Perry y Rubio, la contradicción del DREAM Act

Univision.com* | Sep 29, 2011 | 11:19 AM

La Ley del Sueño daría a miles de estudiantes indocumentados la residencia legal en EU

WASHINGTON – Un dicho popular reza que no se puede estar con Dios y con el diablo a la vez. Pero algunas figuras políticas lo hacen constantemente y en sus cálculos electorales navegan dos aguas con la esperanza de que la percepción que se hagan los votantes predomine sobre la realidad de sus posturas.
Tenemos, por ejemplo, a dos figuras republicanas en el ojo público: Rick Perry, el gobernador de Texas que quiere ser presidente, y Marco Rubio, el senador de Florida que sigue sonando como futuro candidato vicepresidencial. Ambos esbozan posturas contradictorias en torno al DREAM Act federal, que concede una vía de legalización a jóvenes indocumentados que fueron traídos cuando niños y que quieren completar estudios universitarios o servir en las Fuerzas Armadas.
A Perry, aspirante a la nominación presidencial republicana, le falta poco para ser apedreado por la base republicana más radical por haber promulgado un DREAM Act estatal en Texas para que los jóvenes indocumentados paguen la misma matrícula que los alumnos residentes.
Perry contraataca
Perry ha defendido su decisión e incluso acusó a sus rivales de “no tener corazón” si pretenden hacer que estos jóvenes paguen las consecuencias por una decisión que no tomaron.
Y aunque con esta postura Perry arriesga el apoyo de los más radicales de la base conservadora que determinará quién es el nominado republicano, su cálculo político y sus ojos parecen estar puestos en la elección general, y en los hispanos que estén siguiendo este debate y que puedan percibirlo como moderado en uno de los temas definitorios para este sector de votantes: la inmigración.
El problema con la premisa es que Perry defiende su DREAM Act estatal, pero se opone al DREAM Act federal.
La postura oficial
Más aún, tras el reciente debate emitió de inmediato un comunicado de prensa con un mensaje directo a la base conservadora que pude haberlo dado, por ejemplo, Michele Bachmann:
“El gobernador Perry se opone a la amnistía y al DREAM Act federal. Washington tiene que asegurar la frontera antes de que podamos tener una discusión racional sobre la reforma migratoria. Cuando eso se consiga, entonces podremos tener una conversación sobre cómo abordar la inmigración”.
Si Perry quiere apelar a emociones, debe explicar primero por qué se opone a una propuesta que por la pasada década ha gozado de apoyo bipartidista, con la excepción de este año cuando muchos de sus copartidarios aparentemente sin "corazón", incluso pasados coauspiciadores de la medida, decidieron darle la espalda. Una medida que, según diversos sondeos, goza de apoyo general.
Una encuesta nacional de la empresa Opinion Research Corporation para First Focus en junio del 2010 encontró que un 70% de los encuestados apoyaron el DREAM Act, incluyendo 60% de los republicanos y 80% de los demócratas.
Una medida que tiene amplio apoyo en la comunidad y los votantes hispanos porque representa no sólo tener el corazón de no perseguir a jóvenes que no llegaron aquí sin papeles por decisión propia sino que sólo quieren contribuir al desarrollo del país con su profesionalismo y servicio militar.
El papel de Rubio
De otra parte, tenemos a Rubio, el joven senador de Florida hijo de exiliados cubanos quien ganó su escaño bajo el ala del conservador Movimiento del Partido del Té y quien también ostenta posturas migratorias ambivalentes.
Cuando el Movimiento del Té comenzó a cuestionar sus credenciales conservadoras, Rubio emergió como uno de los coauspiciadores originales de la versión senatorial del proyecto que pretende nacionalizar y hacer obligatorio el uso del E-Verify a pesar de sus negativas ramificaciones para trabajadores estadounidenses autorizados y para la propia economía.
Lo auspicia junto a figuras republicanas de línea dura en el tema migratorio, algo que no envía necesariamente el mensaje de moderación que algunos republicanos esperan para atraer de nueva cuenta a los votantes hispanos a esa colectividad.
Cuando del DREAM Act se trata, Rubio y sus voceros ofrecen explicaciones a las que Cantinflas no tendría nada que envidiarle, donde dicen mucho y no aclaran nada.
Dos caminos
En Florida, Rubio estuvo de parte del bando que trató infructuosamente de avanzar un DREAM  Act estatal. A nivel federal siempre dice que hay que hacer algo para ayudar a estos jóvenes, pero no aclara qué.
El National Journal tiene una cita del portavoz de Rubio, Alex Burgos, que lo expone.
Según Burgos, “como lo dijo a lo largo de la campaña del 2010 y continúa diciendo hoy en día, él (Rubio) cree que existe un consenso para ayudar a un número limitado de jóvenes que fueron traídos de niños por sus padres, que han trabajado duro, que han demostrado buen carácter moral y que quieren contribuir significativamente al futuro de nuestra nación convirtiéndose en parte de nuestra sociedad, asistiendo a la universidad o ingresando las Fuerzas Armadas”.
El Journal escribe que “Burgos agregó que Rubio se opone al DREAM Act federal”.
De manera que el votante hispano tiene que estar muy pendiente a más políticos que quieran darle gato por liebre. Si Perry y Rubio son tan sensibles a las necesidades de estos Soñadores y quieren pintarse como moderados en inmigración, ¿por qué no apoyan el DREAM Act federal?
Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America's Voice.
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