Hamas e Israel: conflicto entre dos archienemigos

Deutsche Welle | Jul 11, 2014 | 2:14 PM

Ambas partes tienen sus motivos

La aviación israelí bombardea continuamente la franja de Gaza. Desde el comienzo de la operación “Zuk Eitan” (Margen protector), según la ONU han muerto ya 58 palestinos y cientos han resultado heridos, sobre todo civiles.
“La historia se repite, la gente está cansada y paga un alto precio por esta situación”
Igual de constante es el lanzamiento de misiles de las brigadas Qassam, el brazo armado de Hamas, sobre el territorio israelí. En Tel Aviv y Jerusalén, las alarmas suenan a diario recordando los dirigentes israelíes que los ataques de Hamas pueden alcanzar el centro del país.
Con la ofensiva aérea, Israel pretende debilitar a Hamas para evitar su rearme. Pero es dudoso que los ataques aéreos basten para cumplir sus objetivos. Por eso, Israel considera una movilización de tropas de tierra.
Pero el Gobierno duda a la hora de enviar infantería a Gaza, aunque algunos miembros del gabinete estarían dispuestos ocupar de nuevo el enclave.
Equilibrio difícil
El principal objetivo del Gobierno israelí es recuperar su poder de intimidación. El lanzamiento de misiles desde Gaza al interior del país no ha pertubado demasiado la vida diaria gracias al sistema de defensa “Cúpula de acero”. Pero sí resucita miedos antiguos entre ciudadanos israelíes, mostrando que son más vulnerables de lo que creían. Por su parte, para Israel la ofensiva contra Hamas es un acto de equilibrismo. Si debilita demasiado a la organización, ésta no podrá imponerse ante otros grupos militantes cuando cese el fuego.
Tras el cambio de Gobierno en Egipto, con la llegada al poder de Abdel Fattah al-Sisi, el aislamiento de la franja de Gaza y Hamas es ahora mayor. El Cairo les da la espalda, por sus posiciones cercanas a los Hermanos Musulmanes.
Las fuerzas egipcias destruyeron las redes de túneles que unían Gaza con Egipto, bloqueando la economía subterránea. En vez de productos baratos de Egipto, los habitantes de Gaza solo tienen acceso a productos israelíes más caros y el material para la construcción solo llega en cantidades muy limitadas a través del paso fronterizo israelí de Kerem Shalom.
La apertura de la frontera sería una de las condiciones de Hamas para la tregua.
El proceso de acercamiento entre Hamas y Fatah tampoco sirvió para mejorar la situación. Con el nombramiento del Gobierno interino, Hamas se apartó de la responsabilidad gubernamental, si bien mantuvo el control real en Gaza. La organización esperaba que la autoridad palestina pagase los sueldos de los 40 mil funcionarios del anterior Gobierno de Hamas pero, pese a la ayuda económica prometida por Qatar, las arcas siguen vacías.
Alto precio para los civiles
Por ahora, queda esperar si Hamas consigue imponer sus condiciones políticas para volver a la tregua. Con nuevos enfrentamientos podría intentar recuperar la popularidad perdida, especulan algunos observadores. Otro de los objetivos sería unir a todos los palestinos ante la amenaza común.
Sin embargo, nada asegura que la organización salga reforzada del conflicto. El pueblo de Gaza está en una situación de guerra por tercera vez en seis años y muchos ya no apoyan los ataques contra Israel.
“Ya lo conocemos. La historia se repite, la gente está cansada y paga un alto precio por esta situación”, explica un habitante de Gaza. Desde hace casi 8 años, el pueblo sufre el bloqueo israelí que impide el intercambio económico y, desde el cambio de poder en Egipto, el desempleo aumentó hasta alcanzar un 60% según Naciones Unidas.
Después de la última guerra de Gaza en noviembre de 2012, el aumento de la popularidad de Hamas fue efímero, debido a que la situación siguió empeorando. Además, algunos líderes de Hamas están en paradero desconocido desde el comienzo de la ofensiva.
Supestamente habrían buscado refugio en bunkers subterráneos, una opción que no está al alcance de los 1.7 millones de habitantes de Gaza.
Mientras, otros siguen acusando a Israel de la situación y el conflicto, considerando los ataques y el bloqueo como castigo colectivo.
©Deutsche Welle
Comentarios