Alabama, foco de segregación en EU, vive nueva crisis de derechos civiles

AFP | Oct 26, 2011 | 8:52 AM

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Los negocios siguen sufriendo los efectos de la ley de inmigración más severa del país.

Dura ley migratoria revive sufrimientos vividos hasta hace 50 años

MONTGOMERY - Cincuenta y siete años después de que un histórico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos pusiera un fin oficial a la segregación racial, Alabama revive una nueva crisis de derechos civiles que, esta vez, atenta contra la dignidad de los hispanos.
"Es vergonzoso y doloroso que casi 50 años después de la quema de una iglesia de Brimingham, en la que murieron cuatro niñas negras (1963), estemos en una nueva crisis de derechos civiles", dijo a la AFP Sam Brooke, abogado del Southern Poverty Law Center, una organización con sede en Montgomery que lucha contra el racismo y la intolerancia organizada.
La ley migratoria HB 56, promulgada el 28 de septiembre en Alabama, fue tan lejos en su intento por frenar la inmigración indocumentada -en su mayoría de obreros latinoamericanos y sus familias-, que esta comunidad ha escapado en masa de este estado del sureste estadounidense, epicentro de la lucha por los derechos civiles de los negros, encabezada por Martin Luther King hace más de medio siglo.
"Las personas están huyendo del estado, tienen miedo de salir de sus casas, se les está convirtiendo en delincuentes. Es una vergüenza que esto esté sucediendo en la cuna del movimiento de derechos civiles", apuntó Brooke.
El legado de King
Aún está fresco en la memoria del estado el boicot de los autobuses iniciado por el pastor Martin Luther King, en 1955, después de que Rosa Parks, una mujer negra, fuera arrestada por violar las leyes segregacionistas de Montgomery, al negarse a ceder su sitio a un hombre blanco en un autobús.
Los ataques con bombas a la casa de Martin Luther King, en 1956, así como la quema de iglesias bautistas fueron hechos sangrientos que ocurrieron en este estado después de que, en 1954, la Corte Suprema terminara con la segregación racial en las escuelas públicas con su histórico fallo "Brown vs Board of Education".
La nueva ley antiimigrantes es una mala señal para los 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos, y en especial para los 130 mil que residían en Alabama, según estimaciones del Centro Pew Hispanic, antes del actual éxodo que describen organizaciones humanitarias en el estado.
A más dura de todas
Esta legislación, la más dura promulgada en el país contra los inmigrantes sin papeles, concede a la policía el poder detener a todo inmigrante que haya cometido una infracción y parezca residir ilegalmente en Estados Unidos, pudiendo así intercambiar información con la agencia de inmigración para deportarlos.
La ley también establecía que las escuelas públicas podían confirmar el estatuto migratorio de sus alumnos y que todo inmigrante debía portar una identificación que mostrara su permanencia legal en el país.
Pero estos dos artículos (10 y 28) fueron bloqueados temporalmente por un fallo de una corte de distrito hace dos semanas, aunque ya era tarde para los miles de indocumentados que aterrados abandonaron sus trabajos en los campos y en la construcción y se marcharon a estados vecinos.
Miedo por ser latino
"Mucha gente se fue por el terror de que los agarraran en la calle, muchos padres creyeron que en las escuelas iban a pedir a sus hijos los papeles de toda la familia y se fueron en las noches a otros estados", explicó Claudia Hendley, asesora legal de la Coalición de Interés Hispano de Alabama (HICA).
"Creo que cuando hay miles y miles de personas con miedo de salir de su casa, temerosos de ir a sus trabajos, miedo de enviar a sus hijos a la escuela, miedo a perder su techo porque como la ley hace ilegal que se hagan transacciones con ilegales, es posible que no puedan ni alquilar (...) creo que podríamos llamar esto una crisis humanitaria hecha por el hombre", dijo a la AFP Olivia Turner, directora ejecutiva de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en Alabama.
El Departamento de Policía en Montgomery "cumple las leyes tal como están escritas", afirmó la sargento Donna Mackey.
"Nosotros ya estábamos ayudando a los agentes del ICE (Agencia de Inmigración) antes de la implementación de la HB 56", apuntó.
Policías en desacuerdo
Para la sargento, aún cuando varios oficiales sin dar su nombre sostuvieron que no están de acuerdo con la ley migratoria, "Montgomery, no es una ciudad santuario" y a la fecha "hemos detenido a muchos" indocumentados bajo la nueva ley, afirmó.
En las calles de Montgomery, capital de Alabama, y de Birmingham, es casi imposible por estos días cruzarse con trabajadores latinos en lugares públicos.
En algunos barrios hispanos se dejan ver un poco más distendidos pero admitiendo que "está todo complicado" y que se irán "cuando les llegue la policía", dicen con cabeza gacha y mirada vigilante.
Los mercados de productos latinoamericanos y restaurantes de comida mexicana coinciden de que están en caída libre: "Se ha ido mucha gente, es como si se los hubiese tragado la tierra", comentó Daniel Valencia, un mexicano dueño de dos taquerías en Hoover y en Pelham, suburbios de Birmingham, que se dió un mes más antes de declararse en quiebra.
©AFP
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