La verdad tras la Mara Salvatrucha MS-13

Univision.com | Jun 09, 2005 | 5:22 PM

Inoncencia criminal

La Mara Salvatrucha es una pandilla que cuenta con unos 10 mil adeptos dentro de los Estados Unidos. Los más jóvenes son los más propensos a caer en sus redes, como Brenda Paz, quien con tan solo 17 años de edad y embarazada de 4 meses, encontró la muerte a causa de las relaciones peligrosas con esta banda de delincuentes. Su familia ahora cuenta su historia, a 2 años de su muerte,  y advierte sobre los riesgos de participar de estos círculos viciosos del crímen.
Brenda Paz, una joven nacida en Honduras pero criada en los Estado Unidos, tenía 4 meses de embarazo cuando su cadáver fue hallado cerca al río Shenandoah, en el estado de Virginia, el 17 de julio del 2003. Murió a causa de 12 puñaladas propinadas con brutal ensañamiento.
Quienes la conocían, no podían creer la atroz historia detrás de su inocente sonrisa, y que la condujo a un trágico final, cuando tan solo tenía 17 años. Brenda nació en Honduras, pero se mudó a Los Angeles, California con sus padres cuando era muy pequeña. Fue ahí, donde a la edad de los 12 años ingresó al mundo de las Maras o pandillas.
“La verdad pues, me engaño a mí porque no creí que podría ser tanto. Yo decía, ¿Por qué ella?... ¿Por qué una muchacha tan bonita, tan joven, tan inteligente?”, comentó el tío materno de Brenda a Aquí y Ahora, quien prefirió no identificarse por razones de seguridad. 
Y es que esta muchacha, que vivió bajo sus cuidados durante un año y 2 meses, pertenecía a la banda MS-13, una de las más violentas y temibles pandillas que opera en Centromérica y en los Estados Unidos.  Su vida de crímenes y delincuencia se agudizó cuando al cumplir los 14 años sus padres anunciaron que se estaban divorciando. Brenda regresó a Tegucigalpa en Honduras con su madre, pero no pudo adaptarse a la vida en su país natal.
Por eso, a mediados del 2001, su madre la envió a Dallas a vivir con su tío a fin de que continuara con sus estudios.
Su tío la inscribió en la secundaria sin tener idea de que ella aún mantenía el contacto con la Mara, y al parecer, en Dallas había comenzado a crear nuevas conexiones.
“Ella recibía bastante correspondencia. Más que todo de California y parte de aquí en Dallas, correspondencia de personas en la cárcel. Nunca me imaginé, jamás en la vida me imaginé [lo que estaba pasando]”, dijo su tío.

El precio: su vida

Fue en Texas, según autoridades, donde Brenda conoció a uno de los máximos líderes de la Mara y allí fue testigo de sanguinarios ataques.
Aunque Brenda era vigilada por las autoridades por estas relaciones peligrosas, en marzo del 2003 se mudó al estado de Virginia y se había convirtió en un testigo para el Gobierno Federal, delatando los crímenes de la MS-13.
Gracias a su testimonio, la policía arrestó a cuatro miembros de la Mara Salvatrucha. Por lo menos dos ellos ya están purgando sentencia. Pero su colaboración con las autoridades tendría un alto precio, que ella pagaría con su propia vida.   “Especulamos que no viviría mucho tiempo, Era solo nuestra interpretación, pero ella no parecía temerle a las consecuencias que sus acciones podían tener”, reveló el sargento Alan Patton, un agente que persigue a las Maras en el estado de Texas.
Mientras en el norte de Virginia, a donde Paz huyó después de irse de la casa de su tío, en el otoño de 2002, Brenda vivía con los familiares de Dennis Rivera, su novio, y quien se encontraba en la cárcel. Ella continuaba bajo protección del gobierno como calidad de testigo.
Su novio Dennis, de 22 años, estaba acusado de matar a Joaquin Díaz, y era un miembro de la MS-13. Contaba con la declaración de Paz a su favor para salir de la cárcel.
Paz nunca alcanzó a decir lo que sabía, porque poco antes de tener que presentarse a testificar, fue asesinada.
Por su parte, Dennis Rivera fue declarado culpable de la muerte de Joaquin Diaz. Poco después del asesinato de Brenda, fue acusado de ordenar, desde la cárcel, su muerte.

Se alejaba de sus protectores

Según las autoridades, Rivera era uno de los líderes de la MS-13 en el norte de Virginia quien tenia razones de sobra para callar a Brenda. Tanto él, como Oscar Alexander García-Orellana de 31 años, Oscar Antonio Grande de 21, e Ismael Juárez Cisneros de 25, fueron acusados de asesinar a una informante del gobierno.
En mayo pasado, el juicio contra los cuatro acusados de asesinar a Brenda terminó y Dennos Rivera fue exonerado.
Esta semana el jurado decide si los otros acusados serán sentenciados a la pena de muerte o a cadena perpetua. Grande y Cisneros, según testimonios, fueron los que recibieron, planearon y ejecutaron la orden de un líder Mara en Texas de acabar con Paz, a la que describieron como traidora.
“Creo que no sabía en lo que se estaba metiendo. Para la edad que tenía, y la forma en que se comportaba aquí, era una inocente para eso”, aseguró su tío.
Lo que tal vez sentenció su vida fue que un mes antes de su muerte, luego de dar testimonio en contra de sus compañeros, Paz abandonó voluntariamente el programa de protección del gobierno.
Lo que más le duele al tío de Paz es que su sobrina parecía siempre alejarse de quienes querían protegerla.
“Hice lo mas que pude, pero no pude hacer nada de para poderla sacar de este problema, que al final lo supe pero ya fue muy tarde”, expresó.
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