El hambre y el clima, los enemigos invisibles de los niños migrantes

Univision.com | Jul 10, 2014 | 1:20 PM

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Los sufrimientos de los migrantes que se suben a ‘La Bestia’, van mas allá de los asaltos y secuestros.

Los sufrimientos de los migrantes centroamericanos que se suben a La Bestia, el tren carguero que recorre México de punta a cabo hasta la frontera con Estados Unidos, van más allá de los asaltos, secuestros o los mismos riesgos que implica subirse a los vagones. Hay otros factores como el clima, el hambre y la separación familiar que hacen más duro el camino por alcanzar el sueño americano.
“Lo que más quisiéramos nosotros son calcetines, porque eso es de lo que más sufrimos.”
Desde Tierra Blanca, Veracruz, el corresponsal Pedro Ultreras reportó sobre la espera de decenas de migrantes que llevan varios días viviendo debajo de los vagones del tren.
Su destino es llegar a la frontera con Texas pero no han despachado trenes últimamente. Y como en Tierra Blanca no hay albergues, los migrantes aguardan entre las ruedas de los vagones hasta continuar el viaje con destino al norte.

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Estados Unidos por frenar la llegada de indocumentados siguen tropezando con el hambre, el miedo y la ilusión.

"Anoche estuvo lloviendo muy fuerte”, dijo Francisco Javier Nolasco, un migrante originario de El Salvador. “Aquí nos protegemos, aquí son nuestras casas”.
En Tierra Blanca ha estado lloviendo constantemente en los últimos tres días. Y durante ese tiempo La Bestia no circula. Mientras tanto, los migrantes siguen llegando a esta ciudad.
Como no tienen donde quedarse, acampan debajo de los vagones. Ahí se protegen del sol y de la lluvia pero corren el riesgo de que el tren salga en cualquier momento, y las ruedas pasen sobre ellos.
Nolasco lleva cuatro días esperando. “Viviendo debajo de los vagones. Así hemos pasado aquí”, cuenta.
Los vagones del ferrocarril estacionados en Tierra Blanca con frecuencia parecen campos de refugiados. Se ven abarrotados por migrantes que deambulan los por andenes o duermen sobre la vías protegidos solo por estas cajas de acero con ruedas. Y cuando su ropa se empapa por la lluvia, la cuelgan en cualquier lugar en cuanto para de llover.
“Lo que más quisiéramos nosotros son calcetines, porque eso es de lo que más sufrimos. Y zapatos. La ropa nos puede aguantar tres o cuatro días, pero los calcetines y los zapatos, si nos faltan, se nos van en la carrera, se despegan”, dice el salvadoreño Olmer Alejandro Campos.

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Pedro Ultreras fue hasta Ixtepec, en Oaxaca, para relatarnos los peligros de subir al tren llamado ‘La Bestia’.

Para subirse a La bestia deben esperar a que primero arranque y luego corren y se suben con el tren en marcha. Los zapatos son clave. Si no están en buen estado, pueden resbalar y caer a los rieles y La Bestia nos devora en un santiamén.
La falta de comida o dinero para comprar alimentos también es otro de los grandes problemas entre los migrantes. Es común que pasen días sin comer. No en todas las ciudades a donde llegan hay albergues donde los atiendan.
Claudia Mejía dice que durante el viaje, desde El Salvador, algunas veces ha estado dos días sin comer. Y que cuando consiguen alimentos ingiere aguacates, un poco de queso y tortillas.
Un pedazo de aguacate “es un pollo, que lógicamente te comes cuando agarras esto acá”, dice el salvadoreño Olmer Alejandro Campos. “Un pedacito de aguacate y un poquito de lo que te den, para ti es grande”.
Hay algo en lo que todos los migrantes que se dirigen al sur de Estados unidos coinciden: ningún sufrimiento en su travesía por México es tan grande como dejar atrás a sus seres queridos.
“Fue bien difícil, porque uno está acostumbrada a su familia y de la noche a la mañana ya no está con ellos”, dijo Mejía.
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