.  Otro tanto con inglés.  Este asunto es como la nutrición: así como usted no quisiera que le dieran a su hijo alimentos con poco valor nutricional,  del mismo modo debe evitar cursos de poco valor académico.
5.  A veces los padres tenemos que presionar.  Nuestra intuición nos decía que la chica podía manejar bien el contenido de los cursos intensificados de historia e inglés, pero (tal vez por ser nuevos en el país y en la escuela,) no quisimos insistir.  Si esta escena ocurriera hoy, actuaríamos de modo muy distinto.  Por suerte para nosotros, una maestra observadora notó que nuestra hija necesitaba más desafío en su clase de historia y nos ayudó a alterar su programa, ya entrado el semestre, para acomodar los cursos más avanzados.  “Esa maestra hizo lo correcto,” me explicó la Dra. Karen Crews, una ex-consejera y directora escolar que trabaja ahora para The Education Trust entrenando consejeros en todo el país. "Las decisiones curriculares no deben verse como finales y absolutas". Digamos que un estudiante es ubicado en inglés básico y el maestro nota que se aburre, o la madre observa que las tareas son muy fáciles. "Cuando eso ocurre", dice Crews, "a veces el mejor curso de acción es empezar de nuevo y reconstruir el programa de cursos para que el estudiante pueda tomar el curso de mayor nivel".
El proceso de selección de cursos es tan complicado como parece. Pero eso no quiere decir que usted, madre o padre, debe quedarse fuera del proceso. Por el contrario.  Involúcrese, entrométase.  Escuche la conversación, haga preguntas.  Esté alerta a las decisiones que se tomen, inconscientemente, basadas en el hábito o los estereotipos. Sobre todo, insístale a los consejeros para que su hijo tome el mayor nivel de rigor posible, y siga de cerca el nivel de desafío que su hijo obtiene.
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