Blog: La universidad comienza en el kínder

Univision.com | Jul 28, 2011 | 7:06 PM
Twyla Tharp es una coreógrafa norteamericana que lleva una vida creando nuevos bailes y producciones. Es además autora de un librito que se llama The Creative Habit, en el cual nos recuerda que para poder componer piezas geniales, hasta el gran Mozart tuvo primero que practicar sus escalas, y que tuvo que hacerlo habitualmente. ¿Qué quiere decir con ello? Quiere decir que el talento, aún el talento genial, necesita de la destreza para poder manifestarse, para poder alcanzar su potencial.
Nacemos con talento, pero no con destreza. La destreza hay que practicarla, habitualmente, mucho, hasta que se convierte en parte nuestra y nos permite entonces usar el talento para construir, para crear, la cosa que sea: la nueva receta, el puente, la fórmula química, el argumento legal, la estrategia de negocios, la novela, el plan para la familia o el país.  La importancia de la práctica es universal, pero resulta tal vez especialmente visible en los casos famosos o extremos como los que describe el autor de Outliers, Malcom Gladwell, cuando nos cuenta de las diez mil horas, aproximadamente, que pasaron famosos como Bill Gates y los integrantes de Los Beatles cultivando, en relativo anonimato, sus destrezas.  La práctica es crucial no sólo en las vidas de los famosos, sino también en las de aquellos que deseen tener éxito en cualquier actividad.
Como madres y padres, una de nuestras tareas es asegurar que nuestros hijos aprendan la importancia de “practicar sus escalas” tempranito en la vida.  Dedicarle tiempo  a los fundamentos de lectura y aritmética, así como a  hábitos tan necesarios como el esfuerzo, la persistencia y la puntualidad.  
Pensar y escribir sobre estas cosas me recuerda a María, una maestra retirada que conozco bien y que trabajó por más de treinta años en una escuelita elemental rural en donde sobre el 80 porciento de los estudiantes vivía bajo el nivel de pobreza.  
María es, aún hoy, famosa en su pueblo porque no se le escapaba uno: les enseñaba a toditos y toditas a leer. Era maestra de primer grado, y la meta de que todos leyeran era su desafío personal: Todos los niños, todos los años, decía. Hoy, su hija Olga emula su dedicación cotidiana en su propio salón de clases. Y su nieta Mimi está estudiando en la universidad para ser maestra.
No creo que María haya leído jamás a Gladwell o a Tharp, pero me consta que conocía muy bien la importancia del hábito.  Y es que por más de treinta años, hizo planes para cada lección.   Sus planes cambiaban a través del tiempo, porque María, reconociendo su labor como una profesión creativa y su ejercicio cotidiano como un arte, asistía regularmente a talleres de educación continua. En el fondo, no creo que le hicieran mucha falta esos talleres, en términos de contenido; sospecho que María sabía más que aquellos a cargo de enseñarle.  Pero ella le sacaba el máximo a cualquier oportunidad de aprendizaje.
Esa actividad cotidiana de planificar, repasar y revisar me dice mucho de su disciplina, de su humildad y de su optimismo. Porque cuando usted cree que se las sabe todas, usted no hace planes. Cuando usted no cree que pueda, con sus acciones, transformar estudiantes porque piensa que ya llegan a su salón de clase fundamentalmente forjados, destinados, usted no planifica ni revisa demasiado.  La pedagogía de María requiere una saludable dosis de esperanza.
También requiere altas expectativas.  Todos los niños, todos los años. Vemos mucho ese tipo de mantra en maestros altamente efectivos.  Tienen altas expectativas de todos sus estudiantes, y trabajan y evalúan sus estrategias para materializar esas expectativas constantemente.
Hay muchas cosas que, como padres, podemos hacer para ayudar a mejorar nuestras escuelas.  Una de ellas debe ser motivar a nuestras maestras y maestros de escuela elemental a exigir y modelar la práctica habitual e intensiva de destrezas básicas, así como mostrar nuestra apreciación hacia los maestros que así lo hacen.  Porque una maestra como María nos diría, sin titubear, que es justamente en esos grados tempranos que comienza la Universidad.  
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Visite la entrada original en el blog de Rima, Cerrando Brechas, pulsando aquí. Síganos en Twitter @CerrandoBrechas.  ¡Y comparta sus preguntas, ideas e historias aquí, en los comentarios! Y recuerde: Es El Momento de involucrarnos más que nunca en la educación de nuestros hijos y de todos los niños hispanos.
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