Soldados amotinados en pueblo sirio resisten sitio del ejército

Univision.com y Agencias | Jun 11, 2011 | 10:45 AM

Tanques cortaron todo acceso; reportan decenas de muertos en enfrentamientos

BEIRUT - Los soldados y policías sirios que desertaron en lugar de disparar contra los manifestantes en una población del norte del país se quedaron para resistir una fuerte ofensiva del gobierno, dijo uno de los lugareños. Las fuerzas leales al régimen fueron atacadas el sábado por francotiradores cuando se aproximaban a la aldea.
Tanques y miles de soldados cortaron las carreteras de acceso a la aldea de Jisr al-Shughour en respuesta a los ataques de "grupos armados", según el gobierno, que mataron a más de 120 integrantes de las fuerzas de seguridad la semana pasada.
Los refugiados que llegaron a Turquía dijeron que cundió el caos ante el motín escenificado por las fuerzas gubernamentales y la policía, al que se sumó la población local.
El presidente Bashar Assad intenta aplastar un levantamiento iniciado hace casi tres meses contra los 40 años de gobierno escenificado por su familia. Los grupos defensores de los derechos humanos dijeron que más de 1.300 personas han muerto en la represión gubernamental.
Frenan asalto final
Las fuerzas sirias respaldadas por tanques, helicópteros y vehículos blindados han actuado en el área desde hace varios días, y no quedó claro por qué el ejército postergo el asalto final.
Los periodistas invitados a acompañar a los soldados en el norte, entre ellos un reportero de AP, fueron atacados a menos de dos kilómetros de Jisr al-Shughour, y el gobierno culpó a los francotiradores emplazados en las colinas cercanas. No hubo informes de bajas.
Los residentes y activistas dijeron que hubo intensos tiroteos en la aldea de Qarqouz, a unos 7 kilómetros (4 millas) de Jisr al-Shughour, después de ser ocupada por el ejército y las fuerzas de seguridad, aunque no fue facilitado el número de bajas.
La rara invitación al viaje gubernamental refleja la nueva estrategia del gobierno para desmentir las críticas y demostrar la existencia de bandas armadas. El gobierno negó el motín.
Las autoridades dijeron que realizaron varias detenciones y que mataron e hirieron a muchos de los hombres armados en torno a Jisr al-Shughour, una ciudad de unos 40.000 habitantes que había sido mayormente abandonada por los residentes, temerosos de los ataques gubernamentales.
Miles huyen de la violencia
Miles de sirios que huyen de la violencia y la represión en su país, se congregan a lo largo de la frontera con Turquía, y algunos dudan en atravesar la línea de demarcación por temor a convertirse en exiliados.
Frente al pueblo turco de Guvecci, en la provincia de Hatay (sur), cada bosque, cada huerta del lado sirio de la frontera alberga tiendas de campaña y cabañas artesanales, con grupos de niños que juegan entre el polvo.
Las motos, los automóviles y los "pick-ups" se cruzan, trayendo a los recién llegados.
Niños y adolescentes ya se han convertido en expertos en pasar a través de las alambradas e ir a comprar pan a Guvecci, pañales para bebés y otros bienes de primera necesidad, corriendo el riesgo de ser detenidos por los gendarmes turcos.
Campamentos de refugiados
Esta muchedumbre, repartida en grupos de varios centenares de personas, duda no obstante en pasar del otro lado, pese a que tres campamentos, que ya albergan a 3.000 refugiados, han sido instalados por la Media Luna turca.
En Jisr Al Shughur (nordeste), una ciudad de 50.000 habitantes asolada por varios días de violencia y represión, "todo el mundo se ha ido, ya no queda nadie", afirma a través de la frontera Abu Talal, un campesino de 45 años, instalado con su familia en una colina desde la que se domina la frontera.
"Hemos venido todos aquí, pero esperamos: si las condiciones empeoran, pasaremos a Turquía" añade.
El ejército sirio está de momento totalmente ausente del sector.
Pero si surgiera un peligro, "los turcos nos han dicho que pasemos por aquí para entrar en Turquía", asegura otro fugitivo.
Relatos de guerra
Los refugiados, aún impactados, relatan la represión padecida en sus lugares de origen.
En Sarmine, "vinieron con unos 30 tanques, en total eran unos 60 blindados de la cuarta división. Dispararon con los tanques, los he visto", afirma uno de ellos, de unos 40 años, que pide no ser nombrado. "Los cadáveres siguen ahí".
Acompañado por una mujer que solloza, una refugiada de unos 50 años describe la destrucción del poblado de Kamb Al Alman: "En mi pueblo, había 40 casas, las han destruido por completo. Incluso los árboles, los olivos, fueron quemados".
Una mujer ataviada con un chador levanta la voz, y afirma, con un dedo acusador: "Hemos venido porque tememos por nuestra vida, porque tememos perder nuestra honra: allí, violan a las mujeres".
Entre la gente, un hombre tocado con una gorra, hace su mea culpa: "Yo, siempre apoyé al partido Baas (del presidente sirio Bashar Al Asad), pero después de haber visto todo esto, es imposible".
¿Crecerán en Siria los numerosos niños concentrados en la frontera? Por el momento, sus gritos resuenan entre los olivos, cuando corean, no con demasiada seriedad, las consignas de los "grandes": "Escucha nuestra voz, Bashar, basta ya de opresión".
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