Hispanos de Estados Unidos se niegan a ver morir la reforma migratoria

Univision.com* | May 21, 2011 | 10:35 AM

Gobierno activará audiencias públicas y esperan dura batalla por el E-Verify en ambas cámaras del Congreso

Los activistas que luchan por los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos alistan baterías para comenzar una nueva batalla en el Congreso. Pero a diferencia de otros encuentros, esta vez no sólo se hablará de reforma migratoria comprensiva y Dream Act, sino del programa federal E-Verify, una base de datos donde los empleadores pueden averiguar el estado migratorio de sus empleados. Y el punto central de la discusión será si la controvertida herramienta debe incluir a ciudadanos y residentes legales.
“Lastimosamente, sabemos que en los próximos meses habrá propuestas para debatir en torno al E-Verify por parte de los republicanos”, dijo Vanessa Cárdenas, vocera del Center for American Progress (CAP). “Algunos ya han hablado de que la herramienta sea obligatoria para todos los empleadores, y que con ella se verifique el estado migratorio de todos sus trabajadores”, agregó.
El tema volvió a acaparar la atención de defensores y detractores el 19 de abril, cuando el presidente Barack Obama se reunión en la Casa Blanca con un grupo de unos 80 representantes de la sociedad civil para hablar de reforma migratoria. En esa ocasión, el mandatario formuló la estrategia de trabajar juntos para convencer al Congreso que debata y apruebe una ley comprensiva, que entre otros beneficios incluya una vía de legalización para indocumentados.
En el encuentro estuvieron presentes empresarios, políticos, activistas, religiosos, sindicalistas, funcionarios y ex funcionarios y jefes de policía, entre otros, quienes resumieron el encuentro indicando que Estados Unidos necesitaba una reforma amplia a las leyes migratorias vigentes y poner fin a la inmigración indocumentada, que bordea los 11 millones.
Dos encuentros más
Después de esa primera reunión Obama sostuvo otros dos encuentros. Uno con hispanos influyentes, integrado por talentos de televisión y actores de cine, y otra con un grupo de congresistas demócratas, quienes le pidieron la puesta en marcha de una acción ejecutiva para detener la deportación de estudiantes que calificarían para el Dream Act –en caso la apruebe el Congreso- y a los padres de niños estadounidenses que carecen de antecedentes criminales.
Obama respondió que el tema no depende de él y que se encuentra en manos del Congreso, donde los demócratas no tienen los votos necesarios para aprobar, ni la reforma migratoria ni el Dream Act. La Cámara de Representantes (donde son necesarios 218 votos) los demócratas sólo cuentan con 193, y en el Senado (donde requieren 60) tienen 51, pero al menos cuatro no apoyan la legalización de indocumentados.
Luego de los tres encuentros, Obama pronunció un discurso en El Paso, Texas, donde hizo una fuerte inversión de capital político a favor de los inmigrantes con el propósito de agenciarse el respaldo hispano con miras a la campaña de reelección de 2012. El mandatario sabe que el voto latino es clave y el tema migratorio tiene fuerza suficiente para inclinar la balanza. En la elección de 2008 acudieron 10.2 millones a las urnas y, de ellos, 6.7 millones votaron por Obama. El respaldo le permitió ganar cómodamente al candidato republicano, el senador de Arizona John McCain.
Entre 2009 y 2010 Obama no pudo cumplir la promesa de campaña de empujar la reforma migratoria en el primer año de su mandato. Otros temas de mayor interés nacional, entre ellos las guerras en Afganistán e Irak, la crisis financiera y la reforma de salud impidieron el debate. En 2011 y tras los magros resultados en los comicios de medio tiempo, donde los demócratas perdieron el control de la Cámara de Representantes y cinco asientos en el Senado, el presidente sabe que tiene que empujar el proyecto que arrastrará consigo un importante y codiciado número de sufragios hispanos.
Reuniones comunitarias
“La estrategia del presidente indica que ahora están más enfocados en organizar reuniones en distintas partes del país con miembros del gabinete”, dijo Eliseo Medina, vicepresidente ejecutivo del Sindicato de Empleados y Servicios (SEIU). “Seguirán hablando de la importancia de la reforma migratoria, como lo dijo el Presidente en El Paso, del aporte de los trabajadores inmigrantes y de cómo la reforma migratoria ayudará a la economía de nuestro país”.
A la pregunta si piensa que la estrategia del Presidente alcanzará para que la reforma migratoria se debata en el curso de 2011, el sindicalista enfatizó que “la reforma migratoria todavía está difícil. Se sigue empujando, seguimos empujando en esa dirección, pero es difícil. Yo creo que el debate que sí puede darse en Washington este año es el Dream Act”, la ley que daría residencia a miles de jóvenes indocumentados sobresalientes que entraron a Estados Unidos antes de haber cumplido los 16 años de edad.
“Estamos en un punto donde no se ha abierto el suficiente espacio político para que en el Congreso se debata y apruebe la reforma migratoria comprensiva”, añadió Medina. “Mientras, vamos a seguir empujando sobre una acción ejecutiva para que el Presidente frene las deportaciones”.
Freno a las deportaciones
En la tercera reunión entre el Presidente y un grupo de al menos 30 legisladores demócratas, los congresistas le pidieron al mandatario que usara su poder ejecutivo para detener la expulsión de jóvenes que reúnen los requisitos en caso que el Congreso apruebe el Dream Act, y de padres de niños indocumentados que carecen de antecedentes criminales.
Durante los dos primeros años de mandato, la administración de Obama ha deportado a casi un millón de inmigrantes indocumentados, según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). “Pero de ellos, entre seis y siete de cada 10 carecía de antecedentes criminales serios que representara una amenaza grave para la seguridad nacional”, dijo Jorge Mario Cabrera, director de comunicaciones de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA).
La cifra de expulsiones, que constituye un récord en la historia de la agencia federal, inquieta a las organizaciones hispanas que defienden los derechos de los inmigrantes. “No sé hasta dónde quiere ir el Congreso, no sé si quieren hundir más a Estados Unidos con postergar la reforma migratoria”, dijo Lupita Chavarría, directora de Enlace Latino, en Arkansas. “La legalización de los 11 millones de indocumentados salvará a la economía de nuestro país y los empresarios podrán contar con trabajadores eficientes, que casualmente son nuestros inmigrantes. Con la reforma todos saldremos beneficiados”.
Malos recuerdos
Respecto al uso de la acción ejecutiva solicitada al Presidente para detener o suavizar la política de deportaciones, Chavarría recordó la redada de julio de 2005 llevaba a cabo por agentes federales en la planta de Pollos Petit Jean, en Arkadelphia, Arkansas, donde dueron detenidos 119 trabajadores bajo cargos de no tener permiso de estadía legal y de trabajo en Estados Unidos.
Ese día 30 niños fueron separados de sus padres. “Nosotros, la comunidad, nos encargamos de ellos, pero fue un caso muy triste. Los inmigrantes son gente trabajadora, no deberían ser tratados como criminales. Las redadas y las deportaciones devastan a nuestra comunidad. El impacto es terrible. Todos nos vemos afectados sin la reforma migratoria. Por eso ahora estamos ayudando a resaltar las cualidades de nuestra comunidad inmigrante y con ello justificar ante el Congreso la necesidad de una legalización comprensiva”, agregó.
Las organizaciones de inmigrantes no bajan la guardia. “Necesitamos entregar más información para demostrar a los estadounidenses cómo la legalización va a mejorar la economía. Es importante que todo el mundo lo sepa”, subrayó Cárdenas. “Tenemos que llevar este mensaje a todos los rincones del país, tenemos que moverla. Hay que enseñar a todos el valioso aporte que hacen los inmigrantes”.
Sin embargo, el optimismo de las organizaciones tropieza con la advertencia de los republicanos al discurso de Obama en El Paso, que no están dispuestos a debatir ni aprobar ningún proyecto que suene a “amnistía”, y en ello incluyen la reforma migratoria y el Dream Act.
“Pero nosotros seguiremos empujando”, reiteró Medina. “No nos vamos a rendir tan fácilmente”, concluyó.
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