México, nuevo epicentro del tráfico de drogas

Univision.com | Oct 05, 2011 | 1:39 PM

Cárteles colombianos desplazados por los mexicanos

MÉXICO – Tras el eficiente combate al narcotráfico realizado en Colombia, delincuentes de este tipo han buscado nuevos territorios para establecer sus centros de operaciones. Y parecen haber hallado en México su sitio ideal.
Un reportaje de El País recuerda que la batalla antidrogas que ejecutó Estados Unidos en Colombia a través del Plan Colombia en 1999 –que costó por cierto unos $10,000 millones desde su implementación—resultó tan efectiva que el narcotráfico sigue siendo una realidad, pero ahora con otra sede.
La idea de la “colombianización de México” suena cada vez más frecuentemente y menos descabellada. Ernesto Samper, ex presidente colombiano dijo a El País que los mexicanos sufren lo mismo que padecían los colombianos en los años ochenta, “cuando el terrorismo y la corrupción propia de los grandes cárteles desafiaron abiertamente la fuerza pública, la justicia, el periodismo, los partidos políticos, los organismos de control y los intelectuales independientes”.
Cabe recordar que en este sentido, el país norteamericano ha sufrido de ataques a corporaciones policiacas, atentados en contra de la población civil, bloqueos de carreteras por parte del crímen organizado, “rescates” multitudinarios de presos de prisiones de “máxima seguridad”, asesinatos de periodistas y funcionarios, además de las cada vez más escandalosas y sangrientas ejecuciones.
Fernando Escalante Gonzalbo, doctor en sociología y profesor del Centro de Estudios Internacionales en el Colegio de México se pregunto en un encuentro con El País “¿Puede México ser Colombia?”.
Dos de tres características
El especialista explica que la llamada “colombianización” implica que tres fenómenos confluyan: “La debilidad del Estado, la existencia de organizaciones criminales con un negocio millonario y la emergencia de grupos guerrilleros más o menos asentados en parte del territorio”.
De acuerdo al medio, en México se cumplen dos de los tres fenómenos mencionados.
Sin embargo, preocupa el hecho de que en el país exista cierta actividad guerrillera. Tal es el caso de los recientemente anunciados “Matazetas”, un grupo que aparentemente ha decidido tomar la justicia por su propia cuenta para combatir a una de las bandas criminales más fuertes y sangrientas del país.
Históricamente, de acuerdo al politólogo César Morales Oyarvide citado por El País, México no se ha caracterizado por ser productor de cocaína, aunque sí de heroína y marihuana. La historia de México en el narcotráfico se entiende a partir de la década de los setenta, cuando en Sinaloa un grupo se hizo del control del negocio, que incluso mantiene hoy en día.
De acuerdo al politólogo, el espacio que dejaron las organizaciones colombianas en el comercio de cocaína fue llenado por las bandas mexicanas “fortalecidas en el particular proceso de fragmentación y debilitamiento del poder político mexicano tras la alternancia”, cuando el Partido Revolucionario Insitucional (PRI) terminó con su gobierno de más de 70 años, para dar paso al Partido Acción Nacional (PAN).
“Manteniendo contacto desde una posición de prevalencia con organizaciones colombianas dentro del negocio de la droga (pero también de Perú y Bolivia) se aseguraron una provisión permanente de cocaína y convirtieron a México en el nuevo epicentro del tráfico del polvo blanco, lo que explica (en parte) la situación actual del país”, afirmó Morales Oyarvide en un artículo publicado en diciembre pasado y citado por el portal.
Posición estratégica clave
El País destaca que de acuerdo a información de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), el 95 por ciento de la droga que entra a ese país ingresa por algún punto de los tres mil kilómetros de frontera común.
El sociólogo Escalante Gonzalbo abundó en las diferencias del negocio de las drogas entre Colombia y México: en el primer caso la actividad es conrolada por la guerrilla, tiene un fuerte componente rural, por lo que su ventaja competitiva es su capacidad de cultivo.
“En México es muy distinto. El gran negocio ha sido siempre urbano y muy concentrado en las ciudades de frontera con Estados Unidos: se trata de una frontera inmensamente vigilada, con numerosos pasos urbanos de gran tráfico comercial, más el desierto de Sonora y el Texas Bend”, dijo citado por la web.
Un negocio muy lucrativo
De acuerdo a cifras de la Organización de las Naciones Unidas que citó el medio, el negocio mundial de drogas produjo en 2009 $320,000 millones. Del total, casi $90,000 fueron solo del tráfico de cocaína. Otras cifras que destacó El País revelan que la oficina nacional de políticas contra las drogas estadounidense mostraban qe los cárteles mexicanos obtienen ganacias anuales cercanas a los $14,000 millones por el tráfico de marihuana y cocaína.
Aunque las políticas de combates del Plan Colombia han ayudado a disminuir de forma drástica las hectáreas de cultivo en Colombia, este país sigue siendo junto a Bolivia y Perú, uno de los principales productores del polvo blanco.
De acuerdo a la Agencia de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC) reveló en su último informe que “la superficie dedicada al cultivo de coca en todo el mundo siguió disminuyendo hasta llegar a 149,100 hectáreas cuadradas, un descenso del 18 por ciento entre 2007 y 2010, en gran parte por la menor producción en Colombia”. En esa nación, las hectáreas de cultuvo han pasado de 163,300 en 2000 a 68 mil en 2009.
Para el organismo, Estados Unidos sigue siendo el mercado más grande de cocaína, con un consumo calculado de 157 toneladas: el 36 por ciento del consumo mundial.
México mira al norte
En México, el consumo de drogas es elevado, pero con la mirada puesta en el que luce como un insaciable mercado estadounidense. Por esta razón, surgen más y más organizaciones criminales que se disputan el control de rutas, dentro de México y aún en Centroamérica, región que ha visto incrementadas sus tasas de violencia por el actuar del crimen organizado.
Costa Rica, Guatemala, Argentina y otras naciones, han reportado al interior de sus fronteras operaciones de cárteles mexicanos que han sembrado el terror con sus ajustes de cuentas.
Tanto las autoridades mexicanas como las estadounidenses refieren que las organizaciones mexicanas criminales más peligrosas son el cártel de Tijuana de los hermanos Arellano Félix, el cártel de Colima de los hermanos Amescua Contreras, y el cártel de Juárez, de los Carrillo Fuentes.
Después vienen el cártel de Sinaloa, con el hombre más buscado a la cabeza: Joaquín “El Chapo” Guzmán y el cártel del Golfo, liderado por Osiel Cárdenas. El País menciona también a Los Zetas, antes aliados y ahora rivales del cártel del Golfo, identificados como una fuerza paramilitar que además de dedicarse al narcotráfico, extorsiona, asesina y secuestra.
“México está a tiempo de aprender la dolorosa lección colombiana de los años ochenta”, dijo Samper, citado por El País.
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