Los delitos de odio contra personas hispanas representan un fenómeno creciente en EU

Univision.com | Jun 24, 2009 | 10:10 AM

En la prensa

Los delitos de odio contra personas hispanas representan un fenómeno creciente en Estados Unidos, que se correlaciona con el incremento de la población indocumentada. Dos casos -el del mexicano Luis Ramírez y el de un joven latino en Texas- sirven para ilustrar esta tendencia que afecta seriamente a la comunidad inmigrante.En abril de 2006, un adolescente latino de 17 años asistió a una fiesta en un edificio de departamentos en Houston, Texas, e hizo un avance hacia una mujer anglosajona, quien lo rechazó e informó a su hermano del incidente.David Tuck, un neo-nazi de 18 años, y su amigo Robert Tuner, de 17 años, sacaron al adolescente latino del departamento y le propinaron una paliza durante 4 o 5 horas.Tras ser desnudada, la víctima recibió varios puntapiés. Finalmente, los atacantes lo sodomizaron con un paraguas y le echaron una botella de cloro en su cuerpo desnudo.
La dueña del departamento no encontró a la víctima hasta la mañana siguiente. El joven estuvo tres meses en el hospital y recibió 30 cirugías.
Cuando regresó a su escuela, estaba en una silla de ruedas y requería el uso de una bolsa de colostomía.Mientras tanto, Tuck y Turner fueron acusados de agresión sexual agravada, según el Southern Poverty Law Center, una organización sin fines de lucro que defiende los derechos de los más carenciados.

El caso Ramírez

La cadena Univisión emitirá el martes 23 de junio un especial sobre los delitos de odio, "Odio a Muerte", a partir de las 10 pm hora del Este. Conducido por la periodista María Elena Salinas, el programa incluirá un análisis de los hechos más recientes de violencia contra latinos, además de entrevistas con expertos que explicarán este fenómeno.El especial  se centrará en el caso del inmigrante mexicano Luis Ramírez, quien fue asesinado en Shenandoah, Pennsylvania, a manos de tres adolescentes anglosajones, en 2008.El homicidio provocó una encendida polémica en el pueblo y forzó a sus ciudadanos a enfrentar una creciente tensión racial.Ramírez había llegado a Estados Unidos desde México en busca de trabajo seis años atrás.  En Shenandoah encontró un trabajo estable, y tuvo dos hijos con su novia, Crystal Dillman, una mujer anglosajona de 24 años.El 12 de julio de 2008, tres muchachos anglosajones —Brandon J. Piekarsky, 16 años, Colin J. Walsh, 17 años y Derrik M. Donchak, 18 años— atacaron a Ramírez mientras le gritaban epítetos racistas como, “Mexicano estúpido”, según testigos del incidente.Una amiga de Ramírez, Arielle García y su esposo, estaban con él cuando fue asesinado y afirmaron que alguien le dio una patada en la cabeza y que “en ese momento comenzó a temblar y a lanzar espuma por la boca.  Los muchachos dejaron a la víctima en la calle pese a su condición crítica.Ramírez murió en el hospital el 14 de julio de 2008 a causa de las heridas propinadas en su cabeza, dos días después del ataque. Dillman, la novia del asesinado, afirmó que la gente en Shenandoah insultaba a su novio con frecuencia, con frases como, “¡Mexicano sucio, regresa a tu país”!Los tres adolecentes fueron acusados de matar al mexicano indocumentado. Piekarsky y Walsh fueron procesados como adultos por los cargos de homicidio e intimidación. Donchak, por su parte, fue acusado de agresión con lesiones graves, intimidación contra un representante de un grupo étnico y otros cargos.El jefe de la policía de Shenandoah, Mathew Nestor, dijo que los hispanos en el pueblo representan un 10 por ciento de la población, un aumento del 7.2 por ciento desde 2000. Algunos habitantes del pueblo se han adaptado a los cambios y otros no, según el Latin News Paper. La desconfianza en el sistema judicial que sentía Crystal Dillman cuando murió su novio fue confirmada este año.  El 30 de abril, un jurado completamente anglosajón absolvió a los dos adolescentes acusados de homicidio.  El jurado no halló culpable a Piekarsky por homicidio de tercer grado e intimidación étnica.  Donchak, por su parte, fue absuelto de los cargos de intimidación étnica y agresión agravada. Ambos adolecentes, no obstante, fueron condenados por agresión simple.

La condición indocumentada

Otro caso que atrajo la atención de los medios nacionales ocurrió en Hazleton, un pueblo en Pennsylvania, a raíz de la aprobación en 2006 de una polémica ordenanza que prohibía a las empresas locales contratar a trabajadores indocumentados.  Muchos relacionaron la ordenanza con el incremento de un sentimiento anti-inmigrante en la región, de acuerdo al sito web del New York Times. Un estudio del Pew Hispanic Center afirmó que el 78 por ciento de las personas latinas informarían a la policía si fueran víctimas de un delito de odio.  La tendencia de permanecer callados a pesar de ser víctimas de un delito de estas características proviene, entre otras cosas, del estatus migratorio de las personas inmigrantes, ya que si son indocumentadas no acudirían a las autoridades a realizar una denuncia.  Es muy probable que un recién llegado a este país desconozca sus propios derechos y por ende no denuncie estos tipos de actos discriminatorios.Las víctimas indocumentadas no prefieren informar a la policía de un incidente porque temen contestar preguntas sobre su estatus migratorio.  En el año 2005, el Departamento de Justicia confirmó que el 56 por ciento de los delitos de odio nunca fue informado a la policía.
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