Celebran a difuntos entre vivos en Mitla

Notimex | Oct 29, 2012 | 11:57 AM

Legendaria tradición

SAN PABLO VILLA DE MITLA, Oaxaca - Son las doce horas del 31 de octubre y el repique de las campanas cubre el antiguo valle zapoteca al anunciar la llegada de las almas, en esta ocasión, las más pequeñas que reposan en el camposanto y que hoy, dejan sus eternas moradas para celebrar entre los vivos el Día de Muertos.
El campanario, hoy abierto al pueblo en general, repica jubiloso mientras los mitleños se apresuran a colocar el chocolate, los dulces, el pan de muerto elaborado con yemas de huevo y decorado con betún y grageas de colores.
También, las frutas, las calaveritas de azúcar, el agua, la sal, la flor de Todosantos y el copal que perfumará esta gran fiesta heredada de sus ancestros.
En realidad, explica Rodrigo Hernández Quero, los preparativos para esta celebración empiezan al menos 20 días antes, con la instalación del tianguis de productos de palma en el centro de Mitla.
En este tianguis, los mitleños adquieren los petates, tenates, canastos, escobas, sopladores y todos los productos que según la creencia, los difuntos se llevarán el día que retornen a su lugar de eterno descanso.
Color y sabor
Semanas más tarde y previo al 31 de octubre, las principales calles de la cabecera municipal se visten de color y sabor con el tianguis de frutas, moles, chocolate, pan, flores, papeles de colores, cañas de azúcar, calaveritas, velas y veladoras de todos los tamaños que se ofrendarán en el altar de cada hogar.
El Altar de Muertos, detalla, es colocado en la “Casa del Santo”, un espacio de las casas especialmente destinado a los altares católicos, donde sus moradores lo mismo rezan que velan a sus muertos, donde se reciben a los invitados y se hacen los compromisos para las celebraciones especiales ante la presencia del Todo Poderoso.
Son las 12 horas, don Rodrigo se apresura a colocar el carbón encendido en la mitra al que le deja caer el aromático copal que ahuyentará a los malos espíritus, el mismo aroma que mostrará el camino a las ánimas que hoy llegan de visita.
Paso a paso, el artesano del textil termina de colocar sus ofrendas luego de haber llegado del panteón de la localidad, donde con cigarro en mano fue a invitar a sus difuntos para que visiten su casa.
“La tradición aquí es hacer el compromiso –cualquiera que éste sea- con un cigarro encendido, puedes fumarlo o no, pero el humo que se eleva llega al Todo Poderoso y es ante él que se hace la invitación y el compromiso”, indica.
"Lugar de los muertos"
Mitla, se localiza en los Valles Centrales, a 44 kilómetros de la capital oaxaqueña y es conocido por su antiguo centro ceremonial cuyo significado en náhuatl es “Lugar de los muertos”, es por ello que esta celebración cobra un sentido especial para sus pobladores.
Es por ello que niños, jóvenes, adultos y ancianos participan de esta fiesta en la que además se realizan comparsas y concursos de panes decorados -exclusivos de esta localidad-, en los que se pueden apreciar elaborados diseños de grecas, flores, cristos y vírgenes.
Aunque Mitla no ha estado exento del impacto de la migración, don Rodrigo afirma que la tradición y la devoción siguen intactas.
Aclara que muchos mitleños no pueden resistirse a los encantos de las calabazas y los vampiros del vecino país del norte, sin embargo, los que aún permanecen en Mitla intentan mantener la tradición de Muertos como la herencia ancestral que los identifica del mundo.
Ya pasan de las 12, la romería de los familiares inicia.
Con algunos panes en mano, el artesano se dirige a casa de su hermano, donde llevará su ofrenda para aquel altar.
Con gran entusiasmo, el hombre de tez morena se alegra al decir que al día siguiente esperará la visita de su madre difunta, sólo será cuestión de esperar el repique de las campanas para saber que será hora de abrir los brazos y respirar profundo frente al altar. 
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