Crean aplicación para móviles que puede chequear hormona del estrés

Reuters | Jul 08, 2014 | 4:44 PM
La próxima incorporación a la colección de aplicaciones para la salud en teléfonos inteligentes sería una prueba del estrés, según informó un equipo en una reunión científica.
“Será económico y fácil de utilizar con todos los teléfonos celulares y en todas las plataformas”
Con un tubo simple, un software y una muestra de saliva, los pacientes y sus médicos pueden evaluar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, según indica un estudio presentado en la reunión científica ICE/ENDO 2014 que realizaron en Chicago la Sociedad internacional de Endocrinología y la Sociedad Endócrina.
"Diseñamos un método por el que cualquiera que tenga un teléfono inteligente podrá determinar el nivel de cortisol en saliva de manera rápida, simple y económica", dijo el autor principal, doctor Joel Ehrenkranz, director de diabetes y endocrinología de Intermountain Healthcare, en Utah.
Mientras que un laboratorio comercial de Estados Unidos cobraría hasta 50 dólares para realizar esa prueba y demoraría una semana para entregar los resultados, el test con un teléfono inteligente costará menos de 5 dólares y proporcionará los resultados en menos de 10 minutos, precisó Ehrenkranz a Reuters Health.
"En algunas regiones de Estados Unidos y el resto del mundo que no cuentan con laboratorios para evaluar el nivel de cortisol, ahora podrán realizar esta prueba diagnóstica básica", agregó.
"Además, medir el cortisol en saliva con esta tecnología permitirá autocontrolar los niveles biométricos de estrés fácil y económicamente", precisó.
El equipo de Ehrenkranz diseñó este test de modo que sea económico para producir y fácil de utilizar con todos los teléfonos celulares y en todas las plataformas.
Consta de una caja con una luz y una lente, no funciona a pila, es irrompible y reutilizable. El autor dijo que tenía que ser económico para el mundo en desarrollo: su producción cuesta apenas 1 dólar.
El doctor Randall Polson, ingeniero óptico de la Facultad de Ingeniería de la University of Utah, en Salt Lake City, y que colaboró con el proyecto, escribió: "Nos aseguramos de que un alumno de octavo grado o de 12 años pueda obtener los resultados con precisión".
"El teléfono y el lector del sistema funcionan como un estudio de fotografía. Los procesos complejos se despojan químicamente y se introducen en la aplicación del teléfono, de modo que si una persona tiene un celular cargado y un kit de prueba obtendrá resultados precisos sin necesidad de contar con infraestructura ni técnicos entrenados", indicó Polson.
Para utilizarlo, la persona coloca un colector de saliva similar a un sorbete debajo de la lengua y la capilaridad permite obtener una muestra en una cinta dentro de un casete que se coloca en un lector. Este lector alinea la lente y el difusor de luz con la cámara y el flash del teléfono celular.
En minutos, la aplicación cuantifica el nivel de cortisol. Ehrenkranz comentó que la principal pesquisa del hipercortisolismo es el valor de cortisol en saliva y que el 3 por ciento de la población con diabetes tipo 2 padece la enfermedad de Cushing, cuyo signo característico es el exceso de cortisol.
Sin embargo, señaló que esa población no se realiza la pesquisa por falta de acceso a esa tecnología. Consideró también que esta prueba ayudará a otras personas. Por ejemplo, citó que el 10 por ciento de las personas con depresión tienen la forma psicótica, en la que los valores de cortisol aumentan antes de la aparición de la psicosis. Con este dispositivo, la población de riesgo podría controlar sus valores de cortisol en sangre todos los días y actuar para evitar la crisis psicótica.
El Ministerio de Salud Pública de Tailandia incorporará la prueba a fin del 2014 como un producto de consumo masivo para automonitorear el estrés, según adelantó Ehrenkranz.
Su equipo está reuniendo la información clínica para solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) la aprobación que permita comercializar la prueba como un dispositivo médico de clase 2 en el 2015.
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