Japón sigue amenazado por el peligro nuclear de Fukushima

AFP | Mar 27, 2011 | 10:28 AM
Japón advirtió el domingo que el peligro de una catástrofe nuclear dista mucho de haber sido descartado en la central de Fukushima, donde se registraron escapes mucho más radiactivos que la víspera.
Una radiactividad muy elevada fue medida este domingo en una capa de agua que escapó del reactor 2 de la central nuclear accidentada de Fukushima (noreste), por lo que se procedió a suspender las operaciones de bombeo y a evacuar al personal, anunció la agencia de prensa Jiji.
El nivel medido en el agua hallada en el subsuelo de la sala de la turbina situada detrás del reactor es de 1,000 milisieverts por hora, declaró a la AFP un portavoz del operador Tokyo Electric Power (TEPCO).
Tras haber anunciado en un primer momento que esa cifra era "10 millones de veces más elevada" que la normal, TEPCO convocó a una conferencia de prensa urgente para admitir que se había equivocado y explicó que el error se originó al confundir los elementos radiactivos analizados.
En cambio, TEPCO confirmó el nivel de "1.000 milisieverts por hora".
Esto significa que el combustible en el núcleo del reactor probablemente sufrió daños durante un comienzo de fusión que tuvo lugar justo después de sismo y del tsunami del 11 de marzo, agregó.
"Hemos detectado en las muestras de agua tasas elevadas de cesio y de otras sustancias que generalmente no se encuentran en el agua del reactor. Existe una fuerte probabilidad de que las barras de combustible hayan sido dañadas", advirtió.
Reactor fundido
"Ese nivel muy elevado de radiactividad es justo una prueba directa de que el corazón del reactor se ha fundido", confirmó Olivier Isnard, experto del Instituto Francés de Radioprotección y de Seguridad Nuclear (IRSN).
"Pero el agua contaminada va a ser difícil de tratar, ya que no se la puede meter en camiones-cisternas, y mientras esté ahí el trabajo no puede reiniciarse", advirtió.
Según él, el elevado nivel de radiactividad en el mar indica que el agua contaminada ha comenzado "a escaparse".
Ya se detectaron niveles de radiactividad de varios centenares de milisieverts por hora alrededor de los reactores dañados de la central, obligando a una evacuación temporal del personal.
El jueves pasado tres obreros, calzados únicamente con botas de goma, sufrieron radiaciones al caminar en un charco de agua muy radiactiva durante una intervención en la sala de la turbina del reactor 3, donde el nivel de radiación era de 180 milisieverts por hora. Dos de ellos tuvieron que ser hospitalizados con quemaduras en los pies.
Trabajos día y noche
Unos 500 técnicos, bomberos y militares trabajan día y noche en Fukushima 1 para tratar de enfriar los reactores con cañones de agua, a la espera de que se pueda poner en marcha nuevamente el circuito de enfriamiento, dañado por el terremoto y el maremoto que devastaron la región el 11 de marzo, dejando al menos 10,668 muertos y 17,072 desaparecidos, según el último balance.
Durante casi dos semanas, las instalaciones accidentadas fueron regadas con agua de mar mediante cañones de agua y bombas eléctricas dirigidas por grúas gigantes. Debido a los riesgos de corrosión a causa de la sal, TEPCO decidió utilizar de ahora en adelante agua dulce.
Sin embargo, estas operaciones se ven obstaculizadas incesantemente por incrementos de la radiactividad y dificultades técnicas, en un peligro permanente debido a las radiaciones ionizantes.
"Japón está lejos de haber salido del accidente" que afectó a la central de Fukushima, afirmó el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el japonés Yukiya Amano, en una entrevista publicada el sábado por el diario New York Times.
Luego de insistir en que no criticaba la acción de las autoridades niponas ante estas circunstancias extraordinarias, Amano destacó que debían realizarse "más esfuerzos" para evitar el peligro de una catástrofe de gran magnitud.
Yukiya Amano declaró que pensaba que las autoridades japonesas no retenían informaciones. Sin embargo, añadió que su reciente visita a Japón estuvo destinada a lograr que el primer ministro Naoto Kan se comprometiera a una "transparencia total".
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