Obama no cree que hispanos lo castigarán en 2012 por la reforma migratoria

Univision.com* | Sep 14, 2011 | 12:58 PM

Legalización de 11 millones de indocumentados será tema clave en comicios

Faltando trece meses para las elecciones, el presidente Barack Obama se mostró confiado y descartó que los votantes hispanos le vayan a retirar el apoyo que le dieron en 2008, cuando fue electo como el 44 presidente de Estados Unidos. Y el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca.
La reforma migratoria fue tema de campaña en 2008. Y ya figura en la lista de debates para 2012.
En los inicios de su anterior candidatura, Obama prometió que en los primeros 100 días de su gobierno impulsaría una reforma comprensiva, pero a medida que calentaron los motores hizo un ajuste y trasladó el compromiso para el primer año de su mandato.
Asumió el 20 de enero de 2009. Transcurrieron los meses y la promesa se fue postergando. En enero de 2010 se dijo que la crisis económica, las guerras en Irak y Afganistán y el debate de la reforma de salud postergaron el ofrecimiento. Y en enero de 2011 se barajaron las mismas justificaciones, pero con un agregado: que los republicanos no estaban dispuestos a respaldar ningún plan que incluyera una vía de legalización para los millones de indocumentados.
Debate truncado
La reforma migratoria se alejó del Congreso y por ahora no se vislumbra que regrese a la mesa de debates. Y en los dos años de ejercicio del gobierno de Obama el número de deportados quebró todos los récords del servicio de inmigración: casi un millón.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la mayoría de los expulsados tenía antecedentes criminales. Pero las organizaciones nacionales y estatales que defienden los derechos de los inmigrantes difieren de las cifras aportadas por el gobierno.
Denunciaron que entre seis a siete de cada 10 expulsados por el DHS no tenía antecedentes criminales que los convirtiera en una amenaza para la seguridad nacional.
Cambio de reglas
El reclamo obligó al DHS a dictar algunas normas que modificaron parte de la política de deportaciones del gobierno de Obama.
El 18 de agosto el DHS anunció su intención de aplazar por tiempo indefinido la deportación de ciertos inmigrantes sin autorización para estar en el país, que tengan una orden de deportación vigente y que carezcan de antecedentes penales, quienes podrían tener la posibilidad de solicitar un permiso de trabajo siempre y cuando cumplan con una serie de otros requisitos.
De inmediato abogados y defensores de los derechos de los inmigrantes advirtieron que la medida no se trata de una ‘amnistía’, y recomendaron que las personas que tienen una orden de deportación o están indocumentadas en Estados Unidos, no se entregaran al servicio de inmigración, sino que antes de cualquier decisión buscaran ayuda legal.
Compás de espera
La estrategia de Obama dio algunos resultados favorables en materia de confianza en el electorado hispano. Y todo indica que la Casa Blanca acusa ese cambio.
A comienzos de esta semana, el mandatario dijo a un grupo de corresponsales hispanos que no creía que los votantes latinos “me vayan a castigar por no haber podido convencer a los republicanos a hacer lo correcto", en referencia a la reforma migratoria y su compromiso de campaña.
"Creo que castigarán a los republicanos si no toman en serio la necesidad de reformar el sistema migratorio defectuoso", subrayó.
Según datos del Pew Hispanic Center (un grupo privado de Washington que estudia los movimientos migratorios), en Estados Unidos viven 11 millones de indocumentados, la mayoría originarios de América Latina (en particular México).
Apoyo vital
En los comicios electorales de 2008 participaron 10.2 millones de votantes hispanos (de un total de 17 millones registrados) y de ellos 6.7 millones le dieron su voto a Obama. Para los comicios de 2012 se espera un total de 18 millones de votantes latinos, número suficiente para inclinar la balanza.
Pero no todo está dicho. “Todavía es muy temprano para cantar victoria, pero ya estamos en campaña”, dijo a Univision.com Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones del la Coalición de los Angeles por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA). “Es posible que el presidente Obama esté en lo correcto al decir que los latinos no lo castigarán con el voto en 2012, pero eso no significa que el voto latino vaya a seguirlo ciegamente. Y tampoco a su partido”.
“Pueden haber cambios. Faltan 13 meses para las elecciones y se pueden registrar sorpresas”, advirtió el activista. “Todo dependerá de cómo el presidente trabaje este tema y otros asuntos importantes para nuestra comunidad de aquí al día de las elecciones”.
Al hacer un análisis de la situación importante, el estancamiento del debate migratorio y las probabilidades de reelección para 2012, Cabrera comentó que “me temo que la Administración ya hizo sus cálculos, ya redondeó números, sabe cuáles son los estados clave donde tienen bajas y determinó que el voto latino sí está enojado, pero no le ha hecho a un lado al Presidente. Ellos están confiados en esa probabilidad. Pero es prematuro decir, en este momento, que tienen el voto. Falta mucho. La campaña recién comienza y la reforma migratoria está pendiente. No es el tema más importante de la campaña, aun que sí nos importa mucho a nosotros, los votantes latinos”.
Años inciertos
La reforma migratoria ha sido debatida innumerables veces a partir de finales de diciembre de 2005, cuando la Cámara de Representantes aprobó un proyecto que criminalizaba la estadía indocumentada (un acto que a nivel nacional excepto en Arizona sigue siendo una falta de carácter civil no penal).
En marzo de 2006 el Senado aprobó una versión distinta que incluyó una vía para legalizar a indocumentados que llevaran tiempo en el país y carecieran de antecedentes criminales, entre otros requisitos.
En junio de ese año, el entonces liderazgo republicano canceló el nombramiento del Comité de Conferencia que armonizaba ambas versiones y adujo razones de seguridad nacional. A partir de entonces se levantó una oleada antiinmigrante que alcanzó su cúspide en abril de 2010 cuando la Asamblea de Arizona aprobó una severa ley migratoria.
Entre 2006 y 2008 hubo varios intentos en el Congreso por revivir la reforma, pero los esfuerzos terminaron con la aprobación de leyes contra la inmigración indocumentada como la polémica ley del muro. Y a nivel estatal se debatieron más de 1,450 iniciativas en al menos 40 estados, quienes culpan al Congreso de no hacer mucho para controlar la inmigración indocumentada.
Pérdida de control
Durante el primer medio tiempo del mandato de Obama (2009-2010), los demócratas controlaron el Congreso. Pero en los comicios de noviembre de 2010 el partido del presidente perdió abrumadoramente el control de la Cámara de Representantes y varias sillas en el Senado, dejando la reforma migratoria casi sin probabilidades de ser aprobada.
Para convertirla en ley, la reforma requiere de 218 votos en la Cámara (los demócratas sólo cuentan con 193 y no todos los legisladores de ese partido la apoyan) y 60 en el Senado (los demócratas cuentan con apenas 51 votos tampoco no todos ellos apoyan una vía de legalización para los indocumentados).
Pese al delicado escenario, Obama no pierde las esperanzas y reitera su discurso sobre el tema: se necesita la participación de los republicanos para aprobar una reforma migratoria que brinde una solución definitiva a los 11 millones de inmigrantes indocumentados.
Cabrera opinó que el optimismo mantiene vigente el tema, pero reiteró que “todavía falta mucho tiempo para las elecciones” y que de aquí al día de la elección “pueden haber muchas sorpresas”.
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