La Catedral de Sal

EFE | Oct 13, 2011 | 3:37 PM

Es considerada por los colombianos la primera maravilla del país

BOGOTÁ, COLOMBIA- A unos 50 kilómetros de la capital colombiana y a 180 metros bajo tierra se ubica la imponente Catedral de Sal de Zipaquirá, una construcción subterránea tallada por los propios mineros como culto a la Virgen de Guasá, elegida por esos trabajadores como su patrona.
Y es que sólo a los propios mineros se les pudo haber ocurrido pensar que algo tan simple como la sal pudiera tener mayor utilidad que el aderezo en la comida o los usos industriales.
Esta mina es el resultado de la evaporación de un pequeño mar que se encontraba en la zona hace 70 millones de años y que tras un movimiento telúrico que unió las cimas de dos montañas, dejó la sal atrapada en una cavidad en el interior de la tierra.
Los expertos aseguran que este yacimiento cuenta con reservas de más de 250 millones de toneladas de sal y según los estudios realizados, con esa cantidad se podría explotar durante los próximos 500 años.
Esta única Catedral de Sal está considerada por los colombianos como la primera maravilla del país y se ha convertido en el principal atractivo turístico para los turistas que tienen la posibilidad de recorrer en su interior las 14 estaciones que padeció Jesucristo camino al calvario.
El gerente de la catedral, William Suárez, confirmó a Efe Reportajes que este monumento es visitado anualmente por 500 mil turistas, de ellos, "el 40% son extranjeros y el otro 60% colombianos".
El municipio de Zipaquirá está ubicado muy cerca de la capital colombiana y es conocida como la "ciudad de sal" por ser uno de los centros de explotación de este mineral más importantes en Colombia.
Para su alcalde, Jorge Enrique González, éste es "el sitio turístico por excelencia de Colombia" lo que la convierte en "un gran generador de ingresos" para su ciudad.
Un calvario cavado en sal
La historia de esta mina comenzó hace varios milenios, con "más de 400 años en la parte hispánica y más de 12 mil años en la parte precolombina, desde la época de los indígenas Muiscas", explicó a Efe Reportajes González.
En un Vía Crucis de dos kilómetros se observan las catorce estaciones del calvario de Cristo con una rica simbología que contrarresta la falta de las habituales talladas en yeso o cerámica que se pueden ver en las tradicionales iglesias y catedrales de Colombia.
Estas escenificaciones, todas talladas en sal, se van enterrando de forma más profunda en el suelo como representación de las caídas que sufrió Jesucristo camino a su crucifixión.
La cúpula central es una alegoría al contraste entre el cielo, iluminado de azul y tallado a mano en la roca salada, y la tierra, creada a base de mármol blanco, liso y suave.
La cruz principal, situada tras el altar y de 16 metros de altura, está considerada como la más alta del mundo bajo tierra, según explican los guías turísticos del templo, y en un ingenioso juego de luces queda plasmado el latido del corazón de Cristo con una lenta e intermitente luz roja.
Una de las metas esenciales de la dirección de la Catedral es obtener el reconocimiento mundial y la certificación de ser maravilla del mundo declarada.
"Estaremos trabajando día a día para que seamos de calidad mundial y podamos competir con todos los sitios turísticos que existen en el planeta", confirmó Suárez.
Por ello, este mes de septiembre se ha estrenado una red de iluminación a cargo de la compañía holandesa Philips que incorpora a este monumento mayor simbología y atractivo.
Ahora, los túneles de la mina o templo cuentan con 10 mil luces de distintos colores y un sistema de sonido envolvente y de alta definición respetuoso del ambiente y con un consumo menor de energía.
"Hay una persona que maneja la parte histórica de la Catedral y con ella se hizo un estudio muy profundo para saber cuál es el efecto ideal y el color de luz que necesitábamos poner en cada una de las estaciones", aclaró Mauricio Villegas, gerente de proyectos para Colombia Philips.
Este proyecto de inauguración costó $4,100 millones (alrededor de 2.1 millones de dólares) y con estas mejoras la Alcaldía de Zipaquirá espera que el número de visitantes alcance los 800 mil, ya que, de acuerdo a González, se trata de "un sitio único que no se puede comparar con ningún otro del mundo", al recordar que esta obra de arte tiene como particularidad que está "construida en las entrañas de la tierra y es un lugar religioso".
Seguridad y Turismo
A pesar de su enorme atractivo, el hecho de que se encuentre construida dentro de los túneles de una mina provoca ciertas inquietudes a los turistas por los supuestos riesgos que conlleva adentrarse en las excavaciones, pero el peligro no es tal, según explicó el ingeniero encargado de su diseño, Jorge Enrique Castelblanco.
La Catedral está ubicada a 180 metros bajo tierra, pero las propiedades elastoplásticas de la sal permiten su desgaste paulatino y evitan su derrumbe, agregó.
"Nosotros nos reservamos el hecho de no sacar tanta sal (como se podría) con el fin de incrementar el factor de seguridad, teniendo en cuenta que iba a ser un sitio turístico y religioso", agregó Castelblanco.
El ingeniero añadió que "el sitio donde está la Catedral no tiene explotaciones arriba, como tampoco abajo, es decir, es un sector totalmente independiente que nunca se vería afectado por problemas estructurales", sobre todo si se tiene en cuenta que los mineros excavan a 1,200 metros del templo en sentido horizontal.
Minería, religión y turismo quedan de esta forma unidas, entrelazando la costumbre de las extracciones con las últimas novedades tecnológicas.
Cuando el ex presidente de Colombia Alberto Lleras afirmó hace más de medio siglo que "con la sal de Zipaquirá se bautizó la República", no estaba tan equivocado, pues a pesar de su original construcción, mantiene actos tradicionales como bautizos y bodas donde las novias llegan en limusina a lo más profundo de la tierra.
©EFE
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