Beatificación de Juan Pablo II genera expectativa mundial

Univision.com y Agencias | Apr 30, 2011 | 11:58 AM

El Vaticano se engalana y recibe a más de un millón de peregrinos

En trenes, autobuses, aviones, automóviles y algunos caminando, cientos de miles de peregrinos provenientes de todo el mundo se dan cita en la Plaza de San Pedro, El Vaticano, para asistir este domingo a la ceremonia de beatificación del Papa Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril de 2005 tras un reinado de 27 años.
En el momento en que el Papa Benedicto XVI lo declare oficialmente Beato, repicarán las campanas de todas las iglesias del mundo, pese a las críticas de sus detractores, entre ellos grupos de víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y quienes cuestionan el silencio y la minimización del problema por parte del papa polaco.
Pero los cuestionamientos no opacan una ceremonia que será transmitida por la Cadena Univision en vivo este domingo 1 de mayo a partir de las 4 a.m. Un equipo de corresponsales encabezado por la periodista María Antonieta Collins, del equipo de Aquí y Ahora, llevará hasta sus hogares los pormenores del magno evento.
México vestido de gala
Los festejos por la beatificación del Papa Juan Pablo II arrancaron la semana pasada en distintas partes del mundo. En México, país que el papa polaco visitó en cinco ocasiones, este fin se semana se llevaron a cabo reuniones multitudinarias y exhibiciones de reliquias del también conocido como “el Papa mexicano”, así como celebraciones de misas en varios estados.
El domingo, de acuerdo con el programa, las campanas de todos los templos alzarán el vuelo, ceremonia que se repetirá todos los demás domingos de mayo al mediodía "como expresión de júbilo por la beatificación del Papa que se autodenominó mexicano", dijo a la prensa monseñor Agustín Rivera, coordinador de la comisión del festejo.
"Esta serie de festejos simultáneos a su beatificación es un tributo de gratitud, de alegría, de cariño hacia Juan Pablo II", señaló por su parte monseñor Enrique Glennie, responsable del santuario de la Virgen de Guadalupe, en la capital mexicana, donde se espera que unas 100 mil personas participen el fin de semana en las celebraciones.
Juan Pablo II fue un fiel creyente en las apariciones de la Virgen María, en especial Guadalupe, registrada el 12 de diciembre de 1538. En el lema de su escudo papal se leía “Todo tuyo”, Totus Tuus”, en homenaje a la Madre de Cristo. El símbolo estaba colocado a los pies de la Cruz.
En la víspera de la beatificación, católicos de todo el mundo rezarán el Rosario.
Regocijo en Cuba
Las iglesias católicas de La Habana también repicarán campanas el domingo para festejar la beatificación del papa Juan Pablo II.
El cardenal Jaime Ortega envió un mensaje invitando a los párrocos y rectores de iglesias de la arquidiócesis a repicar campanas a las 4 p.m. del domingo, se lee en una nota enviada por el Arzobispado.
Ortega viajó a Roma para estar presente en la celebración.
El papa Juan Pablo II realizó una visita histórica a Cuba del 21 al 25 de enero de 1998, marcando no sólo la primera estancia de un pontífice en la isla, sino también relajando las históricas tensiones entre la jerarquía católica y el Gobierno comunista.
En un reciente libro, el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, dijo que Juan Pablo II "estimaba que había sido una visita muy positiva, sobre todo por el entusiasmo del pueblo, que vivió momentos de libertad gracias a ella".
El Papa "me confesó que probablemente ningún jefe de Estado se había preparado tan a fondo para su visita" como Fidel Castro, quien "había leído las encíclicas y los principales discursos e incluso algunas poesías", afirmó Bertone.
Papa peregrino
México y Cuba no fueron las excepciones en los viajes de Juan Pablo II. El Sumo Pontífice de la Iglesia Católica recorrió todo el Continente, de norte a sur y de este a oeste, donde fue recibido por presidentes y generales, colmó estadios y plazas y condenó a los teólogos revolucionarios, entre ellos el polémico Leonardo Boff, uno de los más representativos de la Teología de la Liberación.
Juan Pablo II visitó 26 países de América Latina, la mayoría de las veces en momentos críticos para el continente más católico del planeta.
En sus viajes al que solía llamar el "continente de la esperanza" tuvo palabras de aliento para los indígenas y mineros explotados, para los campesinos perseguidos, para los políticos maniatados ideológicamente y contra las dictaduras y se empeñó en luchar por conseguir mejores condiciones para los pobres.
A Guatemala fue tres veces. La primera se registró el domingo 6 de marzo y fue recibido por el general Efraín Ríos Montt. Un día antes, el dictador ordenó el fusilamiento de varios hombres a pesar de un pedido de clemencia transmitido por el Papa.
El escándalo de Maciel
El legado de Juan Pablo II arrastra la sombra del estrecho vínculo que tuvo con el sacerdote mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, a quien el papa polaco brindó apoyo en medio de las denuncias de abusos cometidos por él y otros sacerdotes, según las organizaciones de víctimas.
Fue sólo a la muerte de Karol Wojtyla que su sucesor, Benedicto XVI, obligó en mayo de 2006 a Maciel a "renunciar a cualquier ministerio público" y "retirarse a una vida de oración y penitencia".
Maciel, denunciado por abusos sexuales a menores y que mantuvo una doble vida con dos mujeres y varios hijos, siguió sin embargo dirigiendo hasta su muerte en 2008, a los 87 años, la congregación que había fundado en 1941 y que se extendió sobre todo entre fieles pertenecientes a clases adineradas en México y España.
El 1 de mayo de 2010 Benedicto XVI anunció la refundación de la Legión y de su ala laica, el Regnum Christi, y condenó firmemente la vida "sin escrúpulos" de Maciel, tras recibir un informe encargado a una comisión investigadora.
"Es extraño que este papa, que alcanzará la beatificación, fue el mismo que favoreció a Maciel y a La Legión como ninguno de sus antecesores. Lo hizo sabiendo el daño que ocasionó a algunas de sus víctimas", declaró el colectivo mexicano ‘Católicos sin Censura’ en su página web.
Viaje desde Polonia
La sombra de Maciel, sin embargo, no afecta la ceremonia de beatificación en El Vaticano ni resta ímpetu al fervor religioso que se vive en Polonia, tierra natal de Karol Wojtyla. Unos 800 peregrinos tomaron el viernes un tren especial para un viaje de 26 horas a través de Europa rumbo a Roma y estar presentes este domingo en la ceremonia encabezada por el Papa Benedicto XVI.
El sábado en la mañana el tren recorría el pintoresco campo austríaco. Y mientras pasaba por granjas, riachuelos y cerros, sacerdotes en el tren celebraron misa, con un altar improvisado en el comedor: una mesa cubierta por un mantel blanco y un crucifijo de unos 10 centímetros. Los fieles ocuparon los pasillos, mientras los sacerdotes se abrían paso como podían para darles la comunión.
El tren "Popieluszko" de los peregrinos lleva el nombre de Jerzy Popieluszko, un sacerdote polaco recientemente beatificado que fue asesinado en 1984 por el régimen comunista, el sistema cuya caída es atribuida, entre otros, a Juan Pablo II.
El tren debe llegar a Roma solo unas horas antes de la beatificación.
Judíos elogian al beato
Una visita a la sinagoga principal de Roma. Relaciones diplomáticas con Israel. Un pedido escrito de perdón por las persecuciones cristianas de los judíos colocado en el santuario más sagrado del judaísmo en Jerusalén. Con gestos históricos, Juan Pablo II intentó, durante los 27 años de su pontificado, superar las turbulentas relaciones entre católicos y judíos desde hace dos milenios.
En señal de aprecio por esos esfuerzos, habrá judíos presentes durante su beatificación este domingo en la Plaza de San Pedro, entre ellos, un ministro del gabinete israelí que perdió a casi toda su familia en el Holocausto, pero fue protegido por una familia belga que lo crió como cristiano.
"Tenemos un gran respeto, un respeto singular por Juan Pablo II", dijo el general retirado israelí Yossi Peled. "No es un papa más para nosotros".
Previo a la ceremonia
Los preparativos para la beatificación -el último paso formal antes de la posible canonización- comenzaron oficialmente el viernes por la mañana con la apertura de la tumba para retirar su ataúd sellado, que quedará a la vista del público a partir del domingo en la Basílica de San Pedro.
La lápida de mármol blanco que marcaba la tumba de Juan Pablo II en las grutas subterráneas de la basílica irá a una nueva iglesia dedicada a él en Cracovia, dijo El Vaticano.
Ochenta y siete delegaciones oficiales confirmaron su presencia en la ceremonia, entre ellas 16 jefes de Estado, seis jefes de gobierno y miembros de cinco casas reales, dijo el vocero vaticano, reverendo Federico Lombardi.
Peled, miembro del gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu, dijo que la participación de un ministro israelí en una ceremonia religiosa es una señal de la importancia que se le otorga a los logros de Juan Pablo II.
El magnicidio
El 13 de mayo de 1981 el turco Alí Mehmet Agca le disparó a Juan Pablo II en el atrio de la Basílica de San Pedro.
A las cinco de la tarde durante la tradicional audiencia general de los miércoles, Agca le disparó varias veces hiriendo al pontífice en el vientre, en el codo derecho y en el dedo índice de su mano izquierda.
"Uno de los proyectiles traspasó el cuerpo del Papa y el plomo cayó entre el Pontífice y yo", relató el obispo Estanislav Dziwisz, secretario de Juan Pablo II. "Escuché dos tiros. Las balas hirieron a otras dos personas que se encontraban en la plaza. A mí no me alcanzaron, aunque tenían tanta fuerza que podían atravesar a varias personas. Pero no me alcanzaron", relató.
La multitud gritaba, lloraba y rezaba. Los oficiales de la Guardia Suiza rodearon el automóvil del Papa, mientras el obispo Dziwisz le sujetaba la cabeza y lo acomodaba en el asiento trasero del 'papamóvil'.
"Le pregunté al Santo Padre: ¿Dónde? Él me respondió: En el vientre. Yo volví a preguntar: ¿Le duele? Y él dijo: Me duele".
"Momentos dramáticos"
Dziwisz dijo que aquellos momentos fueron "dramáticos". Y agregó: "No había tiempo para pensar; no había un médico al alcance de la mano. Una sola decisión equivocada podía tener efectos catastróficos. No intentamos prestarle los primeros auxilios, ni pensamos en llevar al herido a su apartamento. Cada minuto era precioso. Así, inmediatamente lo introdujimos en la ambulancia [que siempre estaba estacionada detrás de la Plaza de San Pedro] y a gran velocidad nos dirigimos al Policlínico Gemelli".
El 15 de agosto de 1981, tres meses después del atentado, el Papa fue dado de alta. "Cuando fue a visitar a la cárcel al hombre que le disparó, Alí Agca, éste sólo le interesaba conocer el misterio de Fátima", contó Dziwisz.
El Secretario recordó que Agca estaba "turbado, confundido y no entendía la fuerza que lo había superado en la plaza el 13 de mayo. Él había apuntado bien, la víctima cayó, pero quedó viva".
El 13 de mayo de 1982 Juan Pablo II visitó el Santuario de la Señora de Fátima, en Portugal, y dejó a los pies de la imagen una de las balas que casi le quitó la vida.
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