Se recalienta la guerra del narco mexicano en la frontera

Univision.com y Agencias | Jul 06, 2010 | 11:43 AM

Un campo de batalla

ALTAR, México - Pocos lugareños se atreven a conducir sus autos en las rutas que salen de esta parada de los migrantes por miedo a que los detengan a punta de pistola. Temen que les vacíen el tanque de gasolina o, peor aún, que los maten o secuestren.
Apenas, la policía encontró los cuerpos decapitados de tres hombres dentro de un automóvil calcinado en el estado norteño de Sinaloa, uno de los más afectados por la violencia del narcotráfico.Las cabezas de los hombres habían sido colocadas sobre el frente del auto.
Uno de los cuerpos estaba en el asiento del conductor, otro en el trasero y el último en el baúl, dijo la procuraduría del estado, que agregó que el auto fue encontrado en Angostura, cerca del Pacífico.Un hecho tras otroUn tiroteo que dejó 21 muertos y seis heridos en el camino la semana pasada es la señal más sangrienta de que un remanso de relativa paz en el norte de México se transforma rápidamente en un caldo de cultivo de la narcoviolencia en el umbral de Arizona.La violencia de los últimos meses da argumentos a los partidarios de la nueva ley antiinmigración ilegal de Arizona, ávidos por demostrar que la frontera es un anárquico campo de batalla de contrabandistas de drogas y seres humanos.
Nogales, la principal ciudad de la región, que comparte la frontera con su homónima de Arizona, ha sido escenario de 131 asesinatos en lo que va del año, comparado con 135 para todo el 2009, según el recuento del Diario de Sonora. Eso incluye dos cabezas halladas el jueves en la cerca de un cementerio.Esta carnicería es poca cosa comparada con los 2.600 asesinatos que registró Ciudad Juárez el año pasado. Pero el aumento demuestra que ciertas pequeñas ciudades de la zona ganadera cercana a Nogales están ahora bajo las garras de narcotraficantes, que siembran el terror entre la gente.Concentraciones de violenciaLa violencia se concentra en unas pocas poblaciones en la zona desértica y montañosa de Río Altar, que hasta hace poco atraía a los turistas con sus bellas iglesias, su río, su lago con abundante pesca y su clima más fresco. Los caminos recorren las montañas entre los mesquites y los saguaros.
Allí se produjo el tiroteo del jueves pasado al amanecer, 19 kilómetros (12 millas) al sur de la frontera, en un tramo desértico entre las poblaciones de Tubutama y Saric. Se hallaron ocho vehículos con numerosas armas en lo que las autoridades calificaron de enfrentamiento entre grupos rivales que se disputan las rutas de contrabando de drogas e inmigrantes a Estados Unidos.El territorio es disputado por Joaquín "El Chapo" Guzmán, capo del cartel de Sinaloa, y el cartel Beltrán Leyva, cuyo jefe, Arturo Beltrán Leyva, murió en un enfrentamiento en diciembre con la infantería mexicana en Cuernavaca, al sur de la ciudad de México.La gente de la zona dice que la violencia comenzó en febrero con el arresto de José Vázquez Villagrana, alias "el Jabalí". Vázquez, un aliado de Guzmán, fue capturado por la policía en el pueblo vecino de Santa Ana.

La gente huye

Muchas personas han huido en los últimos meses, dijo un vecino cuya familia tiene raíces desde hace muchos años en una población cercana a la escena del tiroteo. Pidió que se lo identificara sólo como Luis, por miedo a las represalias. Sus familiares abandonaron sus hogares hace unos meses para mudarse a una ciudad más grande donde él vive."Esto empezó como un cáncer en el dedo y ahora se extiende a otras partes del cuerpo", dijo, e hizo notar que el gobierno aparentemente no puede controlarlo.Luis dijo que las escuelas cerraron antes de tiempo sin explicaciones. Los vendedores de gaseosas y los trabajadores de la compañía de electricidad se niegan a venir.Tubutama, una población de 1,500 habitantes sin hotel, restaurante ni gasolinera, canceló su feria anual el mes pasado por vez primera desde que se tiene memoria. Esto sucedió tras los asesinatos del contralor y el director de obras públicas del pueblo.Los periodistas que cubren las pequeñas poblaciones dejaron de visitarlas hace meses debido al peligro.Pueblos fantasmas"Si nadie detiene esto, se convertirán en pueblos fantasmas", dijo José Martín Mayoral, director del Diario del Desierto, en Caborca.Aunque Tubutama es una población pequeña, muchos conductores pasaban por ahí porque es un cruce de caminos locales. Ahora prefieren ir por la autopista, aunque el camino es más largo y se paga peaje."Es muy peligroso", dijo Alvaro Celaya, un conductor de taxi en Altar, justo afuera de la zona de peligro. "Ya nadie lo llevará allá".La violencia aún no ha llegado a Altar, una población de 10.000 habitantes a sólo 24 kilómetros (15 millas) de Tubutama. La economía local había mejorado con los taxis, restaurantes y hoteles para la gente que pasaba por ahí y se preparaba a cruzar ilegalmente la frontera.Ahora, con la escasez de trabajo en Estados Unidos, el flujo de inmigrantes indocumentados ha disminuido, lo cual causa penuria en Altar.Ana María Velásquez, voluntaria en la iglesia, dijo que antes solía haber hasta 50 velas en el altar de la Virgen de Guadalupe, cada una colocada por un emigrante para la buena suerte antes de cruzar la frontera. El domingo pasado había una."La migración era el sostén de este pueblo", dijo Velásquez. "Ahora que el fujo ha disminuido, estamos muy mal económicamente".
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