Los tentáculos de la operación 'Castaway' se extienden a América Latina

Univision | Jul 20, 2011 | 5:52 PM

Armas de operativo similar a 'Rápido y Furioso' terminaron en manos de organizaciones criminales de Honduras, Puerto Rico, Colombia y Venezuela.

GERARDO REYESgreyes@univision.net
Organismos federales que participaron en una operación encubierta para identificar traficantes de armas en la Florida, sabían que un número no determinado de las armas terminaron en manos de organizaciones criminales de Honduras, Puerto Rico, Colombia y Venezuela, como lo prueban documentos obtenidos por Univision Investiga.
Ahora, algunos congresistas de Estados Unidos quieren saber si los agentes permitieron el envío de las armas a sabiendas de que serían usadas por las organizaciones mafiosas de América Latina. Entre ellas se menciona a la Oficina de Envigado, una agencia de cobros al servicio de los carteles de la droga y el paramilitarismo en Medellín y a la pandilla Torres de Sabana en San Juan,  Puerto Rico.
"No podemos capturar las armas. No podemos reconciliar las pérdidas que se han sufrido, lo que se sufrirá, algo de lo que no podemos saber porque el seguimiento [de las armas] no se hace rutinariamente en Centro y Sur América", afirmó el fiscal adjunto Bishop Ravenel durante una audiencia de sentencia a uno de los implicados en la operación.
En uno de los documentos presentados ante la corte federal del Distrito Central de la Florida,  el gobierno de Estados Unidos admitió que algunas  de las armas recuperadas en Colombia se usaron por lo menos en un homicidio cometido por sicarios de la Oficina de Envigado. Esta banda fue dirigida por el narcotraficante Diego Murillo, alias Don Berna, condenado en Estados Unidos por cargos de narcotráfico en 2009.
Otras armas se hallaron en poder de un conocido sicario colombiano, no identificado por el documento,  o se incautaron cuando alguien pretendía ingresarlas a una prisión en Medellín.
La mayor parte del armamento llegó al departamento de Olancho, Honduras, una de las zonas más azotadas en ese país por el narcotráfico y la violencia.
Negocio con intermediarios
Los agentes investigadores dejaron constancia en sus informes de que el lapso que transcurría entre la venta ilegal  del arma y la utilización en un acto criminal, constituía un indicio grave de que el vendedor sabía que estaba negociando con intermediarios de grupos al margen de la ley.
No obstante, los agentes continuaron en contacto con el vendedor, a quien reclutaron como informante para conocer más detalles sobre la organización que compraba las armas. El vendedor resultó ser
El acuerdo con el informante se hizo en el marco de la operación Castaway (Náufrago) que estuvo bajo la dirección de  Oficina Federal para el Alcohol, el Tabaco y las Armas de Fuego (ATF),  Seguridad Nacional y la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).
Esta operación, considerada como la más importante que se ha hecho en el centro de la Florida, está  también bajo la mira de algunos congresistas de Estados Unidos.
La semana pasada el representante Gus Bilirakis, republicano de la Florida, pidió detalles de esta redada al fiscal general Eric Holder y al director encargado de ATF Kenneth Melson. 
La pesquisa se suma al escándalo que ha desatado la operación Rápido y Furioso en la que se permitió que armas compradas en Estados Unidos llegaran a manos de carteles mexicanos.
La operación Náufrago se inició en julio de 2009 con el seguimiento de Hugh Crumpler,  un condecorado veterano de la guerra de Vietnam que vendía ilegalmente el armamento de mayor demanda entre las organizaciones criminales: pistolas Glock, fusiles AR-15 y pistolas de Fabrique Nationale (FN), estas ultimas conocidas entre los criminales como "mata policías".
Crumpler, quien fue diagnosticado con síndrome postraumático como consecuencia de sus acciones en la guerra, relató al juez federal de su caso que decidió comprar compulsivamente toda clase de armas porque temía un ataque terrorista.
"Mantengo el jardín cortado porque si los terroristas llegan a mi casa, podré defenderme", explicó Crumpler.
Hondureños, mejores clientes
El veterano dijo que consultó con su sicóloga el problema de la compra frenética de armas y ella le recomendó venderlas.
Crumpler, de 64 años,  siguió el consejo de su sicóloga y se dedicó a vender las armas en diferentes ferias de armamento de la Florida donde habría conocido a unos hondureños indocumentados que se convirtieron en sus mejores clientes.
El agente principal de la operación Christopher Temple, identificó a los sospechosos como Manuel de Jesús Carrasco, los hermanos Carlos Humberto y Cesar Augusto Guillén Rivera y Héctor Sáenz. Todos operaban desde una casa en Orlando, Florida
En su seguimiento Temple encontró varias señales sospechosas de las ventas de la compraventa d armas de Crumpler: en el 2009  el veterano de Vietnam adquirió 529 pistolas, la mayoría del mismo modelo, lo cual no es normal si se trata de un coleccionista. Al estudiar los modelos halló que se trataba de los preferidos por “carteles de la droga que funcionan en Centro, Suramerica y Puerto Rico’’, escribió Temple.
Una de las armas había sido usada en un crimen en Puerto Rico nueve días después de que Crumpler la vendió.  En otro caso solo pasaron 50 días entre la fecha de venta y el delito.        
Crumpler se declaró culpable y decidió colaborar con los agentes. Parte de su cooperación incluyo grabar conversaciones telefónicas y personales con los intermediarios que compraban las armas.   Pero no es claro si durante este período, los agentes permitieron que las armas vendidas salieran hacia América Latina o Puerto Rico.
ATF no respondió llamadas de Univisión. Tampoco lo hizo el abogado de Crumpler.
Crumpler fue condenado a 30 meses de prisión a principio de este año. Los demás acusados recibieron penas entres seis y siete años.
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