EEUU busca un "método humano" para ejecutar a los criminales

Univision.com y Agencias | Jul 27, 2014 | 5:12 PM
Tras la fallida ejecución del reo Joseph Wood, en Arizona, donde el sentenciado agonizó durante poco menos de dos horas hasta que la inyección letal hiciera efecto, se reabrió la búsqueda en Estados Unidos de un método para matar a los criminales que no contradiga la prohibición constitucional de los castigos crueles e inusitados.
“Los estadounidenses están hartos de esta barbarie”
El caso Wood, causó indignación tras conocerse que la inyección letal que le fue suministrada, tenía los mismos compuestos usados en otra polémica ejecución en Ohio, hace seis meses.
Los testigos dijeron que Wood, de 55 años, continuó resoplando y tomando bocanadas de aire cientos de veces, cuando la ejecución debería haberse completado en unos diez minutos.

El cumplimiento de la sentencia de pena de muerte debió durar 10 minutos, pero se extendió a casi dos horas.

Estados Unidos es uno de los 58 países que todavía aplica la pena de muerte mientras que otros 140 la han abolido, casi ocho decenas de ellos después de 1976, cuando el Tribunal Supremo de Justicia estadounidense la restableció.
Entre 1890 y 2010 al menos 8,776 personas han sido ejecutadas en Estados Unidos y 276 de esas ejecuciones de una u otra forma se llevaron a cabo con errores que prolongaron la agonía del condenado, según ha recordado esta semana Austin Sarat, un profesor de jurisprudencia y ciencias políticas en el Colegio Amherst, de Massachusetts.
El país sigue recorriendo un camino tortuoso entre el reclamo de venganza social contra los criminales y la Octava Enmienda de su Constitución según la cual "no se infligirán penas crueles e inusitadas".
Paralela con el debate irresoluto sobre la pena capital en sí ha transcurrido la polémica sobre los métodos de ejecución, salpicada en años recientes por fallas y errores que han resultado en sufrimientos innecesarios para el ejecutado.
"Los estadounidenses están hartos de esta barbarie", afirmó Dianne Rust-Tierney, la directora ejecutiva de la Coalición Nacional para la Abolición de la Pena de Muerte. "La pena capital es una práctica bárbara y barbarizante, ineficaz y que socava el compromiso de igualdad bajo la ley".
Los partidarios de la pena de muerte, en su mayoría, no padecen tales escrúpulos: la crueldad de los criminales justifica que el Estado no gaste dinero en mantenerlos tras rejas, y cualquiera que sea el método para matarlos no se equipara al dolor que han causado.
Popularidad de la pena de muerte, a la baja
La popularidad de la pena de muerte ha ido disminuyendo en EEUU, no tanto por los aspectos crueles de su ejecución sino por una mayor conciencia social sobre las disparidades raciales en las sentencias, y la multiplicación de casos en los cuales las pruebas genéticas han demostrado la inocencia de los condenados.
En la última década ha disminuido en dos tercios el número de sentencias capitales y ha bajado en el 50% la cifra de ejecuciones. Según el Centro Pew de Investigación, el respaldo de la ciudadanía a ese castigo ha bajado del 78% en 1996 al 55% actualmente.
En su libro "Gruesome Spectacles" (Espectáculos horripilantes), Sarat describe con detalle los casos de reos decapitados cuando debían ser ahorcados -por muchas décadas el ahorcamiento fue un espectáculo público-, otros quemados en la silla eléctrica, la asfixia lenta en la cámara de gas y la prolongación del deceso tras las inyecciones letales.

La ejecución de Clayton Lockett por inyección letal ha generado una gran controversia sobre este método.

Según el académico, entre 1890 y 2010 las ejecuciones por todos los métodos, mal ejecutadas, fueron el 3.15 % de los 8,776 casos de pena capital. Entre 1980 y 2010, cuando se generalizó el uso de las inyecciones letales como castigo último, la tasa de fallas subió al 8.53%.
El único método en el que no se han registrado fallas de ejecución es el fusilamiento, en tanto que la inyección letal registra una tasa de fallas del 7.12 %.
Sarat señaló que Estados Unidos ha pasado de la horca al fusilamiento, de la silla eléctrica a la cámara de gas y finalmente a la inyección letal buscando un método "seguro, confiable, eficaz y humano".
Tres ejecuciones este año con inyecciones que combinan sedantes y narcóticos extendieron las agonías más allá de lo esperado y una de las razones es la falta de capacitación del personal que aplica el procedimiento.
La Asociación Médica de EE.UU. ha prohibido la participación de médicos y profesionales de salud en las ejecuciones y éstas quedan en manos de personal no médico que debe colocar las inyecciones intravenosas.
"Si hay alguna dificultad, aún menor, a menudo está por encima del nivel de competencia e instrucción de los ejecutores", denuncia Sarat.
CIDH pide suspender ejecuciones
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió a Estados Unidos suspender las ejecuciones y abrir una investigación después de que un condenado a muerte padeciera dos horas de agonía tras recibir una inyección letal.
La CIDH expresó su “profunda preocupación” por la ejecución particularmente larga y recordó a Estados Unidos su “obligación internacional de no imponer penas crueles o inusitadas a persona bajo su jurisdicción”.
La Comisión llamó en un comunicado a las autoridades federales y estatales a “conducir una investigación independiente e imparcial sobre la muerte del señor Wood y a suspender las ejecuciones hasta que el protocolo de ejecución del estado haya sido íntegramente revisado”.
Las ejecuciones de condenados a muerte son el centro de una polémica en Estados Unidos sobre la eficacia y el origen de los productos utilizados en las ejecuciones, así como sobre la calificación del personal a cargo de inyectarlos.
Según el comunicado, la CIDH ha encontrado “numerosos defectos en los protocolos de inyección” en Estados Unidos y recibe denuncias sobre la “ausencia de una significativa supervisión” del gobierno federal.
A finales de abril, en Oklahoma (sur), un preso había muerto con aparente dolor 43 minutos después de la inyección de un cóctel de tres productos. Las ejecuciones entonces fueron suspendidas en todo el país y se habían reanudado gradualmente, excepto en Oklahoma, a pesar de las protestas y múltiples procedimientos judiciales.
La Comisión, con sede en Washington, recordó que la pena de muerte sigue vigente aún en una minoría de países de la región. De ellos, Estados Unidos es el único que lleva a cabo ejecuciones.
La comisión también celebró que 18 estados estadounidenses y la capital, Washington, hayan abolido la pena de muerte y otros siete decretaran una moratoria de las ejecuciones.
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