El secreto de los refugios para niños migrantes: del infierno al cielo

Univision.com | Aug 10, 2014 | 10:34 AM

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La administración trata de evitar que las críticas cuestionen cuánto dinero paga por ellos el gobierno.

Por Tomás Ocaña Urwitz
“Así, si vamos a tener 100 niños, vamos a necesitar como 100 trabajadores para ese proyecto.”
Fue como pasar del "infierno al cielo". Así define Ana, de 16 años, su llegada al refugio para menores al que fue enviada tras su viaje desde Honduras a la frontera de Estados Unidos, y su estancia bajo la custodia de la patrulla fronteriza en Texas. La joven explica cómo en el refugio contaban con importantes comodidades, algunas nuevas para ella. “A veces, por las tardes, jugábamos a la Wii (la consola de Nintendo que funciona con el movimiento)” relata. La menor, que se reunificó con su familia en Miami a finales de julio, explica que durante su estancia en el refugio de Children’s Village, en Nueva York, recibió un trato excelente, buena comida y educación, entre otros cuidados.
Varias organizaciones sin fines de lucro se encargan de administrar estos albergues con fondos asignados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS).
Hasta agosto de este año, los fondos sumaban $673,989.000. La elevada cifra ha puesto a estas organizaciones en la mira de congresistas y críticos.
En palabras del senador Charles Grassley (republicano de Iowa), estas cifras “exponen serias dudas sobre si el dinero de los contribuyentes está siendo usado en la forma más adecuada”.
El gobierno ha respondido con hermetismo, ejerciendo un férreo control sobre la información relativa a estos programas. La administración parece empeñada en evitar las imágenes positivas de los refugios para no alborotar las críticas de lo que paga por ellos.
Según expuso en el Senado Jeh Johnson, Secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el pasado 17 de julio, la cuenta por niño fluctúa entre $250 y $1.000 diarios.
Altos gastos
Univision Investiga habló con varias de las organizaciones sin fines de lucro que administran estos refugios, entre ellos las principales receptores de fondos del gobierno. Todos justificaron los gastos al explicar que deben asumir una larga lista de costos para atender a los menores.
Juan Sánchez, presidente y fundador de Southwest Key, quien nos concedió una entrevista exclusiva, afirma que dedican al menos una persona por cada niño dado que la atención es de 24 horas y se ofrecen muchos servicios.
“Así, si vamos a tener 100 niños, vamos a necesitar como 100 trabajadores para ese proyecto”, agregó Sánchez.
El gobierno no parece inclinado a ofrecer mayores detalles sobre la situación de los niños migrantes. De hecho, la entrevista con Sánchez solo fue posible por su iniciativa y no por la del responsable de prensa de HHS, Ken Wolfe, a quien Univision se la solicitó varias veces.
Durante este reportaje, Wolfe no respondió a ninguna de las más de 10 llamadas que realizamos. La única comunicación fue un email en el que negaba el acceso a las entrevistas que solicitamos con los representantes de las organizaciones caritativas y las visitas que solicitamos a los refugios.
Los albergues por dentro
Los niños llegan a los refugios una vez que finaliza su estadía en las llamadas “hieleras” de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol), conocidas así por las bajas temperaturas del sistema de aire acondicionado. En los albergues pasan entre 15 y 25 días mientras esperan que se complete su proceso de reunificación.
Las organizaciones caritativas se encargan de encontrar a los parientes de los menores y trasladarlos junto a ellos. Sánchez considera que esa etapa es la más importante. Entre tanto, agregó, los niños son supervisados 24 horas al día los siete días de la semana.
“Se les da de comer, se les da ropa, recreación, atención médica, salud dental y educación”, explica Sánchez.
Su organización, fundada hace 27 años, ha recibido más de $122 millones en 2014, lo que ha sido motivo de críticas.
En un artículo de The Washington Examiner publicado el 31 de julio, Bob Dane, director de comunicaciones de la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense, argumenta que el éxito de Southwest Key parece indecoroso. "Hay un montón de niños que caen a través de las grietas y que necesitan un techo sobre sus cabezas y comida para ser atendidos, pero este grupo se ve como que está engordando sus bolsillos en el abrevadero público", dijo Dane al periódico.
El rastro del dinero
Southwest Key está en el segundo lugar de las organizaciones que han recibido más fondos en este año. Según el formulario de declaración 990 que deben hacer todas las organizaciones sin ánimo de lucro ante el Servicio de Rentas Internas (IRS), Sánchez cobró en 2012 un salario de $338,000. A la pregunta de por qué este monto, Sánchez respondió: “Para el trabajo que se hace aquí y cuando uno ve la capacidad que tenemos en términos de los niños que servimos y los diferentes programas que operamos, es muy justo”.
En el mismo formulario del IRS figura una partida de $90,000 que la Southwest Key invirtió en un torneo de golf. Según explicó el directivo, el torneo se usa para recaudar fondos.
“Este será el séptimo u octavo año que se celebra”, añadió.
Según explicó Sánchez, los fondos recibidos del torneo de golf el pasado año fueron usados para apoyar una escuela que también pertenece a su organización.
Southwest Key cuenta, además, con cuatro empresas con fines de lucro. Una de ellas es una cafetería que se encuentra en la sede de la organización en Austin. Sánchez explica que las empresas sirven “para emplear gente de esta comunidad, que es una de las comunidades más pobres que existe aquí en Austin. Y también parte de ese beneficio se usa para proyectar nuestra misión”.
Para Martin Acevedo, director de desarrollo de San Antonio Area Foundation, es positivo que las organizaciones caritativas cuenten con empresas privadas dado que eso facilita su autosuficiencia.
Acevedo explica que el concepto que se tiene en América Latina de una ONG no se corresponde con lo que es una organización sin fines de lucro en Estados Unidos. Según el experto, una organización sin fin de lucro tiene derecho a producir utilidades siempre y cuando las invierta en su objetivo social.
“Nonprofit en Estados Unidos es una clasificación de qué tantos impuestos pagas”, explica Acevedo. Y añade: “Un hospital puede ser una nonprofit”.
La que más recibió
La organización que más dinero ha recibido en 2014 para hacerse cargo de los menores es BCFS, con más de $280 millones. Conocida anteriormente como Baptist Child and Family Services y ahora exclusivamente por sus siglas, esta fundación consiguió 20 auxilios presupuestales del programa de menores no acompañados en los ocho primeros meses del año.
Una de esas partidas es de $190 millones y fue otorgada dos días después de la reunión entre el presidente Barack Obama y el gobernador de Texas, Rick Perry, el 7 de julio de 2014. En esa reunión también estaba Kevin Dinnin, CEO de BCFS. Según la declaración de 2012 al IRS hecha por esta organización, Dinnin tiene un salario de $447,800.
BCFS no atendió nuestras solicitudes de entrevista remitiéndonos a una cláusula contractual con el gobierno de Estados Unidos, que les exige que cualquier comunicación con la prensa sea aprobada por la oficina del HHS. Una obligación que, según nos explicaron, se extiende a la información relativa al funcionamiento de la propia organización.
La carta del senador
BCFS es una de las organizaciones que se encuentra en la mira del senador Grassley, quien redactó una carta el mes pasado pidiendo rendición de cuentas al HHS sobre el proceso de aprobación de los contratos y mecanismos de supervisión para evitar irregularidades.
Grasley se quejó en esa misiva de que BCFS muestra una “aversión a una transparencia básica” sobre su funcionamiento.
En la carta, dirigida a la secretaria de Salud, Sylvia Mathews Burwell, el Senador por Iowa formula 11 preguntas detalladas sobre todos los contratistas del HHS, el monto total de contratos y su uso, el proceso de selección y los mecanismos de supervisión.
Grassley criticó, en especial, el salario de Dinnin, señalando que según el sitio especializado Charity Navigator, en 2013 el salario medio de ejecutivos en organizaciones caritativas fue de $287,753.
“Hotel migración”
Las críticas a los gastos ya han tenido una consecuencia, al menos para BCFS. La organización iba a comprar un hotel en Weslaco, Texas por $3.8 millones para instalar un refugio infantil de 600 camas.
La organización decidió dar marcha atrás a su plan ante las publicaciones que criticaban la adquisición por las características del hotel que cuenta con piscina, gimnasio y cuartos individuales entre otras comodidades.
La jefa de prensa de BCFS calificó lo ocurrido como una “campaña de desinformación”.
Un equipo de Univision Investiga visitó el hotel a principios de agosto y pudo comprobar que no se trata de unas instalaciones tan lujosas como se ha intentado reflejar, aunque sí cuenta con las citadas comodidades.
En el hotel, llamado Palm Aire Resort, y situado a 7 millas de un cruce fronterizo, coincidimos en los primeros días de agosto con numerosas unidades de Texas Patrol que se hospedaban allí.
Nuestro equipo fue expulsado del recinto por el gerente del hotel, quien afirmó a gritos: “Los de la prensa ya me han fastidiado un negocio, no permitiré que me arruinen otro”.
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