Religión y diversión en Semana Santa para los mexicanos

EFE | Apr 06, 2009 | 6:18 PM

Celebraciones destacadas

MEXICO - La Semana Santa está inexorablemente unida a los conceptos de religiosidad y vacaciones, y uno de los destinos más interesantes para vivirla es México, donde las tradiciones cristianas se fusionaron con las prehispánicas dando lugar a unas fiestas llenas de color.
Nada menos que dos millones de personas presenciaron en vivo en 2008 la representación de la Crucifixión de Cristo que se realiza cada año con actores aficionados en el barrio de Iztapalapa, situado en el este de la Ciudad de México.En Taxco, el encapuchado precede a la procesión cargando rollos de espinas de zarza de entre 110 y 132 libras sobre la espalda desnuda durante períodos de unas dos horas. Catolicismo mexicanoUna de las Semanas Santas más diferente del país se lleva a cabo en Uruapan, en el estado occidental de Michoacán, donde se presenta el Tianguis Artesanal, el mercado el más grande de América Latina, tanto por el número de artesanos participantes como por la extensa gama de piezas que se exhiben para su venta.El noventa por ciento de los aproximadamente 107 millones mexicanos se dicen católicos, aunque el porcentaje ha descendido en los últimos años. Eso no impide que la gente se lance a las calles desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, para seguir las procesiones e incluso participar activamente en las representaciones.La Semana Santa, traída hace 490 años a la Nueva España por el conquistador español Hernán Cortés, se celebra en la gran mayoría de ciudades y pueblos de México, explicó a Efe-Reportajes la Oficina de Promoción Turística de México.Famosa es la Procesión del Silencio de San Luis Potosí, en el centro del país, donde este año se calcula que asistirán 330,000 turistas, aunque de entre todas destacan por su fama y gran cantidad de público las de Iztapalapa y Taxco, y las peregrinaciones a Chalma.Iztapalapa, multitudinaria En Iztapalapa la representación de la Pasión de Cristo se realiza desde el año 1843, cuando una epidemia de cólera impactó mortalmente a sus habitantes, quienes imploraron al Señor del Santo Sepulcro de la Cuevita para que cesaran las muertes. La plegaria fue un éxito pues no se registró ni un difunto más.La cifra de espectadores es 25 veces superior a la población que se calcula que tenía Jerusalén en la época en que vivió Jesús, unas 80,000 personas, y también mayor que el número de habitantes de muchas ciudades de México, el segundo país con más población católica de América.

El origen en Iztapalapa

Diez años después los iztapalapenses expresaron su agradecimiento organizando la primera Representación de la Pasión de Cristo. Los actores que intervienen en la representación divina deben haber nacido en uno de los ocho barrios de Iztapalapa, no tener tatuajes ni perforaciones y, para los papeles de Jesús y la Virgen María, estar solteros y sin compromiso. La última cena de Jesús; la traición de Judas; el Vía Crucis, la Crucifixión; y desde el pasado año la Resurrección de Cristo, son las escenas que atraen a fieles y turistas.Cerro de la Estrella Tan conocida es ya esta representación que está en trámites para ser reconocida internacionalmente como Patrimonio Intangible de la Humanidad ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En 2006 se reveló que bajo el Cerro de la Estrella, sobre el que se escenifica la Pasión, se halla una pirámide del año 500 de nuestra era, en la que las civilizaciones teotihuacana, culhua y mexica (azteca) practicaron sus ritos religiosos. Además, este año el barrio estrena nuevo rostro en el centro histórico, la Macroplaza Metropolitana Cuitláhuac. Taxco, sangre y perdón Los orígenes de la tradición en la localidad montañosa de Taxco, ubicada en el estado de Guerrero, a unos 62 millas al suroeste de la capital mexicana, se remontan al año de 1598, cuando los frailes  que edificaron el ex-convento de San Bernardino la empezaron a celebrar dentro de los muros del templo. En ese entonces consistía esencialmente en el Vía Crucis, en el cual los monjes recorrían las 14 estaciones cargando cruces, cirios, imágenes y otros objetos religiosos. Hoy día esta pequeña localidad cuenta durante todo el año con la visita de turistas atraídos sobre todo por la extraordinaria orfebrería de plata que ofrecen sus artesanos, pero también por la espectacularidad de la Semana Santa, cuando sus calles se cubren con la cera de las veladoras y la sangre de más de cuatrocientos penitentes que se tapan el rostro con capuchas negras para expiar sus pecados en procesiones diurnas y nocturnas. Hay distintos tipos de penitencia, la más conocida es el "flagelo", donde a partir del anochecer los encapuchados se van golpeando en la espalda con unos cables con clavos llamados "tachuelas", dejando tremendas heridas sangrantes en su dorso.

Flagelaciones

En otra el encapuchado precede a la procesión cargando rollos de espinas de zarza de entre 110 y 132 libras sobre la espalda desnuda durante períodos de unas dos horas. En muchas ocasiones los que cargan el rollo de espino se flagelaron la noche anterior, por lo que sus dorsos están en carne viva y sangrando. Por último, están "los agachados", personas que caminan vestidas de negro, con el rostro cubierto y los pies descalzos, encorvadas, arrastrando cadenas y cargando velas o crucifijos durante las procesiones. La Semana Santa de Taxco lleva escenificándose de esta forma desde 1949, a razón de una procesión diaria, aunque las principales son las de Jueves y Viernes Santo, cuando la ciudad recibe hasta 50,000 visitantes. El cristo de ChalmaEste santuario situado en el central Estado de México es muy famoso en el país debido a la creencia de que la imagen del Señor de Chalma, también llamado el Señor de las Maravillas, es milagrosa. El nombre de Chalma quiere decir “Al lado del borde circular” y proviene del náhuatl: challi, borde circular; y máitl, mano. Chalma fue originalmente un centro ceremonial prehispánico y, desde el siglo XVI, ha sido uno de los santuarios más visitados del centro del país. La leyenda dice que a mediados del siglo XVI los frailes Sebastián de Tolentino y Nicolás Perea, de la Recolección de Religiosos Agustinos, evangelizaban la región de Malinalco y Ocuilán y se enteraron de que en una cueva cercana a Chalma se veneraba con sacrificios humanos a Oxtotéotl, “El dios de la cueva”, por lo que emprendieron la tarea evangelizadora exhortando a los pobladores de la zona a destruir el ídolo y venerar a Jesucristo. Cuando regresaron a la cueva a los tres días hallaron para su sorpresa la piadosa imagen de Cristo que hoy se venera. Existe otra leyenda que habla de un arriero que buscando su mula entró a la cueva y encontró a la prodigiosa estatua. Una última versión apunta a que los frailes agustinos encontraron en la cueva la representación Oztotéotl y lo sustituyeron por el Cristo Negro.

Baile en Chalma

A finales del siglo XVII construyeron un convento enmarcado por un anfiteatro de altas rocas, en cuyas galerías y corredores se hospedan millares de peregrinos que acuden al santuario, principalmente el primer viernes de Cuaresma y con ocasión de la Navidad. Los peregrinos llegan a pie de todas partes del país y muchos pueblos envían delegaciones que enarbolan imágenes caseras del Cristo. Las danzas son la mejor ofrenda al Señor de Chalma y el último recurso para los desesperados, como demuestra el dicho mexicano "Ni yendo a bailar a Chalma", que se refiere a las personas que no tienen esperanza de remediar sus males. En honor de la diosa Tlazoltéotl, la que se comía la inmundicia y los pecados de los hombres, los antiguos peregrinos se purificaban saltando sobre las llamas, aunque actualmente se bañan en las aguas de un caudaloso torrente cercano. Indígena y artesanal Una de las Semanas Santas más diferente del país se lleva a cabo en Uruapan, en el estado occidental de Michoacán, donde es presentado año tras año el Tianguis Artesanal, considerado como el mercado el más grande de América Latina, tanto por el número de artesanos participantes como por la extensa gama de piezas que se exhiben para su venta. El Tianguis comienza el Domingo de Ramos y dura una semana, y su éxito radica en el Concurso Estatal de Artesanías, que este año cumple 49 ediciones y en la que participan más de mil piezas fabricadas con plumas, barro, fibras vegetales y animales, madera, metal, piedra, vidrio, papel, plantas y animales, entre otros. Junto a éste se coloca también el Tianguis Gastronómico de Domingo de Ramos, en el cual se reúnen un centenar de mujeres cocineras tradicionales purépecha para ofrecer sus atápakuas (guisos), kamatecha (atoles), corundas y huchepos, entre muchos otros platillos. En  esta localidad en esas fechas se realiza también el Concurso Estatal de Traje Regional, sobre indumentaria tradicional elaborada por los propios pueblos indígenas que plasman su ideología, colorido y sentimientos en cada uno de los ropajes, diseñados para la ocasión.
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