La riqueza cultural de Oaxaca

Univision.com | Jul 23, 2004 | 4:09 PM

Reflejo del mestizaje

OAXACA, México – Oaxaca, la antigua Villa de Antequera, es ejemplo vivo del mestizaje. La ciudad es un valuarte de riqueza cultural, que va de la arquitectura colonial en iglesias, teatros y edificios; hasta delicias culinarias como las tlayudas (tostadas), chapulines (saltamontes) asados y el chocolate espumoso, así como el colorido de los trajes típicos y sus artesanías.
 
La calidez de los oaxaqueños, y su pasión por la historia de sus raíces indígenas zapotecas, llevan al visitante a un viaje a través del tiempo y la herencia de uno de los pueblos más ricos de México. Doña Estela es una mujer de 74 años que todos los días baja de la sierra oaxaqueña al Mercado 20 de Noviembre, en el centro de la ciudad, para cocinar en los “anafres públicos” (asadores de carbón) el  tasajo (carne seca) y preparar tortillas de maíz. Vende barras de chocolate, pero cuando el dinero no le alcanza, doña Estela acude al pueblo de Tlacolula de Matamoros a intercambiar su mercancía por frutas, legumbres, gallinas, especias y otros productos. Se trata del antiquísimo  trueque, una forma de compra-venta de los antiguos pueblos prehispánicos. Como ella, muchos oaxaqueños mantienen las tradiciones de la cultura indígena zapoteca que habitó la región. Es común escuchar a las personas hablar en lengua zapoteca, aunque sepan español. “Oaxaca es uno de los lugares más bellos de México. No hay mucha vida nocturna, no hay bares o lugares para ir a bailar; no hay grandes centros turísticos, pero somos un pueblo con mucha cultura y eso atrae a los turistas”, mencionó Nezahualcóyotl Sánchez. Este hombre de 70 años, trabaja en la zona arqueológica de Monte Albán como guía de turistas, y afirmó sentirse orgulloso de llevar sangre zapoteca en sus venas. Diariamente cuenta a quienes visitan el lugar, la historia de sus antepasados: usos, costumbres y riquezas de la cultura prehispánica. Así es Oaxaca, entre lo colonial y lo indígena se encuentran templos católicos como Santo Domingo, La Soledad y Catedral, así como zonas arqueológicas como Monte Albán y Mitla, herencia de las culturas zapoteca y mixteca. 

Los Lunes del Cerro

Recientemente, la ciudad de Oaxaca de Juárez, capital del estado, fue escogida como una de las mejores del mundo para el visitante, según la revista estadounidense de turismo Travel + Leisure.
Entre los lugares para visitar en el estado, están pueblos artesanales, como Arrazola Xoxo y Teotitlán del Valle, reconocidos por la fabricación de alebrijes (figuras artesanales alegóricas) y tapetes, respectivamente. Santa María o San Bartola Coyotepc, donde se trabaja el barro negro típico de Oaxaca; o bien Santa María El Tule, lugar en que se encuentra el árbol del Tule, el más grande de México.
Oaxaca es reconocida por su comida, el olor y sabor de sus platillos antoja tanto a mexicanos como extranjeros. El mole negro, típico de la región; chapulines y gusanos de maguey asados; tlayudas y memelas (tortillas preparadas con frijoles, queso y carne). Y de postre: panes, dulces de frutas y exquisitos chocolates.
No puede faltar el mezcal, bebida que se deriva del agave (cacto), similar al tequila.
Una de las fiestas más importantes del lugar son las de los Lunes del Cerro o de la Guelaguetza, que se realiza los dos lunes siguientes al 16 de julio y constituyen un acontecimiento en el que participan todos los pueblos de la región.
Laura Montalvo, una oaxaqueña especialista en el tema, explicó a Univision Online que Guelaguetza es una palabra zapoteca que significa el acto de participar y cooperar, es un don que no lleva más obligación que el de dar y compartir lo que se tiene.
Estas fiestas tienen su origen en la época colonial, con la orden católica de los carmelitas. Los indígenas comenzaron a participar en las festividades, manteniendo la celebración a Centéotl, diosa del maíz tierno o elote, a quien hacían grandes honores y ofrendas.
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