Las violentas narcoejecuciones

Univision.com | Oct 06, 2006 | 5:25 PM

Sanguinarias muertes

CIUDAD DE MÉXICO –  La madrugada del 6 de septiembre el miedo se apoderó de los asistentes de un bar en el poblado de Uruapan, en el sureño estado de Michoacán, cuando un comando armado irrumpió en el local y, tras disparar al aire, arrojó al centro de la pista de baile cinco cabezas, todas pertenecientes a hombres.
El encargado del lugar, Carlos Álvarez, contó a la agencia de noticias EFE que los delincuentes habían llegado en tres vehículos y que, tras someter a los clientes, vaciaron sobre la pista unos sacos en los que llevaban las cabezas.
Hasta el momento, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha dado más detalles al respecto. Sólo se informó que cinco sospechosos fueron arrestados – dos guatemaltecos y tres mexicanos -, y que al momento de las detenciones, los hombres portaban 12 fusiles de asalto, 3 mil cartuchos y tres granadas, así como cascos, chalecos antibalas y uniformes falsos de policía, según datos de la prensa.
Este caso se suma a las decenas de decapitaciones que se han registrado en diversos estados de la República Mexicana, convirtiéndose en una nueva forma de violencia atribuida, por la policía, a la lucha entre narcotraficantes.
Datos proporcionados por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) arrojan que en Michoacán se han  suscitado 16 decapitaciones de febrero a la fecha. De éstas, en al menos cuatro ocasiones han aparecido mensajes escritos junto a los restos de las víctimas, en los que La Familia, como se le conoce al cártel de Los Valencia, se atribuye la responsabilidad de los asesinatos.
Pero no sólo en Michoacán han ocurrido este tipo de homicidios, en el sureño estado de  Guerrero aparecieron seis decapitados, donde se registra la disputa entre el cártel de Sinaloa, región donde opera con la ayuda de la célula Los Pelones y el del Golfo, protegido por la sanguinaria banda de Los Zetas (ex militares mexicanos).
También el norteño estado de Baja California se ha vuelto presa de esta violencia, ya que la policía ha registrado dos decapitaciones.
Expertos consultados por Univision.com coinciden en que los principales motivos de estos asesinos son el hecho de supremacía, de omnipotencia entre el que ejecuta y la víctima, y que también busca ejercer el control en el terreno en disputa.
"Es un mensaje que la sociedad civil no logra entender, es terrible. Son símbolos lo que hacen, están construyendo su propio lenguaje y una decapitación es su lenguaje particular", comentó Manuel González, experto en temas sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Además el especialista indicó que quieren dar la imagen de ser un grupo fuerte, donde los lazos son difíciles de romper, donde quede claro que no dan cabida a las traiciones.
"Lo asemejan a la forma de una familia, es un concepto fuerte para ellos, porque es un grupo que tiene una cabeza, donde hay un patriarca.  Es un grupo que funciona en el mismo sentido: la cabeza, diferentes partes de un cuerpo, una organización difícil de romper y que se recompone inmediatamente”, explicó González.

"Justicia divina"

Esta ola de violencia ha puesto, principalmente a Michoacán, Guerrero y Baja California, en la mira de las autoridades. Aunque también a Nuevo León y Tamaulipas, que si bien no han tenido víctimas decapitadas, son territorio disputado por los narcos.
Es la misma policía la que ha manejado la posibilidad de que kaibiles, ex soldados guatemaltecos de elite al servicio de los narcos, estén detrás de estas ejecuciones, en las que las víctimas han sido hombres, exceptuando en Michoacán, en donde una mujer embarazada fue decapitada.
“El problema que vemos es la facilidad que tienen [los capos] de contratar a estos sicarios, que ya vienen preparados para realizar una enorme violencia. Hay sueldos de 300 a 500 dólares. Se aprovechan de la gran debilidad económica de Guatemala y de la gran porosidad de nuestra frontera sur, y por menos de 3000 mil pesos (alrededor de 300 dólares) terminan en México matando gente en forma tan cruel, despiadada y sanguinaria”, dijo en una conferencia de prensa José Luis Vasconcelos, titular de la SIEDO.
También se presume que pandilleros, integrantes de las Maras, participen en estos actos delictivos, así lo corroboró a la prensa el funcionario mexicano al afirmar que este fenómeno de decapitaciones también se ha presentado en El Salvador.
Sin embargo, estas versiones no han sido comprobadas oficialmente ya que hasta el momento se han manejado sólo como línea de investigación.
Los temidos mensajes
La mayoría de los cuerpos decapitados presentan señales de tortura y sadismo. Además de que son acompañados por mensajes amenazantes.
En el caso de Uruapan (Michoacán) los sicarios, antes de partir, dejaron junto a su “botín” un aviso donde se lee:
“La familia no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes, solo muere quien debe morir, sépanlo toda la gente, esto es justicia divina".
Francisco Gutiérrez Rodríguez, director del Centro de Evaluación en Investigación Psicológica de la Universidad de Guadalajara, analizó este tipo de mensajes para Univision.com.
"Hablan del nivel de organización mental de la persona que lo ejecuta. Algunos tienen un lenguaje incoherente, incorporan elementos delirantes como lo que les dicen sus voces o mensajes ritualizados o religiosos", explicó.
Según Gutiérrez, las decapitaciones llevan implícita una sentencia oculta.
“Estas cabezas son depositadas en el lugar en que están las personas que quieren que reciban el mensaje. Es algo así como que 'lo que te puede ocurrir si tú no guardas silencio'", dijo el psicólogo.

Las secuelas en México

Esta criminal forma de matar no sólo afecta a los familiares de las víctimas, sino también a todos los mexicanos, en especial a los niños, coincidieron los especialistas sociales.
"Cuando una persona presencia un hecho de violencia tiene un estrés postramáutico inducido. Pueden tener un impacto emocional tan elevado, que pueden pasar días, semanas, meses, incluso años para superarlo", dijo Gutiérrez.
Y es que la violencia y brutalidad con la que se cometen estos asesinatos ha provocado indignación en la sociedad.
“Los cárteles de la droga del siglo XXI mutilan, encobijan a personas para prenderles fuego, entre otras terribles acciones que causan miedo extremo”, aseguró Gutiérrez.
Lo más grave es que los crímenes del narco están generando un modelo atractivo para las masas: "la imagen del capo, del rico nuevo produce un impacto importante sobre los niños y la juventud, y está adicionada de nuevos héroes de películas, de corridos. Ven muy fácil convertirse en un nuevo patriarca que dirige de la noche a la mañana, y sobre todo ven la violencia de una manera más familiar y común y la vida de cada uno", explicó González.
Perfil criminal
La mayoría de los ejecutores suelen ser personas impulsivas que tienen cierto nivel de satisfacción y de goce por cometer estos actos violentos, aseguró el experto en psicología.
Incluso comentó que tienen rasgos paranoicos.
"Al comer en lugares públicos, siempre deben sentarse viendo a la puerta, nunca nadie a sus espaldas. Y pueden cargar desde armas de fuego, objetos punzo cortantes", relató Gutiérrez.
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