Rusia, China, Japón y la puja en Latinoamérica

Univision.com | Jul 31, 2014 | 5:19 PM

Por José Marulanda

El Medio Oriente de nuevo , Europa oriental y África están desarrollando dinámicas erupciones de violencia nacionalista y territorial  frente a una ONU impotente, unos Estados Unidos que parecen desconcertados en su rol y una Unión Europea preocupada por los Euros por sobre cualquier otra cosa. Varios analistas y el New York Times se preguntan si no estamos frente a una posible reedición de la Guerra Fría, mal recuerdo para esta Región en donde algunos países sufrieron -y siguen soportando como Colombia-  las consecuencias de esa confrontación que nos puso al borde de una hecatombe nuclear.
“La simpatía ideológica es muy útil al momento de hacer negocios al tenor capitalista”
¿Será posible repetir tal historia? Aunque las circunstancias, el libreto y la tecnología, especialmente, son muy diferentes, la mentalidad de los actores  parecer ser repetitiva  de Putin a Obama, pasando por Hamas,  Boko Haram  y los guerrilleros andinos, ahora narcotraficantes.
¿Cuál es el panorama para Latinoamérica en este nuevo reverbero mundial?  
Durante los últimos quince años he viajado intensamente por toda la región en trabajos de seguridad  y entre las varias novedades que he encontrado desde Puerto Montt en Argentina, hasta Fortaleza en Brasil  y Reynosa en México,  la presencia cada vez mayor de ciudadanos chinos me ha impactado en especial. Si no fuera porque andan invariablemente en grupos y que fuman desaforadamente pasarían desapercibidos pero en cualquier hotel de la región se los puede encontrar, todos dedicados a los negocios en uno u otro nivel.
Frente a esta oleada china, la alta jerarquía estatal rusa  -ya no tan geriátricas como en los años de la tal guerra fría-  ha tomado cierta ventaja  y Putin ha visitado la región en dos oportunidades con todos los arreos militares de su flota aeronaval, afirmando su huella en un triángulo caribeño de gran valor geopolítico global : Caracas, La Habana, Managua. Y su aparato industrial-militar ha hecho pingues ganancias vendiendo armas en un territorio que se mira en el actual concierto internacional como libre de conflictos excepto Colombia, en donde los terroristas de las Farc, migraron de grupo guerrillero de la guerra fría con su aparato armado desarticulado a importante cartel de narcotráfico en busca de una salida oportunista  a fracasada lucha armada.
Pero si los rusos se han asentado en  América Latina con jugosas ventas de helicópteros, aviones, tanques, misiles y fusiles, los chinos lo están haciendo con algo más efectivo: dinero. Sus negocios en la región crecen a la par de sus necesidades nacionales convirtiéndose en  jalonadores de economías como la brasileña, la argentina, la peruana y otras, hasta el punto que una desaceleración de la economía china afectaría notoriamente las economías de estos países que proveen el acero, el sorgo y el crudo requerido por China.
En  Mozambique, Zambia, Namibia y Uganda entre otros países africanos  la invasión china con “calidad, rapidez y eficiencia” ha generado no pocos problemas sociales colaterales de inseguridad y violencia. A pesar de este ejemplo, Latinoamérica no escapa  al encanto de tales transacciones.
Y mientras Putin anuncia la reactivación del centro de inteligencia electrónica de Lourdes en La Habana, muy activa en los años de la guerra fría,  ordena  ejercicios aeronavales conjuntos contra el narcotráfico en las aguas recientemente cercenadas a Colombia por la Corte Penal Internacional y le promete ayuda para desarrollo nuclear a Argentina, Bolivia y Venezuela,  el inversionista chino Wang Jing abrazado con un sonriente Ortega anuncia que construirá  la obra de ingeniería más grande de la humanidad: el proyectado Canal de Nicaragua que marcaría una nueva dinámica geopolítica en el continente.
El presidente chino en su reciente visita anuncio a su vez que se embarcara en la construcción de grandes represas al sur de Argentina. Y no hay que menospreciar las capacidades ingenieriles de los chinos.Armas, pues, por el lado de los rusos y mega obras por parte de los chinos en una América Latina que se divide en dos bloques geo económicos  vitales: el andino Mercosur, estatista  y autárquico aun y el Tratado del Pacifico, abierto al mercado global  con criterio de libre mercado y filosofía neoliberal. Una alianza inteligente entrambos, dicho sea de paso, se mira como la gran esperanza económica de los 600 millones de lationamericanos.
Entonces aparece Japón. Los países escogidos por el gobierno nipón pueden dar una idea de los intereses de esta potencia en la región: México y su petróleo; Colombia, el proverbial subalterno de Estados Unidos en Suramérica; Brasil, el tío mayor del subcontinente;  Chile, la mejor economía de la región  y Trinidad Tobago, sede  del Caricom.
Confluyen en la región los intereses de una China que viene construyendo  aceleradamente su flota naval, un Japón que cambio su constitución para permitir a sus soldados participar en acciones de guerra y una Rusia que le muestra los dientes  a Estados Unidos en su patio trasero. Obana, embarcado en una estrategia de desempantamiento global, solamente mira al Caribe y a América Latina con su política antidrogas, guerra que reconocen todos, se perdió.
Y el que lo dude, mire el reciente caso del general venezolano retenido en Aruba y protegido por el estado chavista y los diálogos en La Habana con el cartel de las farc que probablemente terminara con impunidad, sino con un alto posicionamiento político de los capos de la organización terrorista.
Un continente con el 40% de yacimientos de cobre y oro, el 10% de las reservas petroleras y un 24% de la tierra cultivable del mundo y con la capacidad de convertirse en la despensa planetaria en el siglo 21 según el Global Harvest Initiative, es una  apetecible presa para cualquier país del primer mundo que necesite energía y alimentos. Vale la penar recordar  que América Latina y El Caribe tienen la “capacidad de acabar con el hambre (…) antes del 2025” según la Fao y que se hn posicionado como  la región exportadora neta de alimentos más grande del mundo.
Con estas posibilidades y realidades y la apatía norteamericana no es de extrañar que chinos y rusos tiendan sus redes y expandan sus contactos para sacar el mejor provecho, tanto mejor cuanto los gobiernos de turno sean  de ideologías socialistas o comunistas, al estilo de la guerra fría, precisamente. La simpatía ideológica es muy útil al momento de hacer negocios al tenor capitalista:  el chavismo, las FARC y el narcotráfico son un buen ejemplo de esta post-moderna combinación.
Si a todo lo anterior se agrega la propuesta de un nuevo Banco por cuenta de los Brics que pueda competir exitosamente con el FMI, pues tenemos todos los elementos necesarios para que la situación empiece a bullir en el continente y tome rumbos difíciles de predecir.
Las recientes giras de los presidentes de Rusia, China y del primer Ministro Japonés Shinzo Abe son indicativas de la posible importancia que América Latina podría jugar en el futuro de un ajedrez geopolítico que se presenta ahora turbulento. Y las posibilidades de una reedición de la guerra fría en el Caribe se ven opacadas, opino, por las inmediatas posibilidades de negocio. Eso si, negocios que no dejaran de lado el aspecto ideológico. Ahí se pueden complicar las cosas.
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