Régimen libio deplora intento de asesinato contra Gadafi

AFP | May 01, 2011 | 1:06 PM

Murieron un hijo y tres nietos

TRÍPOLI, Libia - Muamar Gadafi escapó a un ataque aéreo de la OTAN en la noche del sábado al domingo en el que falleció uno de los hijos del líder libio y tres de sus nietos en Trípoli, aseguró un portavoz del régimen, que denunció un intento de asesinato contra el coronel.
La OTAN reconoció haber atacado "un puesto de mando y de control" en la zona, pero no confirmó la muerte del hijo de Gadafi, Saif al Arab.
Sin embargo, el domingo por la tarde, el obispo de Trípoli, Giovanni Martinelli, confirmó la muerte de Saif Al Arab, en una entrevista por teléfono a la televisión italiana Sky TG24.
Por otro lado, Gran Bretaña decidió expulsar este domingo al embajador de Libia "a raíz de ataques contra las misiones diplomáticas en Trípoli", entre ellas "la embajada británica", anunció el ministro de Relaciones Exteriores, William Hague.
Londres confirmó así una información previa del gobierno italiano en la que se denunció varios "actos vandálicos" contra sedes diplomáticas en Trípoli.
El gobierno británico aseguró, además, que "los ataques contra las misiones diplomáticas no debilitarán nuestra resolución de proteger a las poblaciones civiles en Libia".
Durante la noche, el portavoz del gobierno libio, Ibrahim Musa, había anunciado que la casa de Saif al Arab, de 29 años y uno de los seis hijos del líder libio, fue "atacada con potentes medios", muriendo el vástago de Gadafi y tres de sus nietos.
Musa denunció "una operación cuyo objetivo era asesinar directamente al dirigente del país", añadiendo que "el Guía y su esposa estaban en la casa", pero no resultaron heridos.
El domingo a mediodía, Musa precisó a los periodistas que Saif al Arab no era el hijo menor del dirigente libio, tal como se había informado anteriormente, sino el penúltimo de sus vástagos.
El portavoz había acompañado previamente a los periodistas a ver los restos de una vivienda bombardeada en Trípoli, donde el grado de destrucción era tal que difícilmente se podía imaginar que hubiera habido sobrevivientes.
Saif al Arab no ocupaba ningún cargo oficial, al menos conocido. Muamar Gadafi ya perdió a una hija adoptiva en 1986 durante un bombardeo estadounidense en Trípoli.
El primer ministro británico, David Cameron, aseguró que los ataques de la OTAN eran "conformes a la resolución de Naciones Unidas".
En un comunicado de la OTAN, el general Charles Bouchard lamentó "toda pérdida de vidas, en particular la de civiles inocentes" y aseguró que "todos los objetivos de la OTAN son de naturaleza militar".
Rusia, sin embargo, denunció este domingo el uso "desproporcionado" de la fuerza en Libia, y puso en duda que la OTAN no tenga como blanco al coronel Muamar Gadafi.
En Bengasi, bastión de la insurgencia libia, los rebeldes tampoco acababan de creerse la muerte del hijo de Gadafi.
"La verdad es que la noticia no puede ser contrastada", deploró Jalal al Gallal, miembro del Consejo Nacional de Transición, órgano político de los rebeldes.
El domingo por la tarde, la televisión libia mostró unas imágenes de prelados de diferentes confesiones religiosas (católica, ortodoxa, copta y musulmana) rezando ante cuatro cuerpos recubiertos con sábanas: dos de ellos con sábanas de color verde y otros dos cuerpos, más pequeños, envueltos en tela blanca.
Desde el inicio de la intervención militar internacional el pasado 19 de marzo, números responsables políticos de los países implicados en la operación reiteraron que el objetivo del mandato de la ONU es la protección de civiles y no la muerte de Gadafi.
Algunos de estos responsables, no obstante, se mostraron en ocasiones algo ambiguos. El 20 de marzo, el ministro de Defensa británico, Liam Fox, estimó que había "una posibilidad" de que el coronel Gadafi fuese directamente un objetivo de los ataques.
En Italia, cuestionado sobre la amenaza lanzada el sábado por Gadafi de "trasladar la batalla a Italia", el ministro del Interior, Roberto Maroni, aseguró que esta advertencia "no debe ser desdeñada".
El sábado por la noche también se produjeron ataques aéreos en Misrata, ciudad rebelde asediada por las tropas del régimen desde hace dos meses, a 200 km al este de la capital. El domingo por la mañana fue de relativa calma tras varios días de violentos combates alrededor del aeropuerto.
En las montañas bereberes del Oeste, los rebeldes denunciaron que las fuerzas pro Gadafi lanzaron cohetes Grad sobre la localidad de Zenten durante la noche del sábado y el domingo.
En la frontera tunecina, los insurgentes mantenían el control del puesto de Dehiba, donde siguen llegando muchos refugiados. En la jornada del sábado, 4,970 personas llegaron a ese punto huyendo de la violencia.
©AFP
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