Miles de civiles y rebeldes huyen de Ajdabiya

Univision.com y Agencias | Apr 07, 2011 | 12:39 PM

Aumenta la presión internacional sobre Muamar Gadafi

CERCA DE ADJABIYA, Libia - Miles de civiles y de rebeldes huían el jueves por la tarde de la ciudad de Ajdabiya (este de Libia) hacia Bengasi, bastión de los insurgentes, a raíz de rumores sobre un avance de las tropas leales a Muamar Gadafi, según un periodista de la AFP.
Familias hacinadas en automóviles y camiones se unieron a los vehículos de los insurgentes --camionetas cargadas de lanzacohetes y ametralladoras-- para escapar en dirección a Bengasi, a 160 km al norte.
Poco después del comienzo del movimiento de contestación contra el régimen del coronel Gadafi, a mediados de febrero, los rebeldes se apoderaron de Ajdabiya, al igual que de otras ciudades del este del país.
Las fuerzas leales al coronel Gadafi retomaron el control de Ajdabiya a mediados de marzo, pero con ayuda de los ataques aéreos de la coalición internacional, que comenzaron el 19 de marzo, los rebeldes volvieron a tomarla el 25 de marzo.
Insurgentes mueren en ataque
Al menos dos rebeldes murieron el jueves en un ataque aéreo en Brega, donde se registran intensos combates entre los insurgentes y las fuerzas de Gadafi, cuya partida fue exigida nuevamente por Francia y Estados Unidos, siete semanas después del comienzo de la revuelta.
Según fuentes de los hospitales y testigos interrogados por la AFP, aviones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) abrieron fuego el jueves de mañana en dos oportunidades contra un tanque, que estalló, al este de la ciudad petrolera de Brega (este de Libia).
"Hubo dos muertos y por lo menos diez heridos, dos de ellos de gravedad", dijo a la AFP el doctor Sherif Hasi en el hospital de Ajdabiya.
"En lugar de atacar a Gadafi nos atacan a nosotros. ¿Qué sucede con nuestros amigos, Estados Unidos y Gran Bretaña?", preguntó Suleimán Rifadi, un voluntario del hospital de Ajdabiya, a 80 km al este de Brega.
Este nuevo presunto error tuvo lugar menos de una semana después de un incidente similar, en la misma región entre Brega y Ajdabiya. Un ataque aéreo de la OTAN mató por error a nueve rebeldes libios y a cuatro civiles que circulaban en convoy, según los insurgentes. Estos reconocieron que el piloto pensó probablemente que un rebelde que había tirado al aire con balas trazadoras en señal de alegría le estaba disparando.
Silencio de la OTAN
La OTAN nunca reconoció formalmente que uno de sus aviones estuviera en ese lugar. Pero "si alguien dispara contra uno de nuestros aparatos, ellos tienen derecho a defenderse", destacó un responsable.
En el oeste del país, varios aviones sobrevolaron Trípoli este jueves y se escucharon explosiones en los suburbios del este, según periodistas de la AFP. A primeras horas de la tarde no había ningún balance de víctimas.
En lo que respecta a la cuestión humanitaria, la ciudad de Misrata, bombardeada incesantemente desde hace un mes y medio por el ejército regular, es actualmente la principal preocupación de la comunidad internacional.
La OTAN convirtió a Misrata en su "prioridad número uno" y la ONU pidió el cese de las hostilidades alrededor de esta ciudad.
"La situación en la zona es crítica para numerosas personas que necesitan inmediatamente alimentos, agua potable y ayuda médica urgente", declaró la secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos.
Cientos de muertos
Este jueves, los enfrentamientos entre los rebeldes y las fuerzas leales a Gadafi se concentraban en los límites de la ciudad, según un portavoz de los insurgentes en Misrata. Este fuente agregó que "la situación es tranquila en el centro de la ciudad, que nosotros continuamos controlando". Según esta fuente, un barco francés llegó el miércoles al puerto de la ciudad llevando a bordo ayuda médica.
Tanto los insurgentes como los responsables humanitarios señalan desde hace varias semanas a la comunidad internacional la dificultad de la situación de unos 300.000 habitantes de esta ciudad, donde cientos de personas murieron o fueron heridas en los combates, según ellos.
El jefe militar de los rebeldes, el general Abdel Fatá Yunes, acusó el martes en términos muy duros a la OTAN de "dejar morir a los habitantes de Misrata".
La Alianza Atlántica prometió "hacer todo lo posible para proteger a los civiles de Misrata", en conformidad con el mandato de la ONU, pero subrayó que el régimen de Gadafi utilizaba escudos humanos, dificultando los ataques aéreos.
Abastecimiento por mar
Para ayudar a la población, Misrata podrá ser aprovisionada por el mar por los insurgentes desde Bengasi, a 480 km al este, afirmó el miércoles el ministro francés de Defensa, Gérard Longuet.
En el puerto militar de Bengasi, dos barcos de pesca y un remolcador esperaban el jueves que se calmara el oleaje para partir hacia Misrata, a pesar de los disparos de las fuerzas de Gadafi, según un periodista de la AFP en ese lugar.
Al igual que Estados Unidos el miércoles, Francia afirmó el jueves que la partida de Gadafi era la condición previa a toda solución política.
"La cuestión que se plantea actualmente es saber cuáles son las condiciones para que Gadafi se vaya y no cómo podrá mantenerse en el poder. Pienso que se ha marcado un primer punto", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé, durante una comparecencia ante las comisiones de Defensa y de Relaciones Exteriores del Senado.
OTAN choca en Libia
Las limitaciones de la operación militar de la OTAN en Libia, la desorganización de los rebeldes y la resistencia del régimen de Gadafi se revelaron como los grandes obstáculos de la campaña de los aliados, lo que permite presagiar que su fin no está a la vuelta de la esquina.
"Nadie sabe cuánto tiempo durará la operación 'Protector Unificado'" de la Alianza Atlántica, que hace una semana tomó el relevo de una coalición multilateral liderada por Estados Unidos, estima François Heisbourg, consejero especial de la Fundación de Investigación Estratégica (FRS) en París.
La incapacidad de las potencias occidentales a poner fin al martirio de la ciudad de Misrata (oeste), asediada desde hace 43 días por las fuerzas de Gadafi, es sólo un ejemplo que ilustra esa incertidumbre, según Heisbourg.
Guerra de ida y vuelta
La coalición inició sus operaciones el 19 de marzo, pero los soldados del coronel Gadafi y los rebeldes se enfrentan desde mediados de febrero y desde entonces ambos bandos "hacen idas y vueltas entre las ciudades de Sirte y Bengasi, y se han 'reacompañado' hasta cinco veces a su punto de salida", asegura.
Una situación susceptible de no cambiar mientras los rebeldes, sin armas pesadas y poco experimentados, se enfrenten a un ejército superior en hombres y equipamiento, aunque una parte de éste fue destruido por los bombardeos de la OTAN.
Con "únicamente la potencia aérea" es difícil atacar a las fuerzas de Gadafi, que "se adentran en las ciudades" y "colocan a francotiradores de élite en los tejados", reconoció la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
La resolución 1973 de la ONU, votada el 17 de marzo, autorizó la intervención extranjera pero la limitó fuertemente, al prohibir el envío de tropas a Libia o al precisar que su objetivo específico es la protección de civiles.
"Estamos en una situación en la que debemos aceptar un compromiso más o menos dudoso con la familia de Gadafi para lograr que el dictador acepte pasar una jubilación tranquila en algún otro lugar", ironiza Heisbourg.
Gadafi no se marcha
Pero si el líder libio se opone a irse, como parece ser el caso a juzgar por sus declaraciones, la OTAN podría verse abocada a pedir a la ONU que autorice el desembarco de soldados en territorio libio, con el riesgo de repetir la dolorosa experiencia de Irak, según este experto.
"Es poco probable que volvamos a la ONU para reclamar una nueva resolución que nos dejaría en una posición humillante ante los rusos y otros países que critican nuestra intervención en Libia", sostiene empero un responsable de la OTAN.
Entre tanto, la quincena de países que participan en la operación en Libia y "rechazan comprometerse durante mucho tiempo en ese país, no les queda otro remedio que acentuar la presión sobre el entorno de Gadafi", señala un diplomático occidental.
"Podrían, por ejemplo, armar e instruir a las fuerzas rebeldes y dirigir sus bombardeos contra el personal político en Trípoli, sin necesidad de gritarlo lógicamente a los cuatro vientos", afirmó.
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