El sexo en el reino animal...

EFE | Jul 18, 2005 | 12:00 AM

Abuso, prostitución y homosexualidad

La sexualidad de los animales no está lejos de la humana. Todo lo que hace el humano, las especies animales lo hacen más y mejor. Desde la cópula teledirigida del calamar, las incubadoras paraguas de las medusas a los cinturones de castidad de algunos insectos y los burkas de los escarabajos.
Entre los animales, la prostitución existe. El primer orgasmo que se conoció fue el de la vaca, pero todos los tienen, hasta el caracol. Los jabalíes, primero se besan en la boca. Los mejores padres, los cocodrilos. También hay homosexuales que adoptan.
Pilar Cristóbal, antropóloga y sexóloga, incondicional en los programas de sexualidad en los medios de comunicación, lleva toda la vida investigando la vida de los animales.
Desde niña pasaba largas temporadas en el campo en casa de su abuela y asegura que todo lo que sabe de sexo se lo enseñaron los animales. Ha investigado en los libros, en los documentales y ha comprobado en el mismo continente africano las experiencias del mundo animal.
"También los jabalíes se besan en la boca, y otras curiosidades sexuales del reino animal", es su octavo libro de ensayo.
La sexóloga recalca que su intención no es comparar la sexualidad humana y la del mundo animal. Pero en sus investigaciones se ha encontrado que los animales "hacen de todo, mejor y más que los humanos".
El ansia de sobrevivir está grabada a fuego en todos los seres vivos y genera unas leyes.
Contra la agresividad
En las especies en que los machos son muy agresivos, hasta llegar a matar a las crías, las hembras toman dos caminos, o eliminarlos casi por completo -como en algunas especies de peces que carecen prácticamente de machos- al no permitir su reproducción, o bien se buscan un protector que ahuyente al violento, como hacen las leonas, las elefantas, la foca monje o la foca elefante.
En el caso de estas grandes focas, los machos llegan primero al territorio y se pelean entre ellos. Cuando van llegando las hembras, el macho fuerte las recoge y las lleva hasta el comitorio.
Las hembras se van con el primero que llega porque, si no, los demás machos las matan. Son tan agresivos que llegan a matar a la hembra antes de reproducirse, lo cual es una salvajada. Eso pasa también con las cabras.
Las tigresas usan al macho sólo para la reproducción y luego se van, sus zarpazos son sonados después de la cópula, aunque puede volver a mostrarse atenta de nuevo al poco rato. Esas cópulas duran segundos.
Por el contrario, los rinocerontes emplean hora y media en el acto central del apareamiento y sus embestidas son de antología. Pero el ideal de cualquier hombre sería ser león. Están todo el día relajados al sol, cuidándose la melena, y se hacen servir la comida -explica la antropóloga.

La leona, la "reina" de la selva

En realidad, todo es distinto. Las leonas eligen al macho con una buena melena para que se le vea de lejos, una buena voz para que se le oiga de lejos y le dan de comer aparte para que se nos acerque a las crías porque las matan, las suyas y las de otros.
Es decir, tienen una respuesta agresiva como instinto o mecanismo y no se sabe por qué, se está estudiando. Cristóbal vio la siguiente escena: Tres leonas haciendo un círculo con su cuerpo y las crías comiendo dentro.
Cuando una especie necesita un valedor o guardaespaldas, el violento cada vez es más violento desde el punto de vista genético, de tal manera que la violencia lleva a atacar todo lo que se mueve. Es un claro ejemplo de que la violencia no engendra nada más que violencia en todas las especies.
En la especie humana pasa igual, si se potencia un modelo agresivo, éste cada vez lo será más porque los genes de la agresividad se transmiten si se le va eligiendo para la reproducción.
Cuando esas cotas de agresividad cierran su círculo, las hembras prescinden de ese macho que en su día fue valedor. Le aniquilan de la manera más fuerte: eliminando su futuro.
Se sabe que entre los carneros de Las Rocosas, los agresivos ya no se reproducen, las hembras les dejan que se peleen entre ellos y se van con los menos violentos. Hay otra opción, entre las hienas moteadas, las más agresivas son las hembras, para proteger a las crías.
La mayor anarquía sexual se encuentra entre los chimpancés. La hembra en celo copula con toda una fila de machos que esperan pacientes su turno, sorprendentemente, sin pelearse.
La chimpancé se asegura quedar preñada y provoca confusión en la paternidad de las crías; así, si un macho cree que una cría es suya quizá se abstenga de matarla.
Pero los chimpancés son caníbales y si no tienen carne devoran a las crías del grupo sin ser indulgentes con las crías de las hembras con las que se han apareado, que sólo dependen de la ferocidad de sus madres para sobrevivir.
Los homosexuales bonobos...
En sus actitudes sexuales, los bonobos son los seres que se parecen más a los humanos. Tienen pinta de chimpancés pero desde el punto de vista evolutivo están más cerca del humano que del chimpancé.
Tienen dos estructuras. En la horizontal de los machos, un dominante se acuesta rey un día y al siguiente se despierta vasallo. Las guerras son continuas.

Hay machos que se esconden

En la jerárquica están las hembras, con la abuela, las hijas y los nietos. El dato original de los bonobos es que en esta jerarquía hay machos que se comportan como hembras. Para que los dejen entrar deben cuidar a las crías y respetar al resto.
Tienen varias ventajas, se ahorran la competitividad, los machos dominantes no los atacan porque les ven con crías, y tienen la comida asegurada, porque las hembras buscan comida para todos y es repartida por la abuela.
Dentro de esa estructura de hembras hay parejas homosexuales, hembras o  machos que establecen alianzas de ayuda o defensa y tienen relaciones sexuales, y no las tienen con el sexo contrario.
Como las hembras cuentan con un clítoris muy fuera de su cuerpo, hacen un abrazo en forma de canasta sujetándose con las manos y columpiándose a la vez, y así culminan sus relaciones.
Como la vida en la selva es muy dura es común que en situaciones de peligro los bonobos tienen que llevar una cría lactante en los brazos y otra mayor a la espalda. A veces las crías se pierden o se quedan sin la madre. Entonces estas parejas de homosexuales las adoptan y las crían como si fueran propias.
Hay más: Es curioso que cuando los bonobos se enamoran se van a vivir juntos y tienen una cría, pero si la hembra sigue enamorada lleva el cachorro a la abuela.
En la especie animal, como la humana, cuando hay carencia de miembros del otro sexo, se relacionan con el mismo sexo porque no hay otra cosa. Pero hay elementos que eligen a su mismo sexo para convivir y copular.
El caso del primer acuario que hubo con delfines, en Florida, es patente, convivían perfectamente dos machos. Les buscaron a una hembra y uno de ellos por poco la mata.
También hay hembras de muchas especies homosexuales y a veces crían los huevos juntas. En las gaviotas es muy frecuente. Se buscan un macho, ponen los huevos en el mismo nido y los crían entre las dos, es lo que se llama monógamos estaciónales.
La bisexualidad en el mundo animal es muy frecuente, sobre todo en los primates superiores. Tienen una sexualidad muy activa que además les sirve para mantenerse relajados, para acabar con las diferencias, mantener el grupo unido, para que no haya tensiones, y... también para prostituirse.

Prostitución, a cambio de comida

Lo que más trabajo cuesta conseguir es la carne. Cuando un ejemplar tiene una presa, otro la puede conseguir a cambio de favores sexuales. Hubo un caso en un zoológico de Pekín, donde enseñaron a los primates a partir y comer cocos.
Después les tiraron cinco cocos y el macho dominante los consiguió. Apareció una hembra y se los fue arrebatando uno a uno. También hay casos de cabras en las que es al revés, machos que consiguen de una hembra comida a cambio de una cópula.
El colmo de esta situación es que hay machos insectos que llegan a ceder la mitad de su masa proteínica a cambio de sexo.
Las funciones alimenticias y de reproducción en animales y plantas es muy parecida. La vida amorosa del mundo vegetal es tan compleja y divertida como la de los animales.
"Las orquídeas, por ejemplo, son zoofílicas, les gustan los animales", bromea la autora.
No se sabe cómo pero son capaces de reproducir con su cuerpo a la hembra del insecto, y lo reproduce físicamente pero también con el olfato y con el oído. Engaña al insecto para conseguir su simiente hasta agotarle.
Penes y cinturones de castidad
Los tamaños y formas de los órganos sexuales de los animales son muy variados. Hay penes que tienen como ojos, otros tienen plumas, otros se dividen en dos, etc. El pene más grande es el del piojo, 50 veces su tamaño.
En cuanto a las posturas, todos los animales que tienen columna vertebral tienen que colocarse encima de la hembra, el problema es colocar la cola para que no moleste. Muchos reptiles tienen dos penes dependiendo de la postura de la hembra.
Los caballitos del diablo son libélulas que lo hacen muy etéreo, en el aire y ambos deben levantar mucho sus colas forman un corazón con ellas en el aire.
En el lado contrario estaría el hipopótamo, que tiene que copular dentro del agua porque sus huesos son muy frágiles y además su peso los hundiría en la tierra. Todo son ventajas, sólo asoman la cabeza fuera del agua y gozan de plena intimidad.
Uno de los tentáculos del calamar nautilus es su órgano reproductor; cuando tiene el saco espermiótico lleno lo suelta y lo manda al agua; como si llevara un GPS, el saco sabe dónde está la hembra.
Cuando ésta empieza a ovular el saco le entra dentro y se abre; mientras, el calamar macho no se ha enterado de nada. Los tienen mejor las sepias: se besan durante horas porque su bolsa espermiótica está dentro de la boca.
El bonito paraguas que se ve a menudo en el mar es de las medusas; en realidad es una nave a modo de cesto de Moisés. La medusa vive pegada a las rocas y suelta ese paracaídas transparente con sus crías dentro, que no es un ser vivo, que va recubierto de una masa urticante para que nadie se acerque.

El cocodrilo, el mejor papá

La falta de sentido maternal de la medusa contrasta con los cocodrilos. Son los mejores padres. Conocidas son las ‘lágrimas de cocodrilo’, pero en verdad no son lágrimas sino sudor o grasa que les sale de los ojos tras el esfuerzo realizado.
El padre cocodrilo se encarga de llevar con la boca cría a cría, una vez eclosionados los huevos, hasta el nido que previamente ha hecho. La cocodrila no se queda cuidando los huevos, ya ha tenido bastante.
Él se queda pegado a ellos para nada les pase e, incluso, hay tortugas que se apuntan porque el cocodrilo también se las lleva al nido. Un ejemplo de evolución. Eso pasa con casi todas las ranas y avestruces.
También los hay muy machistas. Es mentira que los hombres pusieran en la época medieval el cinturón de castidad a su mujer. Se lo pusieron ellas para protegerse de las violaciones en las guerras.
Pero en la naturaleza hay insectos que fabrican para la hembra una especie de cera que sella el orifico sexual. Hay otros que rocían de un líquido químico a la hembra para que repela a otros machos. Otros, como los escarabajos y saltamontes, fabrican a su hembra un velo o burka fantasmal hecho como de hilos de araña para atemorizar.
Los orgasmos en los animales no están muy estudiados, son de difícil medición. Se partió de la idea de la respuesta orgánica: aceleración de la respiración y del ritmo cardiaco.
La primera vez que se supo que un animal tenía orgasmo fue con una vaca en la Universidad Politécnica de Massachussets, en la que un grupo de estudiantes le aplicó electrodos medidores de los latidos cardiacos.
Después de ese experimento se hizo en todas las especies y se comprobó que hasta los caracoles se lo pasan estupendamente. Sólo falta por saber cómo son relaciones de muchos de los animales acuáticos.
©EFE
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