Futuro incierto para la reforma

EFE | May 12, 2010 | 9:27 AM

Tema empantanado

WASHINGTON - La reforma migratoria es tan urgente como impostergable en Estados Unidos. Y tanto demócratas como republicanos tendrían mucho que ganar si, en vez de atacarse, trabajaran juntos para lograrla este año.
Para que la reforma migratoria se convierta en ley primero tiene que pasar la prueba de fuego en el Senado, donde ni de cerca tiene los 60 votos para impedir las tácticas de sus detractores.
El único republicano que la apoyaba era Lindsey Graham pero, bajo presiones de su base en Carolina del Sur, abandonó las conversaciones con el senador demócrata Charles Schumer (Nueva York) e insiste en que primero se debe fortalecer la vigilancia fronteriza.
Líderes demócratas del Senado presentaron una "propuesta marco" que no ha pasado a más, y aunque los de la Cámara de Representantes tienen la medida del congresista Luis Gutiérrez (Illinois), prefieren esperar a que el Senado actúe primero.
Punto muerto
En medio de este punto muerto o reforma migratoria en el limbo, ambos partidos se acusan de manipular el tema para conseguir votos en los comicios legislativos del próximo 2 de noviembre.
La línea de ataque de los demócratas es que los republicanos se han congraciado con el ala extrema de su partido y con aquellos militantes que sólo piden medidas más duras contra los indocumentados y nada que huela a una "amnistía" para esa población.
El lunes, la asesora política del presidente Barack Obama, Valerie Jarrett, y la encargada de asuntos intergubernamentales de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz, se reunieron con cuatro estudiantes que recientemente caminaron 2,414 kilómetros desde Miami hasta a Washington para exigir un cese a las deportaciones de estudiantes que podrían beneficiarse del llamado "Dream Act".
¿Cree posible que el Congreso apruebe la reforma migratoria en 2010? Comente aquí.

Vivencias claras

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que las vivencias de esos estudiantes son otra prueba de la urgencia de la reforma y que la Administración Obama seguirá buscando el apoyo de los republicanos en el Senado.
Agregó que Obama respaldó el "Dream Act" como senador y lo sigue apoyando, aunque no precisó cuándo es que la Casa Blanca se pronunciará sobre la petición de los estudiantes.
Mientras, la comunidad inmigrante es testigo de cómo otros estados quieren seguir el ejemplo de Arizona con leyes draconianas contra los indocumentados.El giro de McCain
También ve, con decepción, cómo el senador republicano John McCain, otrora defensor de la reforma, se ha hecho más a la derecha sobre éste y otros asuntos.
McCain ha sacado un anuncio televisivo en el que, acompañado por un agente de la Patrulla Fronteriza, se queja del contrabando de drogas y personas y de los asesinatos en la zona, y pide que "se complete el maldito muro" en la frontera.
McCain, que lucha por su supervivencia política en las primarias republicanas de agosto próximo, también apoya un despliegue militar en la zona.Guerra de presiones
No todos los republicanos se sitúan en la columna de gente como el ex congresista Tom Tancredo (Colorado), del comentarista Pat Buchanan, o de grupos anti-inmigrantes fundados o vinculados con el nacionalista blanco John Tanton.
Pero también es cierto que, por presiones del movimiento conservador "Tea Party", van quedando pocos moderados -desbancaron al senador Bob Bennett el sábado pasado-, y ningún republicano se ha pronunciado públicamente por la reforma.
En vez, acusan a los demócratas de carecer de voluntad política para someterla a votación o de ofrecer discursos bonitos con claros fines electoreros.No tienen la culpa
Si desde la Casa Blanca hasta los corredores del Congreso hay un reconocimiento de que los inmigrantes contribuyen a la riqueza económica y cultural de Estados Unidos, que no avance la reforma en 2010 resulta perturbador.
Los indocumentados no causaron la crisis económica ni aprobaron las millonarias bonificaciones de los magnates en Wall Street.
Y las encuestas demuestran un gran apoyo a una reforma que legalice a los indocumentados y aumente así las arcas del Estado.
Los republicanos podrían frenar la erosión del apoyo latino si regresan a las negociaciones para la reforma, y los demócratas harían bien en ponerle una fecha en el calendario este año.
La comunidad inmigrante les exigirá cuentas en noviembre. La reforma migratoria conlleva grandes riesgos para ambos partidos pero, con su silencio, los congresistas se vuelven cómplices del caos actual en el sistema migratorio de Estados Unidos.
©EFE
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