La Tierra, un planeta en guerra...

EFE | Oct 01, 2004 | 4:00 PM

Más allá de Irak y Afganistán

Pese a que los medios de comunicación centran su atención en los conflictos bélicos de Irak o Afganistán, acontecimientos como el ocurrido a principios de septiembre en Osetia demuestran que en el mundo existen multitud de confrontaciones, cuya existencia, la mayor parte de la población mundial desconoce. He aquí una panorámica de conflictos que existen en nuestro planeta.
Que el próximo 9 de octubre se celebren elecciones presidenciales en Afganistán o que finalmente la milicia chií de Muqtada al-Sadr, deponga las armas en Irak, no supondrá para el mundo un alivio de seguridad ni un paso hacia la paz universal.
El mapa del mundo posterior a la Guerra Fría está jalonado de conflictos no resueltos, activos o congelados, pero siempre listos para relanzarse.
En un mundo en el que, aparentemente, ha terminado la bipolaridad afloran los conflictos por los cinco continentes en interminables conflictos de guerras de secesión, conflictos civiles y escaramuzas fronterizas.
En el año 2001, se registraron 59 enfrentamientos importantes, una cifra inferior a los 68 que se contabilizaron un año antes, pero mucho más alta que el promedio que había, al menos estadísticamente, durante la Guerra Fría, que apenas alcanzaba los 35 conflictos anuales.
Europa: El caso post-soviético
La fragmentación de la URSS en 1991 marcó el final del último gran imperio. De ésta surgieron 15 nuevos Estados y numerosas tensiones.
La Rusia independiente constituye una federación que aún cuenta con 21 repúblicas, algunas de las cuáles reclaman autonomía o independencia (Tartaria, Chechenia, Yakutia-Sakha, Gagaguzia...).
El final del bloque soviético facilitó la unificación alemana con Berlín como capital, pero no garantizó la continuidad territorial para la región de Kaliningrado (Rusia) ni para Najicherán (Azerbaiján), mientras que otras entidades diseñadas por la burocracia estalinista sobreviven en una situación incierta (Transnistria, entre Moldavia y Ucrania, Abjasia y Osetia del Sur, en Georgia).
Precisamente en la región de Osetia del Sur se están produciendo tensiones, desde mayo pasado, que amenazan con un rebrote de las hostilidades de principios de la década pasada.
En todos queda aún el rescoldo de la matanza ocurrida en Beslán, ciudad perteneciente a Osetia del Norte.
La intención del gobierno georgiano es la de intentar reunificar el país, aunque dos de sus regiones, la propia Osetia y Abjazia, pretenden declararse independientes.

La volátil Europa

En la misma zona, Armenia y Azerbaiyán mantienen, desde 1921, una lucha sangrienta por hacerse con el enclave azerbaijano, de mayoría armenia, de Nagorno-Karabaj.
El plan de paz previsto por el grupo Minsk (creado en el entorno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa -OSCE-) en 1994, pretendía otorgar al territorio el estatuto de "Estado común", pero el proceso político se mantiene congelado.
Chechenia, por su parte, lleva más de dos siglos luchando por la independencia, desde que el imperialismo zarista la incorporó a sus dominios. Un 10 por ciento de la población chechena ha muerto en los últimos nueve años en la guerra abierta que le enfrenta a Rusia.
Pero la conmoción de la caída de la URSS también sigue teniendo consecuencias en Europa Central y en la región balcánica.
Del mismo modo que la separación entre la República Checa y Eslovaquia se hizo de forma pacífica en 1992, las secesiones son, en su mayoría conflictivas y dejan secuelas perdurables (recuérdese el caso de Bosnia).
La fragmentación de Yugoslavia dio lugar a enfrentamientos multiétnicos en los nuevos Estados, donde las mayorías intentaron eliminar a unas minorías con las que había convivido pacíficamente bajo el régimen socialista de Tito,  hasta su muerte en 1980.
Asia, una zona caliente
Asia es una de las zonas del mundo donde más tensiones existen en la actualidad y de las que menos noticias tiene el mundo Occidental.
En la antigua Birmania, en la actualidad Unión de Myanmar, los 14 estados que la conforman no han podido escapar de la dictadura castrense que ha regido sus destinos desde 1962, a pesar de que en 1990 la Liga Nacional Democracia (NLD) lograra el respaldo en las elecciones legislativas. La tensión es permanente e intermitente.
El control de Jammu y Cachemira ha provocado dos guerras entre India y Pakistán (1947 y 1971). Hace casi 60 años que grupos separatistas pro paquistaníes combaten con las fuerzas indias en plena cordillera del Himalaya por el control de Cachemira.
Ninguno de los dos países ha respetado el compromiso de alto el fuego y la búsqueda de diálogo alcanzado con el acuerdo de Simla (1972), y el conflicto ha adquirido una nueva dimensión en los últimos años, ya que ambos países se han erigido como potencias atómicas.

División en las Coreas

Corea sigue dividida por el paralelo 38 tras la guerra que enfrentó al sur, de orientación capitalista, y al norte, comunista, entre 1950 y 1953. Además de divergir ideológicamente, también lo hacen sobre los límites fronterizos.
El principal conflicto de Filipinas es la actividad de grupos terroristas islámicos separatitas, que en los últimos meses han intensificado los secuestros. El Frente Moro de Liberación Islámica, formado en 1969, desafía, desde la década de los setenta, al Gobierno filipino reclamando un Estado independiente en Mindanao.
La situación en Nepal se ha agravado en los últimos tiempos con el bloqueo de Katmandú, su capital, por los guerrilleros maoístas, que desde mediados los años 90 mantienen una guerra civil con el gobierno monárquico.
En el caso de Timor Oriental fue la presión internacional la que hizo que en agosto de 1999 se celebrase un referéndum, que resultó con un 79 por ciento de los votos a favor de la independencia.
Esta victoria no fue aceptada y provocó que milicias pro indonesias, con la colaboración del ejército y la policía, masacraran a la población civil. En el año 2002 consiguieron la segregación.
En Sri Lanka (antiguo Ceilán), la minoría tamil lucha contra el gobierno cingalés por lograr la independencia de los territorios situados al norte y al este de la isla desde 1983.
En 2002 se acordó un alto al fuego entre ambas partes, lo que significó el inicio de conversaciones bajo el auspicio noruego, suspendidas en noviembre de 2003. La violencia está contenida, pero presente en la zona.
¿Qué decir de Oriente Medio?: La Autoridad Palestina, creada por los acuerdos de Oslo (1993), sigue siendo una forma jurídica indeterminada, tan fragmentada y amputada que lleva a cualquier observador a preguntarse si accederá alguna vez a la condición de Estado soberano, sin tutela israelí.
Mientras, el Estado hebreo se emplea a fondo en operaciones de castigo contra palestinos y zonas de Líbano, Jordania o Siria. La situación está tan enquistada que la solución no se ve ni a largo plazo.

Africa, el centro del horror

Africa es la zona geográfica del mundo donde más etnias existen y donde más dialectos se hablan. Las condiciones climáticas y los problemas de higiene y sanitarios, agravan los problemas de subsistencia.
En Angola, la sangrienta guerra civil comenzó en 1975, fecha de su independencia de Portugal, y concluyó en abril de 2002 tras la muerte del líder de la guerrilla UNITA, Jonás Savimbi, que se levantó contra el Gobierno marxista de Dos Santos.
Una alianza de pueblos y grupos lucha desde el sur contra el Gobierno radical islámico de Omar Hasán al Bashir, que asumió la presidencia de Sudán tras un golpe de Estado en 1989.
En mayo de 2004 se llegó a un acuerdo para terminar con 21 años de guerra civil, pero una crisis en la región de Darfur entre el Ejército, con el apoyo de tribus árabes respaldadas por el Gobierno (Janjaweed), y los rebeldes del Ejército de Liberación de Sudán (SLA) y del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (MJE), que reclaman más derechos para los africanos negros agravó la situación.
En Somalia, varios clanes como Hawiye, Darod o Isak luchan por hacerse con el poder en una guerra que sufre el país desde 1990, cuando el régimen militar de Sidad Barre fue derrocado mediante una insurrección.
Los acuerdos alcanzados en el año 2000 no han mejorado mucho la situación, pero permitieron la formación del primer gobierno, con poderes muy limitados, después de una década.
La comunidad internacional tampoco ha reconocido nuevas entidades estables como Somalilandia o Puntland. Los muertos en esta zona son constantes y en la prensa apenas sale información casi nunca.
Tras la victoria del Frente Islámico de Salvación (FIS) en las elecciones parlamentarias de 1990 de Argelia, un golpe militar impidió su llegada al Gobierno. La fuerte represión posterior provocó un enfrentamiento sin tregua entre el Gobierno y los radicales islamistas.
En abril de 2004 se celebraron elecciones, las primeras en las que el Ejército no apoya a un candidato y en las que es reelegido Abdelaziz Buteflika. La violencia parece haberse detenido, pero permanece la tensión contenida en muchas zonas del país.

Odios entre las etnias hutu y tutsi

En Burundi, los odios entre las etnias hutu y tutsi han sumido al país en una sangrienta guerra civil que dura ya 10 años. Las conversaciones de paz, que se iniciaron en agosto del 2000, se encuentran en peligro por los incesantes enfrentamientos de grupos guerrilleros.
El pueblo saharaui, que sobrevive en condiciones ínfimas, continúa su lucha por crear su propio Estado contra Marruecos,  que mantiene su invasión a gran parte del territorio y pretende la anexión del Sáhara Occidental.
El golpe de Estado de 1999 han sumido a Costa de Marfil en una profunda crisis, que parece no tener salida. Además la situación se ha agravado en últimos meses por el enfrentamiento entre el Gobierno de Laurent Gbagbo y los grupos rebeldes leales al general golpista Robert Guei.
Guinea Conakry se enfrenta a la violencia de las guerrillas fronterizas de Sierra Leona y Liberia, además de al abuso de las propias milicias guineanas.
En 2003, el 95 por ciento de los votos otorgó la victoria en las elecciones presidenciales a Lansana Conté, aunque en ellas no participaron los principales partidos de oposición, agrupados en el FRAD, por falta de garantías democráticas.
En los últimos años, Liberia ha asistido al enfrentamiento entre grupos rebeldes y las fuerzas de seguridad del presidente Charles Taylor.
A pesar de la salida de Taylor del poder no se ha alcanzado el fin de 14 años de guerra civil. Se cuenta con que aproximadamente un 25 por ciento de la población ha huido del país.
En Nigeria la religión divide al país en dos. Durante los últimos 15 años los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes han dejado más de 12 mil muertos, a la que se suman además conflictos étnicos y la lucha por el control del petróleo.
La República Centroafricana Patassé afrontó desde 1993 varias intentonas golpistas (la última, con éxito, en marzo de 2003 liderada por Bozizé).
Pero la población civil es la verdadera víctima de la corrupción y la inestabilidad política de un país en el que volverán a celebrarse elecciones generales entre noviembre de 2004 y abril de 2005.
Ituri y Kivu son los principales focos de violencia de la República Democrática del Congo, donde diversos grupos étnicos se enzarzan en matanzas tribales.
El antiguo Zaire, a pesar de la paz firmada con Uganda y Ruanda en 2002, y de la formación de un Gobierno de unidad nacional en julio de 2003, sigue sufriendo a los grupos interesados en controlar las ricas zonas del nordeste del país, avivando los enfrentamientos y matanzas entre tribus rivales.

Senegal, el más estable de Africa

El país más estable de la Africa Occidental, Senegal, sufre la rebelión independentista de la región de Casamance, así como el incremento de las tensiones sociales debido a la superpoblación, concentrada sobre todo en Dakar, y las tensiones fronterizas con Mauritania.
En Zimbawe los opositores al régimen de Robert Mugabe piden la dimisión del presidente desde las elecciones de 2002 mientras el hambre y el sida machacan a la población. La falta de transparencia en las elecciones de marzo de 2002 mantuvo a Mugabe en el poder.
Frentes abiertos en América
Colombia es un país destrozado desde hace 40 años por las guerrillas izquierdista FARC y ELN (surgidas por la demanda de un reparto más equitativo de la riqueza y de la tierra), los paramilitares que las combaten (AUC), el narcotráfico y la delincuencia común.
Ante la suspensión en 2002 de un proceso de paz iniciado en 1983 bajo la presidencia de Belisario Betancour y el jefe de las FARC, Manuel Marulanda, el acuerdo de Santa Fe de Ralito alcanzado por el actual presidente, Alvaro Uribe, y las AUC para el desarme gradual de los paramilitares, que debe concretarse antes del 31 de diciembre de 2005, podía facilitar de nuevo el diálogo con las FARC.
En México, el 1 de enero de 1994 se producía una insurrección armada por parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para acabar con la discriminación histórica de los indígenas, en el Estado de Chiapas y de territorios como Oaxaca y Guerrero.
La histórica derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las elecciones presidenciales de junio del 2000 y la victoria de Vicente Fox, abrió la puerta a la esperanza de los pueblos indios, que comenzaron a hablar en el Congreso.
El presidente Jean Bertrand Aristide abandonaba Haití el 1 de marzo del 2004 tras una crisis que enfrentó durante meses a las fuerzas progubernamentales del Gobierno y los miembros del Frente de Liberación y Reconstrucción Nacional, que aglutina a los grupos guerrilleros rebeldes opuestos al régimen.
Haití, sumido en una profunda crisis económica desde hace años, se levantó ante un Gobierno corrupto y se llegó hasta la guerra civil.
La república caribeña sigue entrañando un peligro, ya que está bajo supervisión de la Naciones Unidas, que debe procurar una transición pacífica, el desarme y la mejora de las condiciones de vida de sus ciudadanos.
Un suma y sigue, en fin, que año tras año, década tras década, deja miles y miles de muertos y que no tiene señales de que acabe. Se dice que la naturaleza humana tiene dos caras y la violencia siempre será una de estas facetas.
Por eso, quizás esas referencias entre ecológicas y grandilocuentes de denominar a nuestra casa común como Planeta Azul, se le podría cambiar, sin exagerar, en un: Planeta Guerra.
©EFE
Commentarios