Los niños migrantes son víctimas del odio

ImpreMedia Digital, LLC | Aug 05, 2014 | 10:56 AM
Los miles de niños latinos que buscan cruzar la frontera solos pueden compararse a aquellos que huían de la hambruna o las guerras en Europa, y que fueron procesados en Ellis Island a partir de 1892 y acogidos por familias e instituciones en todo Estados Unidos.
“La tuberculosis ya estaba en EEUU y ésta requiere más fondos públicos para mejorar su tratamiento.”
Pero contrario a lo que argumentan algunos políticos conservadores, los menores que arribaron a Ellis Island no fueron deportados, señaló Barry Moreno, autor y bibliotecario del Museo de Ellis Island en Nueva York.
En cambio, los niños que están siendo detenidos en la frontera entre Estados Unidos y México, la mayoría provenientes de Honduras, El Salvador, Guatemala y México, son ahora blanco de políticos que los acusan de acarrear enfermedades y amenazar la seguridad pública.

La llegada de miles de niños centroamericanos a la frontera sur de EEUU ya había ocurrido hace 10 años.

Rodeado de miembros del Caucus Hispano del Congreso, el legislador demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, lamentó el viernes pasado que algunos republicanos traten a los niños como parias, calificándolos como “piojosos, pandilleros, narcotraficantes, mulas de narcos o invasores”.
La legisladora republicana por Minnesota, Michele Bachmann, es una de las principales voces que califica a los niños centroamericanos como “invasores”, y el viernes pasado aprobó junto a su bancada una iniciativa para agilizar su deportación.
El congresista Bob Goodlatte (R- Virginia) y el senador por Florida, Marco Rubio, quieren que el Departamento de Seguridad Nacional precise “cuántos menores centroamericanos han sido pandilleros criminales”.
La retórica alarmista empleada contra los niños indocumentados centroamericanos evoca memorias de las falsas acusaciones contra inmigrantes de Europa, muchos de ellos niños, y de Asia, a principios del siglo 20: traen enfermedades contagiosas, son criminales y vulneran la seguridad ciudadana.

Noticiero Univision explicó que hasta los albergues que antes no daban abasto, ahora están cerrando.

Pero la doctora Paula Fujiwara, directora científica del Sindicato Internacional contra la Tuberculosis y Enfermedades Pulmonares, sostiene que algunas de las enfermedades que estos políticos atribuyen a los niños, como el ébola y la viruela, simplemente no existen en sus países.
“Otras, como la sarna, el catarro o los piojos, son cosas rutinarias que ven las enfermeras en nuestras escuelas”, sostiene Fujiwara.
“La pregunta es si son una amenaza a la salud pública en nuestras comunidades, y la respuesta es que claramente no lo son… los que se enferman, reciben tratamiento”, agregó Fujiwara.
“La tuberculosis ya estaba en Estados Unidos y ésta requiere más fondos públicos para mejorar su tratamiento”, añadió.
Convertir a los inmigrantes en “chivos expiatorios” como portadores de enfermedades no es nuevo. Como señala el pediatra e historiador médico Howard Markel en su libro “Cuando los gérmenes viajan” (“When Germs Travel”), esto data desde el siglo 19 y comienzos del siglo 20 cuando la opinión pública y las autoridades sanitarias culpaban a los inmigrantes por brotes de la plaga bubónica, la tifoidea o el tracoma.
Así sucedió, por ejemplo, en 2003, cuando el barrio chino en Nueva York sufrió el estigma por la epidemia SARS, pese a que esa comunidad no reportó ni un solo caso.
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