Las protestas trascienden Wall Street e irrumpen en el escenario nacional

AFP | Oct 11, 2011 | 10:29 AM

El 'Tea Party de izquierda'

NUEVA YORK - Los manifestantes del grupo "Ocupemos Wall Street" (Occupy Wall Street) dijeron este lunes que quieren permanecer independientes, pero les guste o no, su movimiento se ha visto arrastrado, tanto para ensalzarlo como para criticarlo, hacia el escenario político.
Lo que comenzó siendo una acampada de gente en el bajo Manhattan para llamar la atención sobre la avaricia empresarial y la corrupción está ahora en su cuarta semana y cada vez suscita más atención nacional.
Los demócratas, desesperados por reconectar con sus bases mientras que la desilusión con el presidente Barack Obama crece, están entusiasmados.
Por su parte, los republicanos, cuyo movimiento del Tea Party ha dominado el debate populista durante la presidencia de Obama, se mostraron críticos y ofendidos ante las comparaciones de algunos medios estadounidenses que han llamado al movimiento anti Wall Street como el "Tea Party de izquierdas".
Inicialmente, los políticos fueron lentos para reaccionar ante unos manifestantes que parecían venir de ninguna parte. A diferencia del Tea Party, ellos no tenían nexos con partidos establecidos, inversores, grupos de comunicación ni nada parecido: no tenían líderes y hasta sus pancartas estaban hechas a mano.
Ahora, los demócratas se están comportando como si, prácticamente, ellos hubieran tenido la idea en primer lugar.
El Comité de la Campaña para el Congreso, que supervisa los intentos de los demócratas para recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes, envió correos eléctricos y mensajes en Twitter a favor del movimiento este lunes.
"Los manifestantes se están reuniendo en Nueva York y por todo el país para hacerle saber a los millonarios, las grandes petroleras y los banqueros que no van a dejar al uno por ciento de ricos que fuercen severas políticas económicas y recortes masivos de proyectos de todos los estadounidenses", escribió el Comité.
También censuró la "falta de tacto" del líder Republicano Eric Cantor por su advertencia del viernes sobre las "crecientes turbas" y "el enfrentamiento de los estadounidenses contra los estadounidenses".
El mismo Obama habló calurosamente de los manifestantes, de quienes dijo que expresan "la frustración que sienten los estadounidenses". En la misma línea se manifestó también estos días el vicepresidente, Joe Biden.
Durante el fin de semana, la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, intervino en la cuestión, diciéndole a la cadena ABC News que los manifestantes "estaban enfadados y no tenían trabajo".
"No hay nada que te enfade más que no ser capaz de proporcionarle todos los recursos a tu familia ni saber cuáles son tus perspectivas de futuro", dijo.
Mientras los Demócratas tratan de atraer a los manifestantes, los Republicanos están pagándoles un tributo político al intentar desprestigiarles.
Aparte del aviso de Cantor sobre las "turbas", el Tea Party Express hizo público un comunicado --adjunto a una petición de fondos-- en el que consideraba "insultante" la comparación realizada entre ellos y los manifestantes.
"El único punto que tenemos en común es que ambos nos oponemos a los rescates otorgadas a Wall Street, y eso es todo".
En este sentido también se ha expresado Herman Cain, un afín al Tea Party, candidato a las primarias republicanas y antiguo director de Godfather's Pizza.
El domingo, Cain atacó la manifestación en Washington, que obligó al cierre del Museo Nacional del Aire y del Espacio, caricaturizándola como un ataque de celos de gente que "quería tomar" el Cadillac de otro.
Por su parte, los manifestantes parecen determinados a continuar con los principios que les guían.
Ni siquiera después de 24 días de protesta ininterrumpidos, el movimiento accede a concretar algún objetivo determinado, ya sea el cambio político, la dimisión o la huelga.
Dicen que sólo con darle a los estadounidenses la posibilidad de expresar su malestar con el poder de las élites y su desesperanza, el movimiento ya dará sus frutos.
Su página web, http://occupywallst.org/, destaca: "La única cosa que tenemos en común es que somos el 99% de la población que no va a seguir tolerando la avaricia y la corrupción del 1% restante".
Sin embargo, la cuestión ahora es determinar si los manifestantes acabarán haciendo la "revolución" para la que muchos de ellos dicen estar trabajando o si, por el contrario, todo derivará en algo que se parezca mucho a una campaña política.
©AFP
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