Defensores de los derechos humanos aplauden histórico fallo sobre deportaciones

EFE | Aug 09, 2010 | 2:38 PM

Violan derechos de familias

WASHINGTON, DC - Abogados y grupos de derechos humanos calificaron como "importante y sin precedentes" un fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos según la cual las deportaciones de Estados Unidos violan los derechos de las familias y los niños.
"Es una decisión sin precedentes", dijo en una teleconferencia Viviana Krsticevic, directora ejecutiva del Centro por la Justicia y el Derechos Internacional (CEJIL).
"Éste es el primer caso en el cual la CIDH establece que la legislación migratoria viola los derechos de los niños y las obligaciones de protección de la familia", añadió.
Ocho años después de iniciadas las demandas la CIDH concluyó el martes que las deportaciones del mexicano Hugo Armendáriz y de Wayne Smith, de Trinidad, violaron la Declaración Americana de Derechos Humanos y pidió que el gobierno de Estados Unidos les permita regresar al país.
Smith, traído por su familia a Estados Unidos cuando tenía 12 años, adquirió la residencia legal en 1974. En 1990 fue acusado por posesión de cocaína y cumplió una sentencia de prisión de tres años. En 1996 el gobierno de Estados Unidos inició los trámites de deportación, lo que ocurrió en 1998.
Expulsados sin consideración
Armendáriz, por su parte, fue traído a Estados Unidos cuando tenía dos años y seis años más tarde obtuvo su residencia legal. En 1995, Armendáriz fue condenado por posesión de cocaína y cumplía su sentencia cuando el gobierno de EE.UU. inició el trámite de deportación.
En ambos casos los abogados argumentaron ante las autoridades de Inmigración que Smith y Armendáriz habían cumplido sus sentencias, se habían convertido en miembros beneficiosos para la sociedad, tenían familias dependientes, y pocos o ningún vínculo con los países y las sociedades donde nacieron.
"Fueron deportados sin consideración humanitaria alguna, sin consideración del impacto sobre sus familias, sin evaluar los vínculos con el país de origen y el país de residencia", señaló Krsticevic.
David Baluarte, profesor del Departamento de Derechos Humanos de American University en Washington, y uno de los abogados de CEJIL en las querellas por Smith y Armendáriz, dijo que "la CIDH ha concluido que existe una violación sistemática de los derechos humanos en el proceso de las deportaciones de Estados Unidos".Un millón de familias divididas
El grupo Human Rights Watch informó de que entre 1997 y 2007 más de un millón de familias han resultado divididas y separadas por las deportaciones, y la semana pasada el director de la Agencia de Aduanas e Inmigración (ICE), John Morton, indicó que en el período fiscal 2010 se deportarán más de 400 mil personas.
"Esto es un aumento de más del 10 por ciento sobre las cifras en el último año del gobierno del presidente George W. Bush", dijo Baluarte.
"Los derechos del migrante son derechos humanos", continuó el abogado quien sostuvo que "durante más de un siglo el gobierno de Estados Unidos ha actuado con la idea de que tiene discreción en sus políticas inmigratorias".
Pero la decisión de la CIDH, según Baluarte, "muestra que sí hay límites: los derechos humanos, que deben respetarse en la política migratoria de Estados Unidos".
Erin Shipola, quien habló en representación del abogado Robert Pauw, de Seattle, uno de los peticionarios originales con CEJIL, dijo que la situación de Wayne y Armendáriz es similar a la de millones de indocumentados que "trabajan, pagan impuestos, tienen raíces en Estados Unidos".
"Miles de familias resultan separadas por las deportaciones", añadió Shipola quien agregó que el fallo de la CIDH "muestra la necesidad urgente de una reforma de las leyes de inmigración".
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