Reunión en el Vaticano para decidir medidas contra Legionarios de Cristo

AFP | Apr 26, 2010 | 1:59 PM

Un caso delicado

CIUDAD DEL VATICANO - El cardenal Tarcisio Bertone, número dos del Vaticano, se reunirá el próximo 30 abril con los obispos que investigaron a la poderosa congregación mexicana Legionarios de Cristo, cuyo fundador, el fallecido padre Marcial Maciel, abusó por décadas de seminaristas jóvenes, indicó este lunes el Vaticano.
"Los cinco obispos que realizaron la investigación ordenada por el papa Benedicto XVI se reunirán el 29 y 30 abril con la Secretaría de Estado, entre ellos con el cardenal Bertone, para decidir el camino a seguir y si es el caso tomar medidas", declaró a la AFP el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.Se trata de la primera reunión que se celebra tras la investigación a los Legionarios de Cristo realizada por órdenes de Benedicto XVI el año pasado."Los resultados del encuentro no serán divulgados", advirtió Lombardi.Se trata de uno de los casos más delicados para la Iglesia católica, azotada por una serie de escándalos en Europa y Estados Unidos por haber encubierto por décadas a curas pedófilos.El caso de Maciel, fundador de la orden en 1941 en México, acusado de múltiples abusos sexuales de seminaristas menores y de haber tenido secretamente varios hijos, es uno de los más emblemáticos de la llamada "política del silencio" aplicada por décadas por el Vaticano e inclusive por el pontificado de Juan Pablo II.Iglesia bajo presión"Se trata de un proceso muy complejo y los resultados de la investigación realizada por cinco obispos debe ser armonizada", precisó el vocero de la Santa Sede.La Iglesia católica enfrenta la presión de la opinión pública y de numerosas asociaciones católicas que le reclaman medidas enérgicas contra los abusos sexuales cometidos por religiosos.El pontífice dispuso en marzo del año pasado que un equipo de prelados, obispos o eclesiásticos realizaran una "visita apostólica", es decir una inspección a la influyente congregación ultraconservadora.Visitaron comunidadesA lo largo de ocho meses cinco obispos, entre ellos el mexicano Ricardo Watti y el chileno Ricardo Ezzati, visitaron más de 120 comunidades legionarias en todo el mundo para entrevistarse con sacerdotes y religiosos.Tras el informe, no se excluye que el papa Benedicto XVI termine por designar "un comisario" para dirigir la congregación o que destituya a toda la cúpula de la Legión, como solicitado por Jason Berry, coautor de un libro y un documental ("Vows of Silence"), quien investigó por años la influyente congregación.Las acusaciones contra el padre Maciel, famoso por su autoritarismo, se remontan a más de 40 años y fueron hechas públicas en la década del 90 y encubiertas por la jerarquía eclesiástica, que veía con buenos ojos la línea ultraconservadora de su fundador y su capacidad para reclutar jóvenes para la vida religiosa.Sobornó a jerarcasSegún la revista estadounidense National Catholic Reporter y James Berry, Maciel contaba con el apoyo de importantes funcionarios y cardenales de la Curia Romana, cercanos a Juan Pablo II, a los que "sobornaba" con generosos regalos y "donaciones".La publicación estadounidense señala entre las personalidades que recibieron "regalos" de la Legión al entonces número dos, cardenal Angelo Sodano, al secretario personal de Juan Pablo II, el monseñor polaco Stanislaw Dziwisz y al español Eduardo Martínez Somalo, prefecto en esa época de las Congregaciones Religiosas.La denuncia "pesa" sobre el proceso de canonización de Juan Pablo II, quien apoyó durante su pontificado a los Legionarios.Perdón por abusosLa congregación mexicana reconoció a finales de marzo pasado por primera vez los abusos sexuales cometidos por su fundador y pidió "perdón" a las víctimas.El Vaticano negó recientemente que el entonces cardenal Joseph Ratzinger y actual pontífice hubiera archivado la investigación contra Maciel, la cual fue abierta en el 2004 tras las varias denuncias de abusos sexuales presentadas ante la Santa Sede.Antes de morir en enero de 2008, a los 87 años, Maciel tuvo que dejar de oficiar en público por orden del actual Papa, aunque muchos miembros de la congregación siguieron respaldándolo.
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