Zelaya dijo que regresa a Honduras para quedarse a vivir

Univision.com y Agencias | May 26, 2011 | 3:27 PM

Exiliado en Dominicana

TEGUCIGALPA -  El derrocado presidente Manuel Zelaya aseguró el jueves que retorna a esta capital, de su exilio de 16 meses en República Dominicana, para quedarse a vivir en Honduras.
Rechazó así versiones de sus simpatizantes de que volvería el 28 de mayo sólo por dos días.
"Regreso el sábado 28 (de mayo) a mi patria, la que me vio nacer, no por una semana ni por 24 horas, como se ha mal dicho, sino por el resto de mi vida", afirmó el ex mandatario en un mensaje enviado a sus seguidores.
Señaló que "no tengo temor de los peligros y adversidades".
El presidente del Comité de Derechos Humanos y amigo de Zelaya, Andrés Pavón, anunció la víspera que el ex gobernante vendría al país "a nivel exploratorio, ya que sólo estará por un día o más, para luego retornar de nuevo a República Dominicana".
Seguridad garantizada
Según Pavón, Zelaya confirmaría en Honduras "si se le garantizaría su seguridad personal prometida por las autoridades".
La llegada de Zelaya es garantizada por el Acuerdo de Cartagena de Indias, firmado el domingo en ese puerto sudamericano por él y el presidente Porfirio Lobo, con los presidentes Juan Manuel Santos, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela, como testigos de honor.
Esos mandatarios impulsaron el proceso de mediación que culminó con la repatriación de Zelaya y el reingreso de Honduras a la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La OEA suspendió a Honduras de su seno luego de la defenestración de Zelaya en junio de 2009.
El reintegro a la OEA permitirá que Honduras reciba nuevamente créditos y ayuda extranjera, algo vital para un país donde el 70% de sus casi 8 millones de habitantes están sumidos en la pobreza y sobreviven con cuatro dólares al día o menos, según cifras oficiales.
El 20% más rico se lleva el 80% del ingreso en Honduras, según la Iglesia Católica, y acabar con esta desigualdad fue una de las banderas de Zelaya, que lo llevaron a adoptar un discurso socialista y a vincularse al ALBA del presidente venezolano Hugo Chávez, lo que despertó los recelos de la clase dirigente y condujo a su caída.
Simpatizantes esperan su regreso
Zelaya tiene previsto arribar al aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa, donde se estima que lo aguardarán miles de sus simpatizantes agrupados en el Frente Nacional de Resistencia Popular, del cual es su líder.
Juan Barahona, dirigente del frente, dijo que "Zelaya viene para quedarse, no para irse otra vez del país".
Rasel Tomé, representante legal de Zelaya, afirmó que "la seguridad personal del ex presidente estará formada por personas de entera confianza de él".
Informó que el Frente concertó que la policía mantendrá despejada las calles por donde pasará Zelaya y sus seguidores el día de su llegada.
De igual manera, las autoridades garantizarán la libertad de movimiento en todo el territorio nacional de los zelayistas, que vendrán en caravanas a recibir a su líder.
Zelaya vive en Santo Domingo desde el 27 de enero de 2010, cuando viajó allí con un salvoconducto de Lobo, quien en esa fecha asumió el poder para una gestión de cuatro años.

En busca del poder

Zelaya volverá tras 16 meses de exilio y después de haber sido derrocado hace casi dos años por un golpe de Estado, con un gran capital político para intentar volver a la presidencia, en un país sumido en la pobreza que busca reconciliarse con el mundo.
Sus seguidores, aglutinados en el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), preparan una bienvenida multitudinaria para 'Mel', un liberal que dio un giro a la izquierda tras llegar al poder en 2006 y que fue derrocado el 28 de junio de 2009 en un golpe ejecutado por el Ejército con el aval del Congreso y de la Corte Suprema.
"Habrá una gran movilización del recibimiento (en el aeropuerto de Tegucigalpa)", dijo Rasel Tomé, un asesor del ex mandatario.
Zelaya, de 58 años, regresará con un gran capital político, y con anhelos de convertir al FNRP en un partido político para competir en las elecciones de 2013.
Sin embargo, nadie puede augurar cuáles serán los derroteros que seguirá esta nación, que dos décadas después del fin de las dictaduras militares sigue teniendo una débil institucionalidad, además de altas cifras de violencia.
"El mayor capital de Zelaya a su llegada a Honduras es el Frente de seguidores que tiene en el movimiento social, pero ese capital no se lo puede gastar improvisando", dijo el analista Juan Ramón Medrano.
El desafío
"Zelaya debe ser cuidadoso con sus declaraciones, en momentos que esa nación vive grandes problemas", agregó Medrano, que preside la Fundación para el Desarrollo Integral, un centro de estudios sociales en San Salvador.
Su desafío inicial será mantener unidos a sus aliados, que conforman un amplio abanico desde antiguos liberales (que lo llevaron al poder y quedaron fraccionados tras el golpe) hasta sindicalistas de izquierda.
Algunos dirigentes zelayistas auguran que si el ex mandatario no se lanza a la carrera presidencial, podría hacerlo su esposa, Xiomara Castro, de 51 años, quien tuvo cierto protagonismo tras el golpe y luego marchó junto con él al exilio.
"Ella (Castro) se ha ganado ese derecho en las calles desde el golpe de Estado, tiene un liderazgo", declaró a la AFP el subcoordinador del FNRP, Juan Barahona.
Zelaya fue derrocado el día en que haría una consulta nacional para avalar un referéndum dirigido a convocar una asamblea constituyente. Pretendía reemplazar la carta magna dictada a comienzos de los años 80. Sin embargo, esto fue declarado inconstitucional por el Congreso y la Corte Suprema, que contaron con el apoyo del Ejército para detenerlo y expulsarlo a Costa Rica, desatando una crisis que paralizó el proceso de integración en Centroamérica.
Zelaya hizo dos intentos fallidos de regresar a Honduras (uno en avión y otro por tierra desde Nicaragua), hasta que volvió subrepticiamente y se refugió el 21 de septiembre de 2009 en la embajada brasileña. Allí permaneció hasta que se exilió el 27 de enero de 2010, día en que culminó su mandato constitucional y asumió Lobo.
Los países del continente, que condenaron unánimemente el golpe, luego se dividieron. Aunque ninguno reconoció al gobernante de facto Roberto Micheletti, algunos fueron dando legitimidad a Lobo, el ganador de las elecciones efectuadas bajo el régimen golpista, con Zelaya refugiado en la embajada brasileña.
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