Recuerdan décimo aniversario de la matanza de Columbine, en Littleton, Colorado

Univision.com y Agencias | Apr 20, 2009 | 11:20 AM

Littleton, al sur de Denver

DENVER, Colorado - Con sombrías ceremonias y pedidos de reflexión, los estadounidenses conmemoraron el lunes el décimo aniversario de la masacre de Columbine, en la que dos adolescentes irrumpieron en su escuela y mataron a 12 compañeros y un maestro.Por la mañana del 20 de abril de 199l dos estudiantes de Columbine lanzaron un ataque con armas de fuego que mató a 13 personas. Una bomba que ellos esperaban destruyese la cafetería de la escuela no estalló.Los atacantes, Eric Harris, de 18 años y Dylan Klebold, de 17, se suicidaron.El representante estatal Ken Summers, pastor en el barrio de Columbine cuando ocurrió la masacre, dijo el lunes que aunque el ataque a la escuela marcó profundamente a la gente en Colorado, también la unió."Columbine no va a convertirse solamente en una metáfora de tragedia", dijo Summers a legisladores en el Capitolio estatal.Igualmente el lunes, unas 50 personas se congregaron en las afueras del Capitolio para apoyar medidas para el control de armas de fuego.
Trece personas en representación de las víctimas de la masacre se acostaron en el césped del edificio luciendo en el cuello cintas azules y blancas: los colores de la escuela. En el acto estaba Tom Mauser, padre de Daniel Mauser, una de las víctimas. "Ellos no mataron su espíritu", dijo Mauser de las víctimas. "Tampoco mataron nuestros espíritus". Un momento de silencio y el tañido de campañas marcaron la lectura de cada uno de los 13 nombres. Andrew Goddard, de Richmond, Virginia, cuyo hijo Colin resultó herido en el ataque en la Universidad Virginia Tech el 16 de abril de 2007, asistió también al acto frente al Capitolio. Goddard dijo que nuevas tácticas policiales creadas tras la masacre de Columbine probablemente le salvaron la vida a su hijo. "Ellos (las víctimas de Columbine) pagaron un enorme precio por esa pequeña lección, pero esa lección benefició a los estudiantes en Virginia Tech", dijo. Un servicio en memoria de las víctimas estaba planeado para el lunes por la noche en el parque Clement, junto a la escuela en los suburbios de Denver.

Preguntas sin respuestas

El 20 de abril de 1999, Harris con una camiseta en la que se leía "Natural Selection", y Klebold, cuya camiseta tenía impresa la palabra "Ira", llevaron a la escuela bombas de fabricación casera que colocaron en la cafetería, y dejaron otras en sus respectivos automóviles.Ambos, vestidos con chaquetas largas y oscuras, y equipados con una carabina y una pistola automáticas y dos escopetas con caño recortado, se sentaron a esperar que el estallido de las bombas -que hubiesen matado a cientos de personas- hiciera que la gente huyera despavorida del edificio, y entonces fusilarles.Como las bombas no estallaron, Klebold, el joven con penas de amor, deprimido y que pensaba que no había vida peor que la suya, y Harris, quien se creía Dios y anhelaba que se reconociese la inferioridad de todos los demás, volvieron al edificio y empezaron a disparar contra quien se cruzase en su camino.En la versión apresurada de lo ocurrido en Columbine surgieron rumores: que a una chica la mataron después de responder que sí creía en Dios, o que Klebold y Harris se sentían víctimas de abusos de otros estudiantes.Estas dos afirmaciones, y la supuesta fascinación de Harris y Klebold con los juegos "góticos" de fantasía y vídeos, han sido desmentidos por los investigadores, pero se mantienen en la mente del público.El estudio de los escritos dejados por los atacantes suicidas y un análisis de sus acciones, planificadas durante más de un año, muestran que Harris y Klebold querían causar una matanza generalizada que superara en violencia a la perpetrada en 1995 por Timoty McVeigh en Oklahoma City.Ese, que sigue siendo el ataque terrorista más letal perpetrado por un individuo en Estados Unidos, dejó 168 personas muertas y 800 heridos. Pero, a diferencia de McVeigh que tenía un motivación político, Harris y Klebold sólo buscaban terminar sus vidas en una hecatombe.Todos los estudios, exámenes de conciencia, polémicas, medidas adoptadas para el control de las armas de fuego, programas de atención psicológica para los adolescentes y sermones de políticos y líderes religiosos no han impedido que, desde 1999, ocurrieran otros ataques en escuelas.Tampoco impidieron que cuatro días antes del octavo aniversario de la matanza en Columbine, el estudiante Seung-Hui Cho, pertrechado con una pistola automática Glock y otra Walther 22, merodeara por casi tres horas en los alrededores de la Universidad Politécnica de Virginia, donde mató a 33 personas y se suicidó.
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