El salsero Luis Enrique pide a indocumentados no perder la esperanza

Univision.com* | Sep 16, 2011 | 8:29 AM

La reforma migratoria se encuentra estancada en ambas cámaras del Congreso

WASHINGTON – Pese al incierto futuro que se cierne para millones de extranjeros sin papeles en Estados Unidos, el salsero de origen nicaragüense, Luis Enrique, lanzó un llamado el jueves a los 11 millones de indocumentados a no perder la esperanza, y la fe, de que algún día podrán salir de las sombras y conseguir documentos de estadía legal.
El destacado músico centroamericano cuya fama ha dado la vuelta al mundo, fue recibido en la Casa Blanca por el Presidente Barack Obama como parte del grupo de artistas involucrados en los premios Herencia Hispana.
Luis Enrique entregará el galardón al panameño Rubén Blades.
"Tuve la oportunidad de comunicarle mi inquietud por la reforma migratoria. Le conté mi historia y se sorprendió de que hubiera logrado lo que he logrado tras estar 10 años ilegal. Fue un momento muy importante en mi vida", dijo el cantante al detallar su encuentro con Obama.
La amnistía de 1986
Luis Enrique regularizó su permanencia en Estados Unidos gracias a la amnistía de 1986, otorgada por el Congreso durante la Administración del presidente Ronald Reagan. El beneficio favoreció a unos 3 millones de indocumentados.
El cantante también hizo referencia a las grandes dificultades que a diario enfrentan los inmigrantes indocumentados. "Es duro, sé lo que te pasa cuando te gradúas de secundaria y no puedes estudiar. Todas las vicisitudes y el trabajo, la discriminación y ese rollo. Pero no podemos perder la fe".
La reforma migratoria se encuentra estancada en el Congreso por falta de un acuerdo bipartidista previo que garantice su aprobación en ambas cámaras.
Historia reciente
El 15 de diciembre de 2005 la Cámara de Representantes aprobó un proyecto republicano que, entre otras recomendaciones, criminalizó la estadía indocumentada. El 25 de marzo de 2006 el Senado aprobó un plan demócrata basado en un fuerte componente de seguridad en las fronteras y una rigurosa vía de legalización para indocumentados que carezcan de antecedentes criminales.
El 3 de junio de ese año el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que armonizaba ambas versiones y argumentó razones de seguridad nacional. Desde entonces ambos partidos han mantenido sus posturas.
En 2008 los demócratas lograron el control del Congreso pero no los votos necesarios para aprobar una reforma migratoria: 218 en la Cámara y 60 en el Senado. Dos años más tarde, durante las elecciones de medio tiempo, los republicanos recuperaron el control de la Cámara. Pero la actual repartición del poder no garantiza que la reforma será debatida y aprobada.
Oleada antiinmigrante
A nivel estatal, tras el fracaso de 2006 las gobernaciones, asambleas y municipalidades dispusieron aprobar sus propias medidas para combatir la inmigración indocumentada desatando una fuerte oleada antiinmigrante que tiene en vilo a los 11 millones de extranjeros sin autorización de permanencia legal.
Las iniciativas, patrocinadas por republicanos, están encaminadas a criminalizar la estadía sin papeles y favorecer el arresto de extranjeros sin permiso de estadía para ser entregados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y ser deportados de Estados Unidos.
Los gobiernos locales argumentan que se vieron forzados a tomar decisiones ante la inacción del Congreso sobre el tema. La Casa Blanca protestó indicando que el tema migratorio es de exclusiva competencia del gobierno federal, argumento que está prevaleciendo en las cortes donde han sido demandadas varias leyes locales, entre ellas la polémica SB 1070 de Arizona y otras similares recientemente aprobadas en los estados de Alabama y Georgia.
La apuesta de Obama
A comienzos de semana Obama se aventuró a decir que la reforma migratoria no le cobrará factura en los comicios de 2012. En la elección de 2008 participaron 10.2 millones de latinos y de ellos 6.7 millones votaron por Obama permitiéndole la victoria en estados clave para tener la mayoría de los colegios electorales.
En 2008 Obama prometió que empujaría una reforma migratoria en el primer año de su mandato, pero las guerras en Irak y Afganistán, la crisis económica y el debate de la reforma de salud postergaron el compromiso. Tres años más tarde, el mandatario indica que son los republicanos quienes no quieren debatir la reforma.
En respuesta, los republicanos reiteran que antes de debatir el tema el gobierno debe garantizar la seguridad en las fronteras y poner freno a la inmigración indocumentada, mismo argumento que vienen blandiendo desde junio de 2006 cuando cancelaron el Comité de Conferencia y la reforma migratoria se hallaba a las puertas de la Oficina Oval para la firma del presidente, en ese tiempo George W. Bush.
Luis Enrique apuntó que a pesar de la dureza de los tiempos, “no podemos perder la fe”.
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