El Tea Party presiona en campo migratorio en Estados Unidos

EFE | Oct 06, 2011 | 11:31 AM

Ninguno de los candidatos en liza apoya una reforma migratoria integral

WASHINGTON - El "conservadurismo compasivo" que enarboló George W. Bush, y el "pragmatismo" de Ronald Reagan en el campo migratorio han quedado sepultados con la nueva militancia republicana que, bajo presiones del "Tea Party", incluso se arriesga una derrota en 2012.
Los debates de los candidatos presidenciales republicanos se han convertido en una especie de concurso sobre quién es el más fuerte, o el más blando, contra la inmigración ilegal.
Presionados por el movimiento conservador "Tea Party", ninguno de los candidatos en liza apoya una reforma migratoria integral y todos atacan al gobernador de Texas, Rick Perry, por promulgar en 2010 una ley estatal que permite la equidad en el cobro de las matrículas universitarias para los estudiantes indocumentados.
Postura contra latinos
Esta postura, que la comunidad inmigrante percibe como un ataque contra los latinos, solo perjudicará a los republicanos, que necesitarán su apoyo para llegar a la Casa Blanca en 2012.
Se calcula que el futuro candidato presidencial republicano necesitará al menos el 40% del voto hispano a nivel nacional si quiere ganar en los comicios generales.
Si no lo creen, que le pregunten al senador y ex candidato presidencial republicano John McCain, que primero apoyó la reforma migratoria y luego se volcó en su contra.
En 2008, McCain apenas logró el 31% del voto hispano, contra el 67% que ayudó a Barack Obama a llegar al poder.
Como lo hizo Bush
El apoyo de Perry al "Dream Act" estatal, que no confiere estatus migratorio, evoca memorias del "conservadurismo compasivo" que Bush llevó a la Casa Blanca en 2005 pero que también se esfumó por presiones del ala más conservadora de su partido.
El Partido Republicano no conseguirá ganarse a los votantes hispanos, que en su mayoría apoya la reforma según las encuestas, si continúa halando más hacia la derecha para contentar al "Tea Party".
Por ahora, todo parece indicar que los republicanos no aprenden de lo ocurrido en los ciclos electorales desde 2006, en los que han venido perdiendo el apoyo hispano.
En el debate de hace dos semanas en Orlando (Florida), Perry explicó que los jóvenes indocumentados no tienen la culpa de que sus padres los trajeran de forma ilegal a EEUU, y oponerse a su educación es "no tener corazón".
Pureza ideológica
Para sus rivales, sin embargo, Perry carece de la pureza ideológica del partido y no merece coronarse como el abanderado para las presidenciales del próximo año.
El "Tea Party" tampoco parece abrazar con entusiasmo las candidaturas del ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, del empresario Herman Cain, el "Hermanator", o de la legisladora de Minnesota, Michele Bachmann.
Romney apoyó en 2005 la reforma que promovió infructuosamente Bush -en aquel entonces no la consideró una amnistía- y ahora, al igual que Bachmann, favorece erigir un muro en toda la frontera con México.
Seguridad fronteriza
Desde hace tiempo, los republicanos han adoptado el lema del refuerzo de la seguridad fronteriza y se niegan a debatir soluciones viables para la población indocumentada en Estados Unidos.
Sin embargo, hacen caso omiso de las estadísticas oficiales que apuntan a una reducción de casi la mitad en los cruces ilegales en la frontera sur desde 2008, y de una mejora sustancial en la seguridad en la región.
También ignoran el drástico incremento en los recursos humanos y tecnológicos para la vigilancia fronteriza, un esfuerzo iniciado por Bush en 2002 e intensificado por Obama.
Hostilidad republicana
Recientes editoriales de influyentes diarios como "The Wall Street Journal" y el "Washington Post" han advertido de las consecuencias de la aparente hostilidad republicana hacia la reforma migratoria, no sólo en las urnas sino también en la economía.
Frank Sharry, director ejecutivo del grupo pro-reforma "America's Voice", lo resumió así: "estamos asistiendo al suicidio político, en cámara lenta, de un partido decidido a satisfacer a la extrema derecha en detrimento de la mayoría de los estadounidenses".
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