Republicanos hablaron de inmigración, pero de muros y combate al narco

Univision.com* | Sep 08, 2011 | 1:09 PM
Todos contra Perry en... Todos contra Perry en...
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El Seguro Social y la creación de empleos fueron los puntos calientes del debate de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana.

Legalización de los 11 millones de indocumentados permanece en el limbo

A 14 meses para la elección presidencial 2012 la reforma migratoria vuelve a convertirse en tema clave que impactará en la decisión de los poco más de 17 millones de electores hispanos inscritos.
Los demócratas mantienen la misma tesis que hace tres años: el Congreso debería debatir y aprobar un plan comprensivo que, además de medidas que garanticen la seguridad en la frontera, incluya una vía regulada de legalización para indocumentados que, entre otros requisitos, lleven tiempo en el país, paguen impuestos y carezcan de antecedentes criminales.
Los republicanos insisten en que no apoyarán ningún tipo de proyecto que suene a “amnistía”, que no respaldarán planes para legalizar a inmigrantes sin papeles de estadía legal y que antes de cualquier tipo de discusión sobre este tema, primero el gobierno debe garantizar la seguridad en las fronteras.
Sin cambios
La oposición no cede. El miércoles, durante el tercer debate de los aspirantes a la nominación republicana en la biblioteca Ronald Reagan en Simi Valley, California, los contendientes hablaron de empleo, economía,  impuestos, estímulos para el sector privado, recortes al presupuesto, el tamaño del gobierno, Medicaid y Medicare.
Casi al final, cuando se agotaba el tiempo, hablaron un poco de reforma migratoria.
“Todos (la) rechazaron al unísono”, reportó el diario El Universal en la portada de su página de internet el jueves. Y agregaron que el rechazo se mantendrá mientras la frontera “no sea segura”, sigan existiendo las ciudades santuario y los empresarios “sigan contratando a ilegales”.
Guerra si cuartel
A principios de julio el presidente Barack Obama pronunció un discurso sobre inmigración en El Paso, Texas. Respondió a los republicanos con datos y cifras sobre el tema de la seguridad fronteriza.
Aseguró que nunca antes la frontera entre Estados Unidos y México había estado más segura que ahora, que la patrulla fronteriza (Border Patrol) tenía más agentes, más presupuesto, más herramientas, y que el gobierno había lanzado una fuerte ofensiva para impedir la contrata de indocumentados. Y que se había incrementado el número de deportaciones.
De hecho, en los dos primeros años de la Administración Obama (2009-2010) han sido deportados más de 800 mil indocumentados y la mayoría de ellos, según el gobierno, tenía antecedentes criminales. La cifra rompió récords y los grupos defensores de los derechos de los inmigrantes denunciaron que entre seis a siete de cada 10 deportados no tenía antecedentes que convirtiera a los inmigrantes en personas que pusieran en riesgo la seguridad nacional de Estados Unidos.
Ahora o… ¿cuándo?
Obama también habló del combate al narcotráfico en la frontera sur, tráfico de armas y tráfico humano, y demandó al Congreso que debata y apruebe una reforma migratoria justa para, de esa forma, poner atajo a la inmigración indocumentada y permitir que los sin papeles salgan de las sombras y regularicen sus permanencias.
“Estamos listos”, dijo. La respuesta republicana fue la misma a la proporcionada hasta antes del discurso: primero seguridad en las fronteras. Y se repitió el miércoles en Simi Valley, California.
Si bien los precandidatos republicanos Ron Paul, Michelle Bachmann, John Huntsman, Newt Gingricht, Mitt Romney, Herman Cain, Rick Santorum y Rick Perry difieren en temas tales como economía, empleo y seguridad social, sobre la reforma migratoria da la impresión que mantienen una estrategia de partido y no dan señales que querer o intentar apartarse de ella. Aunque con algunas excepciones.
Qué dicen
Backmann, por ejemplo, dice que el país está lidiando con narcoterroristas, mientras que Perry exige más control y favorece el despacho de nuevas tropas de la Guardia Nacional a la frontera con México. Y Romney habla de muros.
Gingrich y Santorum, por su parte, mencionaron el resguardo de la inmigración legal, mientras que Huntsman citó el ejemplo de Ronald Reagan en 1986, cuando se aprobó una amnistía que permitió regularizar el estado migratorio de al menos 2.5 millones de indocumentados. Pero ninguno ha dicho hasta ahora cómo ni cuándo ni si estarían dispuestos a empujar algún tipo de beneficio migratorio.
En la víspera del debate los precandidatos republicanos coincidieron en demandar nuevas y severas medidas de seguridad en la frontera con el envío de agentes, tecnología y equipos o herramientas para facilitar el freno a la inmigración indocumentada.
La tercera semana de agosto Perry dijo estar a favor de la aprobación de leyes estatales para combatir la inmigración indocumentada. Cuatro años antes, en agosto de 2006, firmó una carta junto con otros gobernadores de estados fronterizos donde le pidieron al congreso una reforma migratoria amplia y comprensiva.
Sin cambios
“Es una lástima que se siga hablando de seguridad fronteriza y no se tomen en cuenta los hechos, la realidad actual en la frontera entre Estados Unidos y México”, dijo Katherine Vargas, secretaria de prensa del National Immigration Forum (Foro Nacional de Inmigración –NIF-). No se toma en cuenta lo que ha hecho el gobierno hasta ahora y no están ofreciendo ningún tipo de solución para enfrentar el problema”, agregó.
La activista señaló que la frontera “está más segura de lo que estaba antes” y dijo temer que el argumento de la seguridad fronteriza como condición para debatir la reforma migratoria sea una treta para no hacerlo, por lo menos durante el actual proceso electoral.
“Pareciera que nada es suficiente y pedirán mas. Esa ha sido la característica de los últimos años. En 2008 (los republicanos) impusieron una lista de requisitos que debían ser cumplidos para entonces debatir la reforma migratoria. Entiendo que en 2011 la mayoría de ellos se han cumplido. Debería entonces el Congreso sentarse a hablar de reforma migratoria, pero estamos viendo que para los republicanos los logros alcanzados nunca serán suficientes”, precisó la activista.
Promesa pendiente
En 2008 Obama prometió que empujaría una reforma migratoria durante el primer año de su mandato. Han transcurrido casi tres años y la promesa sigue en pie. La crisis económica, las guerras en Irak y Afganistán y el debate de la reforma de salud, entre otros temas, postergaron el compromiso.
A la pregunta si creía que la promesa incumplida impactará el voto hispano en los comicios de 2012, Vargas respondió que los comicios del año próximo “van a ser más difíciles que los del 2008” y citó, por ejemplo, el tema de las deportaciones.
“La comunidad hispana no es ciega. Está viendo opciones. No se van a dejar usar como chivo expiatorio en el debate político”, advirtió.
En la elección presidencial 2008 participaron 10.2 millones de electores hispanos de un total de 17 millones aptos para emitir sufragio. De ellos, 6.7 millones votaron por Obama. En los comicios de 2012 la cifra de votantes registrados pudiera alcanzar la cifra de 18 millones.
El Foro asegura que los hispanos nuevamente inclinarán la balanza y la reforma migratoria jugará un papel clave en la decisión, al igual que en 2008.
Para que la reforma migratoria sea aprobada en el Congreso, se necesitan 218 votos en la Cámara de Presentantes y 60 en el Senado. La Cámara está dominada por los Republicanos y en el Senado los demócratas sólo cuentan con 51 butacas.
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