Obama ignoró la opinión de dos abogados de su gobierno respecto a Libia

AFP | Jun 18, 2011 | 1:48 PM

Gadafi minimiza ataques de la OTAN aunque su régimen discute con rebeldes

WASHINGTON/TRIPOLI - El presidente estadounidense, Barack Obama, ignoró la opinión de dos abogados de su administración cuando decidió continuar las operaciones militares en Libia sin la aprobación del Congreso, revela The New York Times en su edición de este sábado.
La Casa Blanca ignoró la opinión de Jeh Johnson, principal abogado del Pentágono, y de Caroline Krass, jefa de gabinete del departamento de Justicia, asegura el diario, que cita a altos funcionarios que se mantuvieron en el anonimato.
Según estos últimos, los dos abogados estimaron que la intervención norteamericana en Libia se ajustaba a la definición de "hostilidades" que contempla la ley de 1973 sobre "poderes de guerra", que limita las prerrogativas del presidente en caso de operaciones militares en el extranjero.
Esa ley estipula que sin previa autorización del Congreso, las tropas estadounidenses deben iniciar su retiro tras 60 días de operaciones en el exterior y culminarlo tras 90 días. En lo que concierne a las operaciones en Libia ese plazo se cumple el domingo de noche.
Tres meses después del inicio de esas operaciones en Libia contra el régimen del coronel Muamar Gadafi, Obama no logra contener la cólera del Congreso, donde numerosos legisladores siguen sin digerir que el presidente no los haya consultado para autorizar las operaciones.
Gadafi minimiza ataques
El dirigente libio Muamar Gadafi aseguró en un mensaje sonoro su determinación de permanecer en la jefatura del país, tratando con desprecio los ataques de la OTAN, a pesar de las informaciones sobre contactos entre bambalinas entre su régimen y la insurrección.
"Resistimos, combatimos, si bajan al suelo, les esperaremos, pero son unos cobardes, no se atreverán", amenazó el líder libio en un mensaje de audio transmitido el viernes por la televisión, en referencia a las fuerzas de la OTAN, que dirige la operación militar en Libia y los bombardeos por mandato de la ONU.
Gadafi tachó a sus detractores de "cruzados, cobardes e hijos de perra", y los invitó a mirar la televisión libia para ver "a las masas solidarias con el líder histórico". La cadena estatal difundía al mismo tiempo imágenes de una concentración de miles de simpatizantes del régimen en Trípoli.
Mientras continúan los combates entre detractores y partidarios de Gadafi en todo el país, el primer ministro libio, Baghdadi Mahmudi, afirmó que hubo contactos entre el régimen y los rebeldes en Egipto, Francia, Noruega y Túnez.
Anuncian y niegan contactos
El emisario ruso Mijail Marguelov, que el jueves visitó Trípoli, habló también de "contactos directos entre Bengasi (feudo de la rebelión en el este de Libia) y Trípoli", para sacar al país del conflicto en que degeneraron las protestas contra el régimen de Gadafi.
Por su lado, el dirigente rebelde, Mahmud Jibril, desmintió los contactos.
Sobre el terreno, continúan los intensos combates en las montañas bereberes del oeste, donde la rebelión lucha por reforzar sus posiciones.
El viernes, después de duros combates contra los pro Gadafi, la rebelión logró controlar todas las localidades situadas entre Zenten y Yefren, dos ciudades que ya estaban en sus manos.
Más al este, en Misrata, controlada por los rebeldes, los pro Gadafi bombardearon el occidente y el oriente de la ciudad y mataron a 10 civiles el viernes, según una fuente insurgente.
Misrata, una ciudad estratégica por su puerto y por estar situada a 200 km al este de la capital, fue asediada y bombardeada durante dos meses por las tropas de Gadafi, hasta que los rebeldes rompieron el cerco a comienzos de mayo. Pese a ello, los hombres del régimen siguen bombardeando casi a diario la ciudad.
Bastión rebelde
El este del país está controlado por la rebelión, que ha establecido en Bengasi su "capital", mientras que la mayor parte del oeste, donde se encuentra la capital Trípoli, sigue en manos de Gadafi.
El coronel, en el poder desde 1969, ha perdido el apoyo de numerosos aliados, y las defecciones continúan.
El viernes, Burkina Faso anunció que estableció contactos con el Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes reconocido por una quincena de países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, España, Panamá, Qatar, Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
En respuesta a las voces que empiezan a impacientarse por la tardanza de las operaciones, iniciadas el 19 de marzo, la OTAN recordó sus tres objetivos: detener los ataques del régimen contra los civiles, el regreso de los pro Gadafi a sus cuarteles y el acceso total al país de las organizaciones humanitarias.
"La misión continuará y aumentaremos la presión hasta que hayamos alcanzado estos objetivos", dijo una portavoz de la Alianza Atlántica.
©AFP
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