Niños hispanos son jornaleros

EFE | Apr 05, 2007 | 2:20 PM

Poco espacio y mucha pobreza

ORLANDO - A pesar de los riesgos que implica, la agricultura es la única opción con la que cuentan cientos de menores hispanos después de la escuela, quienes junto con sus progenitores trabajan en las cosechas.
La carencia de lugares y de actividades para después de la escuela y la pobreza son algunos factores que empujan a miles de niños hispanos a desempeñar labores agrícolas, la mayoría en los mismos campos donde trabajan sus padres, dijo a Efe Tirso Molina, líder de la Asociación Campesina de la Florida, (FWAF, en inglés).
Aunque expertos y agencias federales desconocen el número de menores de 17 años que trabaja en labores agrícolas, las más recientes cifras oficiales indican que en Florida hay unos 252 mil 583 campesinos temporales y 182 mil 790 campesinos migratorios y sus familias.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajadores Agrícolas (NAWS, en inglés) cerca de 155 mil menores de edad trabajan en fincas, siendo el español el idioma principal del 84 por ciento de esos niños.
Agotadora, peligrosa, con movimientos repetitivos como doblarse y arrodillarse mientras caminan rápido entre los surcos de frutas y vegetales, cargando pesadas cajas, los niños no sólo son más vulnerables que los adultos de sufrir serias lesiones, sino añaden además efectos negativos a su rendimiento escolar.
Según estadísticas del Departamento de Educación el 65 por ciento de los estudiantes migratorios abandona la escuela.
"Es la pobreza la falta de oportunidades y el costo de actividades para después de la escuela", enfatiza Moreno.
"Ganando entre 1,50 a 1,60 dólares por una caja de fresas, ó entre 7 y 9 dólares por una de cítricos, los padres no tienen dinero ni siquiera para proveer a sus hijos con vestimenta adecuada, muchos menos para pagar por actividades como arte, deportes o tutorías o para contratar alguien que cuide de los pequeños mientras van al campo", dijo.
Arma de "doble filo"
Moreno calificó la labor infantil en el campo como una "navaja de doble filo".
"Los muchachos trabajan rápido y mientras más gente contraten para la pizca más ganan los contratistas, y los dueños de los cultivos también ganan y los padres se ayudan con lo que aportan", sostuvo.
De acuerdo con las leyes federales, los niños pueden trabajar en labores agrícolas desde los 12 años. En Florida el límite es 14 años.
La edad, sin embargo, no parece mortificar a Efraín, de 12 años, ni a sus padres.
Estudiante del séptimo grado en una escuela pública de Florida, cuando es hora de dejar la escuela, sus pasos se dirigen hasta los cultivos de fresas donde sus padres, Mayorida, de 34 años y Macedonio, de 38, recogen fresas.
"Nos ayuda y se entretiene, porque no es seguro dejarlo solo", afirma Macedonio sin levantar la cabeza del surco.
Tímido, de poco hablar y concentrado en separar las mejores fresas que coloca con rapidez en una caja que mueve entre los surcos en un carrito, Efraín no tiene tiempo hacer sus tareas escolares.
"Tengo tareas, pero ahorita no puedo hacerlas y las haré más tarde, cuando termine la pizca del día", asegura mientras se echa al hombro la caja con doce contenedores de ocho pintas de fresas cada uno.

Revelan abusos y violaciones

De acuerdo con datos obtenidos por Efe a través de un requerimiento al DBRP (Departamento de Negocios y Regulaciones Profesionales de la Florida) esa entidad encontró 513 violaciones en las 3 mil 522 inspecciones a fincas que realizó en el periodo 2005-2006. Ocho estuvieron relacionadas a violaciones a la ley de trabajo infantil.
Desde febrero de 2006, el DBRP ha hecho 2 mil 161 inspecciones, encontrado 136 violaciones, dos sobre trabajo infantil y ha impuesto multas por $18 mil 106 dólares.
En total, esa entidad ha recolectado en lo que va de año $81 mil 340 dólares en multas, las cuales varían desde las horas que trabajan los menores, verificación de edad, y manejo de vehículos y maquinarias.
Según Thomas Butler, secretario de prensa del DBRP, cuando esta entidad inicia una investigación de violación de las leyes de trabajo infantil, extiende un aviso al violador, que es seguido por una investigación de varios meses.
"Si encontramos violaciones significantes en las inspecciones de seguimiento se le extiende una queja administrativa" dijo.
Esconden reportes
Los números de violaciones que se quedan fuera de los reportes es tan incierto como el número de niños que las fincas afirman no tener trabajando.
"Hemos estado visitando varias fincas, entre ellas una en Ocala, con la intención de conocer cuantos niños están en las labores y que tipo de cuidado infantil necesitan, pero los dueños niegan tener niños, y, aunque es posible que sean sinceros y piensan que no tienen niños en sus fincas, lo cierto es que sí los hay", dijo a Efe Lourdes Villanueva, directora del programa de Head Start Migrant de los Ministerios Redland en la Florida.
"Se hacen de la vista gorda", afirma Moreno. "La seguridad de los niños y de todos los trabajadores agrícolas debe ser responsabilidad del empresario porque es su propiedad, y del contratista que lleva a los trabajadores", indicó.
La muerte del pequeño Rubén, de dos años y medio quien falleció arrollado por la camioneta de su padre, conducida por su hermano Salvador, de 10 años, entre los naranjales de una finca en Winter Haven, en el centro de Florida, puso en evidencia la presencia de los menores en las fincas y la necesidad de que alguien se responsabilice por ello, de acuerdo con los campesinos.
El accidente es investigado por la División de Salarios del Departamento del Trabajo de Estados Unidos, que podría multar con hasta $10 mil al dueño de la finca, quien -según los padres de Rubén, Irma y Salvador, ambos indocumentados mexicanos- sólo les ofreció el pésame y un préstamo que descontaría de futuros salarios para cubrir los gastos del funeral y entierro del pequeño.
©EFE
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