Mexicanas ¿políticamente incorrectas?

EFE | Sep 07, 2004 | 2:18 PM

Cultura política machista

CIUDAD DE MÉXICO - La sociedad mexicana atraviesa un proceso convulso en relación con el papel de las mujeres en política desde que la primera dama del país, Marta Sahagún, coqueteara durante meses con la posibilidad de suceder a su marido, Vicente Fox, en 2006.
La propia esposa de Fox tuvo que salir al paso de los rumores que alimentó durante meses y anunciar públicamente el pasado 12 de julio el fin de su sueño presidencial.
Las esposas de los gobernadores de Nayarit y Tlaxcala, María Elena García y Mary Carmen Ramírez, han surgido como aspirantes a ocupar los puestos que dejarán próximamente sus maridos-gobernadores y abonado de nuevo los problemas políticos de la sucesión.
El tema no es nuevo pero en esta ocasión, en el llamado "México del Cambio" del que se habla desde 2000,  ha cobrado una fuerza inusitada y alimentado mil rumores sobre cuáles deben ser los usos políticos aceptados en la borrosa frontera entre lo legal, lo legítimo y lo políticamente correcto.
El primer gran debate del actual sexenio (2000-2006) cuando el presidente Vicente Fox se casó con la entonces ministra portavoz, Marta Sahagún, el 2 de julio de 2001, apenas ocho meses después de haber conseguido derrocar al Partido Revolucionario Institucional  (PRI).
La sucesión en el PRI estaba clara: era el presidente quien elegía mediante el "dedazo" a su sucesor, generalmente uno de sus más estrechos colaboradores, un hombre de confianza, alguien que cubriría las espaldas del mandatario saliente sin tratar de develar aquellos rincones oscuros en los que la política no se hace por principios sino obedeciendo al más puro pragmatismo.
Ninguna mujer ocupó la silla presidencial en los 71 años que gobernó el PRI pero varias de ellas tuvieron poder y lo ejercieron como consortes de hombres poderosos, fueran aquellos gobernadores, ministros o presidentes de la República.

Mujeres trabajando

Con el cambio sobrevenido tras las elecciones que ganó Fox y su posterior matrimonio, la sociedad mexicana experimentó una transformación expresada reiteradamente en las formas y en unas pocas ocasiones, también en el fondo de algún cónclave o discurso, femenino o feminista.
Uno de los más importantes tuvo lugar el 22 de octubre de 2003, cuando con motivo del L Aniversario de la celebración del Sufragio Femenino en México se reunieron en el Claustro Sor Juana Inés de la Cruz decenas de Mujeres. 
En nombre de todas ellas, la magistrada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Olga Sánchez leyó una declaración contundente: "hay que instaurar un equilibrio político entre hombres y mujeres para lograr una mejor y más justa representatividad de la nación garantizando una mayor participación en los espacios donde son tomadas las decisiones políticas: el Gobierno y el Parlamento", declaró.
El mensaje señalaba que era "una impostergable tarea democrática" el "facilitar una mayor participación política de las mujeres, de todas las posiciones políticas", un medio a través del cual se debían "compartir equitativamente los distintos poderes públicos y privados".
Recientemente, la prestigiosa revista de negocios Forbes publicó la lista de las Cien Mujeres más Poderosas del Mundo, entre las que estaba la vicepresidenta del consorcio cervecero mexicano Grupo Modelo, María Asunción Aramburuzabala, en el puesto 78.
Inequívoca, la declaración leída en el Claustro fue respaldada por el heterogéneo grupo de mujeres reunidas en ese lugar, entre ellas la Primera dama, Marta Sahagún, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN); la ex líder del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) Rosario Robles y la secretaria general del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Elba Esther Gordillo.
También acudieron la cantante Eugenia León, la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Patricia Espinosa, y la directora del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Ana María Aranda, entre muchas otras.

Las gobernadoras

La esposa de Vicente Fox, presidenta de la Fundación "Vamos México", se convirtió en el centro de las críticas de varios de los rivales políticos de su marido, quienes denunciaron que Sahagún aprovechaba en beneficio de su fundación fondos públicos de la Presidencia.
Lejos de quedarse a la defensiva, la Primera dama no se apartó del lugar que había buscado desde que se casó con Fox: un espacio nuevo, distinto, más cercano al activismo social en un país con cincuenta millones de pobres que al conformismo de muchas de sus predecesoras como primeras damas.
"No podemos seguir siendo objetos, tenemos que ser, en todo momento, sujetos. Sujetos de respeto, de admiración, sujetos de tomar en cuenta, sujetos de decisión, de libertad, sujetos de dignidad", dijo en un reciente discurso Sahagún ante las participantes en el Certamen Nuestra Belleza México 2004.
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