Los glaciares y su peligroso deshielo

EFE | Nov 23, 2004 | 12:00 AM

Una alerta ecológica global

Los glaciares, esas grandes y míticas masas de hielo que pueblan el planeta, se derriten. El cambio climático y el calentamiento está provocando claramente la rápida disminución de sus superficies y los expertos advierten sobre peligros incontrolados que afectarán a la población y originarán fenómenos meteorológicos extremos.
Los científicos han encontrado muestras de este rápido deshielo en tierras tan alejadas como Alaska, los Andes y los Alpes.
Un nuevo estudio sobre los glaciares ha activado las alarmas. Esta vez, la Universidad de Zúrich (Suiza) avisa de lo que se "cuece" en sus glaciares, que han perdido una quinta parte de su superficie en un periodo de 15 años.
Entre 1985 y 2000 los glaciares helvéticos perdieron aproximadamente el 18 por ciento de su superficie y en el conjunto de la zona alpina  rebajó su grosor un 22 por ciento.
El estudio de esta Universidad, una prueba piloto de un proyecto más ambicioso que pretende hacer un inventario mundial de los glaciares, establece como conclusión que el fenómeno del deshielo de los glaciares se agudizó particularmente durante la pasada década a causa del recalentamiento del planeta, como consecuencia de los cambios climáticos provocados por la emisión de gases a la atmósfera.
Las consecuencias de este estudio no difieren en exceso de otros trabajos realizados en  latitudes como la Patagonia chilena y argentina, donde el deshielo de sus glaciares se produce a un ritmo muy rápido, según diversas organizaciones ecologistas.
En concreto Greenpeace, a bordo de su buque rompehielos "Artic Sunrise", ha recorrido esta zona. La organización ha manifestado que en los últimos siete años los glaciares de la Patagonia han perdido 42 kilómetros cúbicos de hielo por año.
Desde 1995 hasta el año 2000, el índice de pérdida de hielo ha sido más de dos veces superior al registrado en el mismo periodo anterior, lo que conlleva un aumento del nivel del mar de 0.1 milímetros por año, aumentando el riesgo de inundaciones en muchas de las zonas costeras del planeta.
En el caso de los glaciares suizos, según el mencionado estudio de la Universidad de Zúrich, la rapidez de su deshielo también es evidente: en los últimos diez años el espesor de los glaciares podría haberse rebajado unos 60 centímetros en promedio, el doble de los 30 centímetros que se habrían perdido en los cincuenta años precedentes.

Graves problemas a la pobliación

El barco de Greenpeace, que navegó por la costa de Patagonia durante varias semanas, ha obtenido evidencias fotográficas de este deshielo y ha confirmado que un gran número de los mayores glaciares ha disminuido su espesor significativamente y ha retrocedido kilómetros durante los últimos años.
Para Greenpeace, el deshielo causa graves problemas a las poblaciones que dependen de los glaciares para garantizar su suministro de agua potable y que la situación puede causar catástrofes en el futuro.
Un dato: el abastecimiento de agua potable de una tercera parte de la población mundial depende de los ríos que nacen de los glaciares del Himalaya.
Además, gracias al retroceso de los glaciares y al adelgazamiento de las capas de nieves eternas, los ríos traen menos caudal y, en consecuencia, es de esperar una menor oferta de energía hidráulica.
Otros efectos de este deshielo provocará el aumento de los niveles del mar que podría subir, según un estudio de la ONU, entre 30 y 50 centímetros para 2100, amenazando muchas regiones costeras e islas bajas.
El cambio climático también ha hecho desaparecer el 70 por ciento de la superficie de los glaciares en los Pirineos, en los Andes y en los Alpes austriacos.  Los más pequeños, según los expertos, pueden desaparecer por completo en 20 ó 30 años.
Se calcula que los alpinos han perdido ya del 30 al 40 por ciento de su superficie desde mediados del siglo XIX.
El fenómeno se acelera desde principios de la pasada década de los ochenta, y se incrementó especialmente durante los dos últimos veranos debido a la fortísima ola de calor que asoló el planeta.
El Laboratorio Geofísico de Grenoble (Francia) lleva un registro de estos movimientos y contrasta datos con otros expertos que advierten de unas fluctuaciones entre tres y veinte kilómetros según la altitud de los macizos.
En el caso de Suiza, el investigador Martin Hoelzle, asegura que se constata un aumento del proceso de fusión y que de continuar así esas masas de nieve podrían desaparecer a largo plazo.
"El retroceso ininterrumpido que observamos desde hace 20 años prosigue e incluso se acelera", señala Hoelzle, quien advierte que de seguir el ritmo, los glaciares suizos podrían fundirse hacia el 2025 y desaparecer hacia el 2050.
En la cordillera de los Andes, el deshielo de sus 7,601 glaciares, según un cómputo de la organización "The World Glacier Monitoring Service", se estima en cerca del 9 por ciento desde hace diez años, un fenómeno que tiende a acelerarse y que pone en peligro el suministro de agua potable en numerosas poblaciones.

Los fenómenos meteorológicos

Los territorios ecuatoriales, por su parte, son también víctimas del recalentamiento del océano y de las capas bajas de la atmósfera. El monte Kilimanjaro, de nieves perpetuas, en el interior de África, cada vez está más seco.
Los glaciares tropicales que cubren el Kilimanjaro desde hace más de 11 mil años podrían desaparecer en menos de dos décadas debido al calentamiento atmosférico y las sequías, según un estudio que publicó la revista Science2.
Los glaciares de Alaska también se derriten a un ritmo más elevado del que hasta ahora se creía y son la principal fuente de la elevación del nivel de los océanos en todo el mundo, según un estudio del Instituto Geofísico de Fairbanks, publicado hace algo más de un año.
De acuerdo con el trabajo, coordinado por la Universidad de Alaska, en el último siglo los grandes hielos del noroeste americano han causado al menos el 9 por ciento de la subida del agua oceánica.
Los datos superan de manera sustancial las cifras manejadas anteriormente y sitúan a Alaska por encima de Groenlandia como principal fuente de la crecida de los océanos.
La vecina Canadá, obviamente, está afectada por el mismo problema. La comunidad de indios nativos americanos que vive en los territorios del noroeste de Canadá, los Inuik, difundieron hace algún tiempo una serie de cambios que han observado en su entorno que indica que el calentamiento global está teniendo efectos palpables en la fauna y la flora.
Los expertos opinan que todos estos cambios originarán fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, sequías, pérdida de arrecifes de coral, aumento del nivel del mar y de extensiones de enfermedades como la malaria.
Por todo ello, los ecologistas exigen el urgente cumplimiento del Protocolo de Kioto, dadas las evidencias de estos impactos en las masas de hielo de ambos hemisferios. Las fotos comparativas de los glaciares en 1928 y las actuales son impresionantes.
Los grandes macizos de hielo que pueblan los hemisferios van camino de convertirse en cumbres no ya nevadas, sino casi desérticas. Toda una tragedia para el ecosistema.
©EFE
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