Senadores tratan de revivir plan de reforma

Univision.com* | Feb 08, 2011 | 11:41 AM

Grupo bipartidista busca apoyos para debatir legalización de indocumentados

Diez meses después de la disolución de un grupo bipartidista que debatía en el Senado un plan comprensivo de reforma migratoria, los mismos actores retomaron el proyecto para regresarlo al pleno de ambas cámaras en el curso de 2011, reportó el noticiero nacional Univision.
"Todo indica que los senadores Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur) y Charles Schumer (demócrata de Nueva York) se han aliado (…) y discretamente están buscando apoyo entre organizaciones" nacionales que apoyan la legalización de millones de indocumentados, entre ellos la Cámara de Comercio y el Sindicato de Empleados y Servicios (SEIU), señaló en un reporte del periodista Jaime García, corresponsal en Los Angeles, California.
Graham y Schumer trabajaron entre junio de 2009 y abril de 2010 un ambicioso proyecto de reforma migratoria que entre sus recomendaciones incluía una estricta vía de legalización para indocumentados que carecen de antecedentes criminales, pagan impuestos y sepan inglés.
Comienzan juntos, pero…
El tema de la reforma migratoria "ha sido bipartidista, pero desgraciadamente a la hora de la hora alguien se hace para atrás" y los esfuerzos se truncan, dijo el dirigente Ben Monterroso, del Sindicado de Empleados y Servicios (SEIU).
Durante la campaña electoral 2008, el entonces candidato demócrata, Barack Obama, prometió que en el curso de su primer año de mandato (20 de enero de 2009 al 20 de enero de 2010) empujaría la aprobación de una reforma migratoria comprensiva que incluyera la legalización de los poco más de 11 millones de indocumentados.
Tras la elección de Obama, el primer presidente afroamericano en la historia del país, los demócratas consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso, pero la Casa Blanca no fue capaz de conseguir el respaldo necesario para aprobar la anhelada reforma.
Cuestión de números
El proyecto necesita 60 votos en el Senado 218 votos en la Cámara de Representantes. Los demócratas llegaron a tener 57 asientos en la cámara alta, pero entre seis y ocho senadores del partido de Obama no respaldaron el proyecto porque sus electores rechazan que los indocumentados legalicen sus permanencias en Estados Unidos y los republicanos en bloque rechazaron el plan, siendo que Graham participó en la elaboración de un proyecto bipartidista.
En cuanto a un nuevo intento por retomar el trabajo, Cabrera dijo que "si lo quieren hacer, les damos la bienvenida y lo apoyaremos si el esfuerzo es genuino".
Pero del otro lado del debate nacional, Ira Mehlman, vocero Nacional de la Federation for American Reform (FAIR), que se opone a una reforma migratoria, dijo que "este tema ya se ha discutido y es tiempo de avanzar" y que "no debe haber ninguna amnistía para las personas que viven ilegalmente y reciben beneficios del país".
Agregó que "ni tampoco debemos creer en las promesas de políticos que aseguran que ésta será la última vez que se permitirá que se violen las leyes".
Nuevo escenario
Las opiniones también se encuentran divididas en el Congreso. En los recientes comicios de medio tiempo los republicanos ganaron el control de la Cámara de Representantes y le arrebataron a los demócratas cuatro asientos en el Senado.
La mayoría de los nuevos legisladores pertenece al ala ultraconservadora republicana que rechaza terminantemente la legalización de los extranjeros sin papeles.
"Esta claro que los ataques a nuestra comunidad por parte del partido republicano han aumentado", dijo Monterroso. "La gran mayoría de propuestas estatales, la gran mayoría de las personas que ganaron un puesto en la Cámara de Representantes son personas que tienen una posición antiinmigrante".
El último debate
Graham y Schumer trabajaron juntos un proyecto de reforma migratoria entre junio de 2009 y marzo de 2010, hasta que el republicano abandonó el esfuerzo para unirse a la estrategia nacional de su partido con miras a reconquistar el poder del Congreso.
El plan que redactaron y que sólo llegó a convertirse en un borrador, contaba con el apoyo de la Casa Blanca y decenas de grupos nacionales que defienden los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, además de iglesias, sindicatos, comerciantes y agricultores.
El proyecto proponía:
   1. Reforzar la seguridad en la frontera;   2. Poner en marcha una vía "dura, pero justa" de legalización para los indocumentados;   3. Tarjetas de Seguridad Social biométricas que impidan que los trabajadores ilegales puedan obtener empleos, y   4. El establecimiento de un proceso de admisión de trabajadores temporales.
Otros detalles del plan
Según el borrador Graham-Schumer (que nunca llegó a ser debatido en el Congreso), los ciudadanos y los inmigrantes legales que quisieran trabajar en Estados Unidos requerirían una tarjeta de la Seguridad Social a prueba de falsificación y de alta tecnología, que contendría los datos biométricos de su portador.
La Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) consideró esta medida como una intromisión en la privacidad de los ciudadanos estadounidenses.
Otras organizaciones precisaron que la nueva tarjeta de identificación de trabajadores sugerida por Graham y Schumer era similar al Real ID aprobado por el Congreso en abril de 2005 y cuya vigencia se encuentra suspendida temporalmente por falta de consenso de los gobiernos estatales.
Los empleadores deberían comprobar esas tarjetas antes de contratar a nadie, según el borrador.
Beneficios adicionales
El borrador Graham-Schumer también recomendaba crear un sistema para admitir a trabajadores con menor capacitación y permitir su regreso a sus países al cabo de un tiempo.
Los trabajadores que hayan tenido éxito en su trabajo, y que hayan contribuido a sus comunidades a lo largo de los años, podrían también acceder a un permiso de residencia.
Los 11.2 millones de indocumentados que se calcula residen en territorio estadounidense contarán también con una vía para la legalización, indicaba el proyecto bipartidista.
"Tendrían que admitir que violaron la ley y pagar su deuda a la sociedad mediante el cumplimiento de servicios comunitario y el pago de una multa e impuestos atrasados", explicaba.
Fichaje completo
Los beneficiarios de la vía de legalización, según el borrador, tendrían que someterse a una investigación sobre sus antecedentes y dominar el inglés antes de poderse poner a la cola de los inmigrantes que esperan su turno para conseguir la residencia permanente.
Según Graham y Schumer, "el pueblo estadounidense merece más que una retórica vacía y llamamientos poco prácticos a una deportación masiva".
"Instamos al público y a nuestros colegas a unirse a nuestros esfuerzos bipartidistas para poner en marcha estas reformas", concluyeron ambos senadores antes del rompimiento de la alianza a finales de marzo del año pasado.
Dirigentes de organizaciones nacionales que defienden la reforma migratoria reiteraron que la legalización de los 11.2 millones de indocumentados “pesará” en el resultado de la elección presidencial del primer martes de noviembre de 2012, cuando los estadounidenses acudan a las para elegir al 45 Presidente de Estados Unidos.
En 2008, de los 10.2 millones de electores hispanos que participaron en la contienda 6.7 millones favorecieron a Obama, dándole el margen necesario de sufragios para imponerse sobre el entonces candidato republicano, senador John McCain (Arizona).
La promesa de una reforma migratoria jugo un papel clave en esa contienda.
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